[EXTRACTO]: 'Ash' de Ibeyi: Dualidad de celestiales voces y percusiones que exorcizan al mundo

[EXTRACTO]: 'Ash' de Ibeyi: Dualidad de celestiales voces y percusiones que exorcizan al mundo

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Amén, término utilizado para ratificar o unirse a una plegaria y que popularmente se le ha dado el significado de “así sea”. Esta expresión se traduce en firmeza, solidez y seguridad con la que se cierra una oración, y quizás son esas cualidades con las que Ibeyi presenta su segundo disco titulado Ash o amén en idioma yoruba.Proveniente de África Occidental y adoptada por la santería cubana, la mitología yoruba tiene una amplia gama de deidades y creencias; entre ellas se encuentran los Ibeyi (o Ibeji), dos deidades que, se dice, salvaron a los hombres del diablo molestándole con sus tambores hasta que éste prometió marcharse y quitar las trampas que había colocado para cazar a los humanos.

Ash bien podría funcionar como un exorcismo moderno gracias a las celestiales voces y percusiones que Lisa-Kaindé y Naomi Díaz presentaron desde el primer sencillo del álbum, “Away Away”, mismo que lanzaron en junio pasado. Hijas de Maya Dagnino, cantante de origen venezolano, y Miguel “Angá” Díaz, reconocido percusionista cubano que alguna vez participó en el Buenavista Social Club; en sus venas corre un talento nato que desbordan tanto en el escenario como en el estudio y Ash es la prueba fehaciente de ello.

Lisa cuenta que Ash fue escrito para el escenario y así lo demuestran en sus colaboraciones. A pesar de que en su debut homónimo (2015, XL Recordings) no se hacen acompañar de nadie, aquello no fue un asunto de celo o egoísmo. Ibeyi explica que en esa primer entrega se trataba de mostrarse tal cual como son, de presentarse al mundo y concentrarse en adquirir juntas la fuerza necesaria para un segundo material. Esa experiencia es la que ahora les permite saber quienes son, a dónde ir y sobre todo, hacia dónde no. En pocas palabras, crearon los cimientos de la carrera que con Ash están edificando.

Lisa-Kaindé y Naomi han construido también el puente que trae a la música de sus raíces yorubas con la electrónica más refinada. Es precisamente esa mezcolanza de sonidos tradicionales y electrónicos lo que distingue a Ibeyi de cualquier cosa que se escuche en estos días. No se trata de una pose que las hermanas hayan planeado para destacar, mucho menos de un estilo inventado en aras de hacerse de un camino en la música, sino de exponer todo el talento que traen en el ADN y que afortunadamente podemos atestiguar a través de su música.

Ash es entonces un redescubrimiento al que Ibeyi se sometió con cada canción; en cada nota o arreglo sabían que estaban listas para compartir su talento con artistas que admiran. En este disco se hacen acompañar de virtuosos como Kamasi Washington, Chilly González y Meshell Ndegeocello; sin dejar de mencionar que la producción corre a cargo de Richard Russell, mandamás de XL Recordings, sello discográfico que las arropó desde su primer EP Oya (2014).

En cuanto a la composición, las letras de Ash van de la vida y la inmortalidad, de no rendirse y el empoderamiento que las minorías necesitan; un halo de positivismo impera en los 12 temas del álbum. Lo que Ibeyi crea es música que conmueve hasta al más indiferente, donde la voz y melodía no podrían encajar mejor. Sus canciones son poderosas en letra, sonido e intención. Destilan virtuosismo y el ejemplo perfecto es “Deathless”, segundo sencillo de Ash, que relata un arresto injusto que Lisa sufrió a sus 16 años. El suceso la llevó a escribir esta pieza que quedó musicalizada con una exquisita línea de saxofón de Kamasi Washington, sin duda uno de los aciertos colaborativos más álgidos del disco.

Si con su primer álbum aún traían a cuestas el peso del pasado marcado por la muerte de su padre y su hermana Yanira, en Ash se dedicaron a entretejer una entrega con un tono más esperanzador que retoma sus raíces afrocubanas y la infancia vivida en Francia. Así es como Ibeyi tiene el poder de equilibrar todo aquello  que las inspira, desde su herencia hasta su música.

Es parte de su naturaleza: Naomi es más extrovertida que Lisa, ambas se complementan aun siendo opuestas. Ellas mismas cuentan que sus personalidades se alinean con la deidad reinante o santo patrono que les corresponde. Lisa (voz, piano y composición) es hija de Yemaya, diosa divina del agua calmante, mientras que Naomi (voz, percusiones) es hija de Changó, deidad masculina del trueno.

Esa dualidad se puede notar en “I Wanna Be Like You”, canción en la que la voz de Lisa es protagonista y líricamente es una admiración hacía Naomi, quien se distingue por ser la que le suministra frescura a la dupla. Al final, Lisa es melodía y Naomi es ritmo, como bien apunta la segunda en una entrevista que dieron recientemente para El País.

Las hermanas Díaz colocan a su padre como su máxima influencia musical. Cuentan que el hecho de tocar jazz no le significaba que odiara el pop (o cualquier otro género); si algo les enseñó a sus hijas fue el gusto por cualquier tipo de música sin sentirse avergonzadas. Y es en Ash donde el pop se hace más presente gracias al sencillo antes mencionado. Incluso se han visto más experimentales al incorporar auto-tune a sus voces, recurso que afortunadamente no empaña el disco.

Las vocales oscilan entre la individualidad que cada una demuestra al cantar y el coro destellante que se forma al juntarlas, ambas resuenan en “No Man Is Big Enough For My Arms”, que con su tinte político y social es, quizás, la canción más provocativa de Ash. En esta canción se coloca incisivamente parte de un discurso de Michelle Obama (octubre 2016): “the measure of any society is how it treats its women and girls / la medida de cualquier sociedad es cómo trata a sus mujeres y niñas”.

En contraste, la simplicidad de “Waves” denota la vulnerabilidad de Naomi, quien lidera las vocales en esta canción y hace sentir al escucha como un intruso dentro de la dinámica musical de las gemelas, como si en cualquier momento se quebrara la privacidad de dos cómplices que sin mirarse ya saben qué cantar.

Ash es el reflejo del bagaje cultural, social y musical que poseen las hermanas Díaz; así que hablando de incorporar frases de mujeres que las inspiran, su propia madre hace una colaboración en “Transmission/Michaelion”, canción en donde Maya recita un pasaje del diario de Frida Kahlo “Pies, ¿para qué los quiero si tengo alas pa’ volar?… hay un acomodo celular, hay un movimiento, hay luz”. Esta canción en un deleite minimalista en combo femenino: Ibeyi, Maya Dagnino, Frida Kahlo y la leyenda del neo-soul Meshell Ndegeocello.

El segundo álbum de Ibeyi es un juego de idiomas y variaciones de tempo ejecutados de manera gloriosa. Y a propósito de idiomas, con la cadencia latina que no pueden negar, Lisa y Naomi entregan su primer sencillo cantado totalmente en español. Se trata de “Me Voy” que a lado de la Mala Rodríguez, consigue ese poder y profunda sensualidad que buscaban transmitir sin titubeos.

La última de las colaboraciones le corresponde a Chilly González. “When Will I Learn” es un tema en el que destacan las potentes percusiones, si se necesita una canción para ahuyentar a los demonios que acechan al mundo, definitivamente tiene que ser ésta, “…but I can play on the drums”, cantan las hermanas Díaz al unísono.

Con todo y los invitados, Ibeyi no sacrificó en Ash el sentido espiritual de su música, escuchar su segundo álbum de estudio es como aceptar la invitación a esa plegaria de esperanza que ojalá, más temprano que tarde, le de sanación al mundo.

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