Las deudas que el lenguaje y la cultura pop jamás le pagarán a George A. Romero

Las deudas que el lenguaje y la cultura pop jamás le pagarán a George A. Romero

Por Iris Ramos @TheReiDimension La semana pasada, mientras actores, directores, fans del cine de terror y –sí, acéptenlo- cientos de posers- se lamentaban en Twitter por la muerte de George A. Romero, pudimos confirmar el impacto de sus obra en la construcción del lenguaje moderno a través de la cultura popular, algunos de los conceptos que poseíamos antes de Night of the Living Dead jamás volverían a ser los mismos después de su primera proyección en 1968, ¿cuántos personajes en la historia de la humanidad han sido capaces de redefinir por completo el significado de más de una palabra en la mente de millones de personas con una sola película? Las probabilidades indican que no muchos.

Tal vez son ustedes son menos pesimistas y cuando piensan en zombies se les ocurren todas las situaciones cómicas en las que se verían envueltos, considerando la torpeza y lentitud de un muerto viviente. Quizá lo suyo es imaginarlos bailando una de las mejor canciones pop que jamás hayan existido o inclusive peleando contra plantitas “cute” con su propia línea de peluches. Quizá eres de los que prepara su maquillaje cada año para entrarle a las zombie walks; cualquiera que sea la idea que viene a sus cabezas al pensar en las palabras zombie, cine de terror, apocalipsis o sobreviviente, recuerden que hubo un hombre responsable de  moldear y definir esas palabras tal y como las percibimos hoy: George A. Romero.

La palabra Zombie.

Comencemos por lo más obvio, George A. Romero redefinió esta palabra sin siquiera haberla usado jamás en la película que lo cambió todo. La palabra Zombie, de origen francés, se encontraba ligada a las creencias religiosas del folklore haitiano y no tenía nada que ver con el ser hambriento e insaciable que conocemos hoy, sino más bien con la idea de un esclavo sobrenatural que volvía a la vida con la intención de cumplir las exigencias de su amo. Esto es muy evidente en una de sus primeras apariciones en pantalla, donde una bella doncella regresa del más allá para hacer compañía nada menos que a Drácula en la cinta White Zombie de Victor Halperin.

Piénsenlo bien, cuando pensamos en un zombie ¿acaso no nos viene también a la cabeza la imagen de un ser sin voluntad, sin temor ni remordimientos, sin identidad ni rastro visible de lo que tanto nos gusta llamar individualidad? Con ese concepto en mente, George A. Romero nos regaló una visión completamente diferente de estos seres, pues estas características dejaron de ser exclusivas de un ser  de ultratumba y pasaron a recordarnos los peligros de vivir como un simple mortal, atrapado en las redes de un sistema que nos dicta qué pensar, qué sentir, en qué trabajar… ¿qué comprar? ¡Por supuesto! Basta recordar el escenario principal de Dawn of the Dead en 1978 y las inolvidables líneas que dejaban en claro que probablemente muchos de esos seres que vagaban por el centro comercial ya estaban medio muertos desde antes de fallecer de todas formas.

 

El concepto Cine de Terror.

Durante muchos años el cine de terror fue ignorado y relegado fuera de los círculos “serios” del cine internacional, principalmente aquél que era más grotesco y crudo, sin embargo es en estos círculos donde algunos de los más grandes cineastas han podido desarrollar y llevar a la pantalla sus más locas fantasías sangrientas. Obviamente, la libertad creativa que el cine de terror le proporcionó a los incipientes cineastas permitió que en nuestros tiempos existieran joyas como El Señor de los Anillos, y si no lo crees observa las escenas más sangrientas de Dead Alive de Peter Jackson. Los recursos y la valoración del cine de terror como una expresión auténtica del arte cinematográfico fueron posibles gracias al trabajo de George A. Romero, quien logró colocar al cine de terror como una importante y seria  herramienta filmográfica no sólo desde una perspectiva morbosa, sino como un vehículo de crítica social y experimentación creativa.

La escena más grotesca de Day of the Dead 1985.

 

La escena más grotesca  Dead Alive 1992.

La palabra Apocalipsis.

¿En qué momento comenzamos a percibir el posible fin del mundo como un escenario en el que de alguna manera los muertos podían volver a la vida para destruir y acabar con la humanidad? Es probable que antes de Night of the Living Dead nadie hubiera concebido una idea más terrorífica y realista del posible final de los tiempos, consideremos que la idea principal de un apocalipsis zombie es que la humanidad terminará con la propia humanidad. No es necesario revivir a los muertos de sus tumbas para experimentar la muerte en manos del propio ser humano, ¿recuerdan esa canción de protesta de los Cranberries sobre la muerte de dos niños a manos del Ejército Republicano Irlandés? ¿Qué representación más clara de un zombie en nuestros tiempos que la obediencia ciega de quienes participan en una guerra?

¿Y qué tal los virus que podrían volvernos seres llenos de rabia con sed de sangre y carne humana? ¿A caso la base de historias como Resident Evil no está cimentada en la simple idea de que tarde o temprano las ambiciones humanas nos llevarán a todos a nuestro triste destino final? Sin la visión crítica de George A. Romero las miles de historias que sustentan los argumentos de los videojuegos que emocionan todos los días a miles de personas serían completamente imposibles.

 

La palabra Sobreviviente.

Probablemente no nos preguntemos diariamente lo que serían capaces de hacer nuestros compañeros de trabajo, esos que siempre te comparten de sus donitas espolvoreadas por la mañana, sin embargo en cada una de las películas de George A. Romero hemos aprendido algo muy simple: el instinto de supervivencia saca lo peor de cada uno de nosotros.

Atrás quedaron los tiempos en los que la palabra superviviente nos remitía a la admiración y los estándares más altos de un individuo, es completamente inaceptable para el inconsciente humano aceptar que podríamos ser capaces de las cosas más bajas e inimaginables con tal de defender la propia vida o la de los nuestros, y sin embargo al ponernos en las situaciones de los héroes que constantemente se enfrentan a una horda de zombies nos toca aceptar que siempre existirá la terrible condición humana que no solo es impredecible, sino implacable y que probablemente cualquier persona que sobreviva a un apocalipsis zombie –o inclusive a cualquier tipo de apocalipsis– tendrá varias manchas en su expediente de dignidad y bondad humana.

Era imposible no mencionar en este texto al representante más moderno –y probablemente el mejor ejemplo– de esta ampliación del concepto de sobreviviente. Para muestra bastan un par de botones ¿lastimarías a una pequeña niña para sobrevivir?

La primera niña zombie de  historia

 

La famosa niña de The Walking Dead

Para finalizar, probablemente solo una persona volvería  a redefinir nuestro concepto de la palabra zombie casi 20 años después, para convertirlo en algo risible y hasta amigable, por supuestos nos referimos a Michael Jackson.

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