20 años de 'Surrender': The Chemical Brothers, rave estilo Manchester

20 años de 'Surrender': The Chemical Brothers, rave estilo Manchester

Arte: Aleks Phoenix.

Arte: Aleks Phoenix.

El fin del siglo nos tiene sorpresas agradables a pesar de las paranoias finiseculares que Radiohead pudo plasmar en OK Computer: religiones extraterrestres, aislamiento, crisis y las voces procesadas al estilo de Stephen Hawking que describen las privadas catástrofes del fin del mundo o tal vez, la segunda llegada del mesías…

Para los que en 1999 estuvieron esperando que las computadoras enloquecieran, los códigos nucleares perdieran el control y los misiles llegaran a todas las capitales del mundo, había dos opciones: ensimismarse en una suerte de congregación suicida o suicidar el cuerpo a través del baile y el rave.

Los Dust Brothers, mejor conocidos como los Chemical Brothers, ofrecieron esa segunda opción a todos aquellos que querían bailar a través de las luces, los destellos y el ácido. Con Surrender, su tercer disco —recordemos que surrender en español es “rendición”—, Tom Rowlands y Ed Simons, originarios del gris Mánchester, dieron a sus fans en su tercer álbum, su segundo disco #1 en el Reino Unido, adicionado con cuatro sencillos de espectacular éxito global. 

Ya de por sí el título es una invitación a la rendición absoluta del color sobre el gris manchesteriano, a las congregaciones masivas y a la explotación de la felicidad; la portada es un collage hecho por Kate Gibb llamado Jesús entre sus fans, que nos sugiere el arribo de la segunda llegada de Jesucristo ¿Cómo sería aquella en el final del siglo XX? Seguramente en un rave noventero con House y mucho Big Beat.

El primer bloque del álbum, uno de tres bloques bailables, es quizá el inicio más espectacular en la discografía de los Chemical Brothers, con “Music: Response”, cuarto sencillo del álbum, los hermanos químicos preparan el camino como cuando se van encendiendo las cámaras de hielo seco en las pistas de los antros ochenteros al estilo La Hacienda, después de todo, ellos son de Mánchester y Mánchester tiene la vanguardia musical inglesa de finales de siglo, desde Joy Division hasta los Stone Roses.

Haciendo honor y homenaje a su tradición manchesteriana, los hermanos químicos continúan sus colaboraciones con otros paisanos, en esta ocasión no podía faltar el padrino de todos aquellos sonidos caleidoscópicos, Bernard Sumner, guitarrista de Joy Division y líder de New Order, por supuesto Noel Gallagher vocalista de Oasis, al igual que los dos brothers, gran fanático de los años sesenta, en particular del Cuarteto de Liverpool.

El primer bloque de baile continúa con “Under The Influence”, track utilizado para una exposición electrónica en 1998 y presentación de lo que será el tercer concepto químico de estos hermanos. “Under The Influence” evidentemente hace alusión a los estados alterados del baile bajo los influjos de algún elemento sorpresa dentro de un ajo. El bloque concluye con el tercer track y tercer sencillo del álbum: “Out Of Control”. Con las vocales del ya citado líder de New Order, definitivamente referencia el ideario recurrente de la banda de Ian Curtis.

Los siguientes tracks del álbum son gemas de lo electrónico y del llamado Big Beat, subcorriente inglesa de la música alternativa enfocada a lo electrónico que recupera los sonidos bailables de la tradición musical popular británica desde los años sesenta hasta el final del siglo XX a la que también pertenece Prodigy o bandas tan distintas con algunos coqueteos como Stereolab.

En esa suerte y colección de canciones no conectadas entre sí, podemos hallar atmósferas de colores y sabores sintéticos, como las deliciosas aguas del Kool-Aid: “Orange Wedge”, “The Sunshine Underground”, “Asleep From Day” cantada por la vocalista de Mazzy Star; “Let Forever Be” es otro más de los homenajes Beatlemanos a la vanguardia sonora de “Tomorrow Never Knows” y en sí al álbum Revolver de The Beatles de 1966.

Al cerrar el bloque de gemas separadas no conectadas para el baile pero sí para la atmósfera y la relajación, el álbum concluye con otro tremendo bloque colorido de rave y pista. “Hey Boy, Hey Girl” primer sencillo del álbum y una de las piezas más importantes de finales del siglo XX, himno de los adolescentes cazadores de la comunión y el exótico baile del rave británico, “Hey Boy, Hey Girl” sorprende a las listas de popularidad en básicamente todo el planeta, apoyado con un video espectacular difícil de olvidar luego de sus efectos visuales al estilo de los ojos de rayos X que pueden ver los esqueletos moverse al ritmo de los sampleos de los Chemical Brothers.

Surrender junto con otras piezas de música británica, es uno de los álbumes más importantes de 1999, es una de las obras musicales que el Reino Unido a finales de aquella década ofrece a los mercados internacionales de la música, no sólo con la pretensión de las ventas, sino el intento artístico de plasmar la obra de un artista en el momento mismo donde le toca hacerla. Es ahí donde una obra de arte encuentra su lugar en el mundo, su razón de ser, la existencia misma de la inspiración de su creador.

Si los Chemical Brothers ya habían sorprendido a la escena alternativa con su primer álbum Exit Planet Dust muy enfocado en lo particular al rave de finales de los 80 y principio de los 90 de aquellos pioneros del ácido que pudieron haber sido asistentes a Woodstock, 25 años antes pero ahora con sampleos, tornamesas y sintetizadores; si impactaron a los críticos y melómanos del planeta entero con su segundo álbum Dig Your Own Hole el cual es el más rocker de estos hermanos químicos, recordemos que ganaron el Grammy a mejor pieza de rock instrumental por “Block Rockin’ Beats”, honor que ya había sido otorgado a The Ventures en 1963 por “Walk Don’t Run” o a Paul McCartney en 1981 por “Rockestra Theme”. Con su Surrender cierran con broche de oro la década qué los vio nacer.

Los Chemical Brothers concluyen la mejor etapa de su carrera musical, sus seis primeros años de vida, con tres discos, con tres raves distintos, tres moods diferentes, todos sintetizados en una misma década: los años 90. 

Es así como reza el dicho y la máxima Lennoniana en “Tomorrow Never Knows: surrender to the void.void”.

* Apoyo en transcripción de Guadalupe Flores.

Escucha a continuación el #Impala-Vintage909 de este jueves 15 de agosto, bajo conducción de Francisco Hernández, a quien puedes seguir en Twitter como @pacoso_mx

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