Depresión, medicamentos y hip hop

El mundo del hip hop vive una de sus épocas más álgidas en la historia de este movimiento cultural que provocó una revolución, no sólo musical, sino también de pensamiento. Durante su “adolescencia” el HH tuvo una etapa marcada por la violencia que se suscitó entre sus principales exponentes, 2Pac y Notorious BIG, y aunque aparentemente no hay otra disputa como aquella, la nueva generación de raperos protagoniza una época con tintes tenebrosos.

La violencia y las drogas no se han ido. El hip hop ha evolucionado y ha echado raíces, llevándolo por diversos caminos, siendo el trap uno de los más importantes de los últimos cinco años. Este sonido hecho por una caja de ritmos Roland 808 salió de las cocinas de crack en Atlanta y su narrativa principal es la violenta vida de los cocineros y vendedores de droga. Aunque esto podría sonar muy usual para un género marcado por los prejuicios sociales, en los últimos años han surgido algunos personajes de carácter tétrico como XXXTentacion y el recién fallecido Lil Peep que tienen un común denominador: depresión y un entorno violento.

Lil Peep era una de las puntas de lanza de un movimiento de traperos que cuentan historias de depresión, relaciones destructivas, suicidio y uso de drogas, principalmente de medicamentos controlados. Gustav Åhr, nombre de pila de Peep, representó fielmente el movimiento emo trap y su constante asociación con los fármacos, misma que hacía de dominio público en su cuenta de Instagram donde se le observaba consumiendo drogas mientras ensalzaba las imágenes con frases con tendencias depresivas.

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El caso de la muerte de Lil Peep es sumamente trágico dadas las circunstancias que rodearon su muerte. El rapero falleció en su autobús mientras partía de Tucson, Arizona luego de una presentación. La autopsia reveló que Lil Peep murió a causa de una sobredosis de Xanax, un fármaco recetado contra la ansiedad. Como pasó a lo largo de su vida, la polémica que generó la muerte de este personaje en redes sociales fue escalofriante.

https://www.youtube.com/watch?v=PxLd7j69304

Este fenómeno no es nuevo. Uno de los primeros focos de esta cultura entre hip hop y el uso de medicamentos se remonta a los antecesores del trap: el crunk y el dirty south. Lil Wayne, pilar del trap en Atlanta, es uno de los personajes más allegados al purple drank, como es conocido el coctel preparado con codeína, sprite y dulces Jolly Rancher. A causa de su adicción, Wayne ha sido hospitalizado en diversas ocasiones tras haber convulsionado al ingerir altas dosis de codeína. De acuerdo al sitio TMZ, la noche antes de sufrir convulsiones en su avión privado en junio de 2016, Wayne bebió tres botes de jarabe para la tos, aproximadamente 16 onzas.

Con la llegada del trap a diversas regiones de Latinoamérica y el Caribe, la cultura del pill poppin’ comenzó a crecer gracias a las letras de las canciones. Amenazzy, Bad Bunny y Lito Kirino tienen entre sus hits “Lean” un track en el que cuentan como su pareja dejó de tomar Percocet, un potente sedante cuyo efecto es similar a la morfina, para comenzar a disfrutar del purple drank.

https://www.youtube.com/watch?v=ERBAjG7vKCc

El Percocet se suma al Xanax y al jarabe para la tos como uno de los medicamentos controlados que tienen mucha popularidad en el mundo del trap, al menos en las letras. En el caso del trap latino, estas drogas son más de carácter recreativo que para tratar algún tipo de depresión, como sucede con los exponentes de sad trap en EE. UU. Caso contrario a este movimiento de artistas, o tal vez similar pero con una perspectiva diferente, es Logic, un rapero de Maryland que en el pasado tuvo problemas con las adicciones y trastornos emocionales.

En su más reciente producción musical, Logic incluyó la canción “1-800-273-8255” al lado de los cantantes Alessia Cara y Khalid. En la letra de este track, cuyo título es el número de prevención contra el suicidio en Estados Unidos, Logic hace un llamado a tratar la depresión como un problema serio que necesita de atención profesional. El impacto que tuvo entre la población estadounidense fue tremendo y de acuerdo a cifras de finales de agosto, las llamadas a esta línea telefónica de ayuda se incrementaron en un 30% a tan sólo tres meses del lanzamiento de su disco Everybody.

https://www.youtube.com/watch?v=Kb24RrHIbFk

Para muchos raperos, el hip hop les salvó la vida. La violencia vivida las calles, la discriminación, el racismo y la falta de oportunidades para los jóvenes han sido un común denominador entre las diversas generaciones que han edificado este movimiento cultural. Casos como el de Lil Peep dejan una herida más, pero queda la cicatriz para recordar que como menciona Logic, siempre hay una razón para estar vivos.

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