[Reseña] Artic Monkeys: Tranquility Base Hotel & Casino

[Reseña] Artic Monkeys: Tranquility Base Hotel & Casino

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Tranquility Base Hotel & Casino es una obra que seguramente a muchos dejó confundidos o desconcertados. El sexto álbum de estudio de los Arctic Monkeys es un parteaguas en su carrera, con un nuevo sonido que rompe con todo lo que habían hecho previamente. El cuarteto originario de la ciudad de Sheffield, más o menos se ha reinventado a lo largo de su trayectoria —viene a la mente la inclinación hacia el desert rock de Humbug en el 2009— pero nunca de una manera tan radical como en su más reciente entrega.

La transición se siente aún más brusca viniendo de un grupo que gracias a su álbum anterior, se cimentó como la banda emblemática del rock. Sin embargo, los característicos riffs, acordes distorsionados y la rápida batería de Matt Helders, brillan por sus ausencia. Tranquility Base Hotel & Casino, como la primera palabra del título sugiere, es un álbum tranquilo —en términos de Arctic Monkeys, por lo menos—. Atrás se quedaron los rápidos riffs y el sonido meloso y adolescente con el cual el grupo ganó fama en el 2006. Estos han sido reemplazados por el piano, una guitarra limpia (en la mayor parte del tiempo) y la  sorprendente presencia de sintetizadores y órgano.

La música crea una atmósfera que transmite, como nunca antes, la tradicional nostalgia y melancolía de Alex Turner. Por una parte, pareciera que se está escuchando música con elementos lounge, reminiscente a las bandas sonoras de películas de los años sesenta  —algo que Turner ya había explorado con Miles Kane en The Last Shadow Puppets—. Por otra parte, el estilo de los Arctic Monkeys no desaparece del todo. El tema “Four out of Five” cuenta con una guitarra levemente distorsionada y el bajo rítmico característico de la banda. “She Looks Like Fun” se acerca al rock en su ritmo e intensidad, pero no llega a serlo del todo. En otras palabras, aunque existen destellos de los Arctic de siempre, la música de su último álbum sigue siendo muy distinta a su material anterior.

 Foto vía: El País

Foto vía: El País

La intención del álbum, quizás se revela en las líneas iniciales del primer track, “Star Treatment”: “I just wanted to be one of The Strokes, now look at the mess you made me make”. Esto es una referencia a la influencia  en el sonido de los Arctic Monkeys el conjunto liderado por Julian Casablancas, sobre todo en sus inicios. Pero en este caso, el vocalista Alex Turner lo dice de manera reflexiva, ya que ha pasado de ser un joven aspirando a tocar como sus ídolos a una estrella de talla mundial.

Sin embargo, en este tema, y a lo largo del álbum, Turner personifica a un artista cuyos días más brillantes han quedado en el pasado: “Maybe I was a little too wild in the 70’s”, la referencia a los setenta representa el exceso y el derroche de la fama, y cuando Turner canta: “Rocket-ship grease down the cracks of my knuckles”, añade un elemento personal a la reflexión, ya que se refiere a la laca con la cual se peinaba su personalidad anterior rockera en A.M.

 Foto vía: El país

Foto vía: El país

La nueva persona de Turner, que en este caso representa a un artista tras su apogeo, vive en una residencia simulada que es Tranquility Base —este lugar ficticio es también engendro de Turner, ya que esto es la maqueta que se muestra en la portada—. La narración de Turner, que parece hablar de una especie de hotel futurista ubicado en la luna —su nombre viene de Tranquility Base, el nombre del sitio donde se aterrizó por primera vez en el satélite en 1969— oscila entre reflexiones introspectivas, recuerdos nostálgicos y comentarios sociales, ya que frecuentemente menciona temas religiosos, tecnológicos y en “Golden Trunks” parece aludir a Trump: “The leader of the free world, reminds you of a wrestler wearing tight golden trunks”.

Esta oscilación en la narrativa del álbum es difícil de seguir, pero no se aleja demasiado del estilo barroco que suele caracterizar las letras de Turner, aunque esto también parece ser que lo está llevando a extremos como nunca antes. También hay elementos en las letras que aluden al espacio o a una especie de experiencia cósmica.

En resumen Tranquily Base Hotel & Casino es probablemente la propuesta más atrevida de los Arctic Monkeys, y una obra que musical y conceptualmente, hace un giro de 360º al trabajo anterior de la banda. Sin embargo, tiene algo que quizás no se había visto de los Arctic desde el 2006: frescura. Asimismo, muestra una evolución musical y psicológica de la banda, pero sobre todo de Turner.

Probablemente decepcionará a los fanáticos de Arctic Monkeys, pero es también injusta la expectativa de algo que se parezca a “Dancing Shoes", en su sexto y más reciente álbum, Alex Turner deja claro que ya no es un chico de veinte años que se pone nervioso al bailar. A sus treinta y dos años, Turner es más bien un rockstar tratando de responderse a sí mismo qué es lo que sigue después de haber llegado a la cúspide.

Con todo esto dicho, el álbum puede que también refleje que la música de la banda se centra cada vez más en Turner, algo que fue evidente en A.M. Esto se debe a que originalmente fue concebido como un posible disco solista de Alex, quien escribió las letras solo. Esto despierta inquietud sobre el futuro de los Arctic Monkeys, quizás Turner decida seguir por su cuenta, quizás no, solamente el tiempo lo dirá.

 Foto vía: NME

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