'The Sound From Way Out!' el nacimiento de la electrónica con Perrey and Kingsley #Vintage909

'The Sound From Way Out!' el nacimiento de la electrónica con Perrey and Kingsley #Vintage909

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Por Rodrigo Arce

Antes de que existieran los festivales masivos de EDM; antes de que aparecieran los experimentos ambientales psicodélicos de Richard D. James, e incluso antes de que un cuarteto de robots alemanes popularizaran la música con sintetizadores, existieron dos aventureros que decidieron musicalizar la época en la que la humanidad emprendió dos exploraciones sin precedentes: una dirigida más allá de su propia atmósfera y la otra orientada hacia la creación de transistores y puertas lógicas. 

Jean Jacques Perrey y Gershon Kingsley, se adentraron en terrenos sonoros inexplorados para comenzar a trazar los primeros mapas de lo que posteriormente sería conocido como música electrónica en The in Sound from Way Out!

La historia de este álbum comenzó quince años antes de su creación. Jean Jacques Perrey estudiaba medicina en Francia a finales de los '30 cuando tuvo la fortuna de conocer a Georges Jenny, el creador del ondioline, un instrumento capaz de imitar una gran gama de sonidos, desde instrumentos de cuerdas hasta rugidos de animales. El universitario quedó impresionado con este artefacto, que hoy podríamos etiquetar como el prototipo del sintetizador.

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Por esta razón, Perrey decidió abandonar la carrera para dedicarse a hacer música. Tras unos años de viajar por Europa mostrando a sus habitantes las maravillas de este nuevo instrumento, se mudó a Nueva York donde comenzó a experimentar grabando sonidos en cintas para posteriormente reacomodarlos en un orden distinto y modular su sonido de infinitas maneras.

Perrey  que si bien esta técnica la había aprendido aun cuando vivía en Francia no la utilizó porque Pierre Schaefer -quien le había enseñado a manipular las cintas- la usaba para crear música “seria”, pero el objetivo de Perrey era todo lo contrario, él quería hacer música divertida que fuera del agrado popular.

Era cuestión de tiempo para que este intrépido músico se topará con otro de su misma estirpe, a mediados de los sesenta conoció a Robert Moog, el creador del primer sintetizador, quien a su vez lo presentó con Gershon Kingsley, un músico alemán virtuoso de este nuevo instrumento. Perrey y Kingsley iniciaron en 1965 un proyecto que cambiaría para siempre el proceso de producción musical.

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La forma en que estos pioneros componían dista mucho del método empleado hoy en día. Sin la utilización de computadoras y programas que facilitan la edición. Los arquitectos sonoros tardaban hasta dos semanas para terminar de producir una canción, pues cada cinta tenía que ser cortada a mano con precisión milimétrica. El mismo Perrey recordaba esta etapa como una de las más importantes de su vida como músico y describe a este proceso como la invención del sampleo sin que la máquina para samplear hubiera sido inventada todavía.

Si bien algunas de las canciones de este disco están basadas en obras clásicas, como es el caso de "Countdown at 6" y "Swan's Splashdown", que retoman elementos de "La Danza de las Horas" de Amilcare Ponchielli, y de "El Lago de los Cisnes" de Tchaikovsky, el aporte que tuvo a las generaciones posteriores fue de mayores dimensiones.

Estas piezas con sonidos humorísticos comenzaron a aparecer en la televisión. Fragmentos de "Unidentified Flying Object" y "Electronic Can-Can" fueron usados en Wonderama, un programa infantil transmitido en Francia a inicios de los setenta que posteriormente serviría como inspiración en una de las canciones del disco debut de Air. En 1996 los Beastie Boys no solo hicieron referencia a la portada del disco sino que copiaron el nombre letra por letra para lanzar una compilación instrumental.

 

Sin embargo, el legado más importante de estos músicos no fue la innovación en la técnica, sino en la intención de hacer música que sobre todo fuera divertida, como ejemplo podemos tomar a Daft Punk, quienes para realizar su segundo álbum, decidieron tener un acercamiento menos serio que en su disco debut, la intención del dúo era crear música basada en los gustos de su infancia, pues según Thomas Bangalter, un niño no juzga ni analiza la música, simplemente la disfruta. Y es así, con los oídos abiertos y libres de prejuicios, como mejor podemos comprender una obra que a cincuenta años de su creación es recordada como el inicio de lo que sería un nuevo género musical.

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