El hipnótico álbum homónimo de Portishead

El hipnótico álbum homónimo de Portishead

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El año 1997 fue un año de mucha música. Una gran cantidad de sonido de fuentes y características tan variadas se escucharon en ese período, a tal grado que en retrospectiva es intimidante: las Spice Girls lanzaron el famoso sencillo “Wannabe”, mientras que dos franceses que, a posteriori, serían famosos por sus cascos de robots, lanzaron su obra debut, Homework. Entre los álbumes editados en 1997, figuran títulos como Ok Computer, de Radiohead, y The Colour and the Shape de Foo Fighters. Paul McCartney fue nombrado caballero en su natal Inglaterra, mientras que en Estados Unidos, lamentablemente, perdieron a Notorious B.I.G, también conocido como Biggie Smalls, una de las voces más importantes en la historia del hip hop.

En aquel año, caracterizado por la diversidad musical, llegó una propuesta que poco tuvo que ver con lo demás que sonaba en aquel entonces. Hay grupos o artistas cuyo sonido es difícil de definir bajo un género como rock, rap o pop. Existen ejemplos de música que solamente suena a algo muy específico, y de alguna manera esta idiosincrasia es lo que los define. Tal es el caso de Portishead. En 1997 la agrupación originaria de Bristol lanzó su segundo álbum producido por ellos mismos.

 

El trip hop fue popularizado en la década de los noventa por grupos como Massive Attack. Se puede describir como una combinación de hip hop, elementos de música electrónica, R&B, funk, jazz y house. Sin embargo, el género se caracteriza por una inherente experimentación y combinaciones que a simple vista son poco convencionales.

 

El sonido de Portishead oscila entre la tranquilidad y la melancolía, pero en el caso de su segundo álbum, existe un elemento que corta la aparente serenidad, como el continuo durante el primer track, “Cowboy”, que parece ser el sonido de alguien presionando teclas de piano repetidamente. Aunque la calma predomina en algunos tracks, como es el caso de “Mourning Air”. Los aires de jazz de antaño de Portishead remiten a los años sesenta, con un tinte de película de misterio. Por ejemplo, la canción “Only You” incluye el sample de un track de la banda sonora de la película Inspector Clouseau, de 1968. La música del filme fue compuesta por Ken Thorne, compositor que ganó un Oscar, un Emmy y un Grammy, y que participó en la película Help de los Beatles en 1965.

 

La música de Portishead, en ocasiones, pudiera funcionar de fondo para la imagen de un joven Sean Connery pidiendo un martini, al tiempo que se presenta con una señorita anteponiendo su apellido. Sin embargo, al escuchar con atención, el agente de MI6 se esfuma: los elementos sonoros, más cercanos a nuestros días, se hacen presentes siempre en los beats, en los efectos y en los sampleos, todo acompañado por la voz de Beth Gibbons.

En aquel momento el álbum obtuvo un éxito relativo, aunque no al grado de ser considerado como uno de los discos más vendidos de la historia. De hecho, fue un tanto menos exitoso que el proyecto debut de Portishead, Dummy, el cual fue lanzado tres años antes, en 1994. El disco homónimo de Portishead fue certificado platino en Gran Bretaña, pero ninguna certificación en el continente americano. 

Aunque de entrada parece poco convencional, la propuesta de Portishead es interesante; como un buen libro que mantiene la atención en todo momento por el uso perfecto de giros y cambios. Algo similar sucede con la banda de Bristol, cada canción trae consigo un nuevo experimento, y aunque a momentos oscuro, extraño y melancólico, uno está esperando con ansias saber qué se les va a ocurrir en el siguiente track.

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