Estímulos Québécois #1: Nos quedamos sin rodillas en MUTEK

Estímulos Québécois #1: Nos quedamos sin rodillas en MUTEK

Habíamos aterrizado más temprano de lo anticipado, el filtro de migración no fue severo y a pesar de ser víctimas de clichés con un taxista lleno de prejuicios. Ya todo estaba listo para empezar nuestra experiencia en el festival que ha transformado la capital cultural de Canadá desde hace 19 años.

 Willow Bell, foto de Vivien Gaumand

Willow Bell, foto de Vivien Gaumand

Después del trámite de turista privilegiado (eso del check inn, cambió de ropa y acordar qué comer) nos lanzamos directo al SAT (Société des Arts Technologiques), el centro de operaciones para MUTEK en Montreal y nave de estímulos que alberga la programación de los Nocturne al igual que los talleres, pláticas, simposios y nuestro espacio de transmisión.

Una vez con la pulsera en mano izquierda y gafete ñoño alrededor del cuello, caminamos unos metros hacia la explanada de Place des Arts para gozar un rato la programación del primer Expérience.

El sentimiento de las 18:30

A las 18:30 hrs., se subió al escenario Willow Bell, artista local que dejaría claro que el house no es un género ni movimiento musical sino un sentimiento.

Rodeado de edificios en una tarde nublada, Willow Bell tocó en formato live aquellos sonidos dulces, ácidos y tranquilos que caracterizan su exploración del house. Con cada hi-hat se trazaban más claras las sonrisas del público presente que variaba desde niños jugando al b5459/-*9-+-/98=78=/reak dance o bailando con sus padres, turistas contentos con lentes y el don con más actitud que jamás veremos en un festival (ni Luffy hubiera podido mover así las piernas).

  Willow Bell, foto de Vivien Gaumand

Willow Bell, foto de Vivien Gaumand

Todavía le faltaban varias horas al Expérience 1 pero había que recargar pila para descansar y hacer fila a otro programa gratuito que sucedería en el Monument-Nacional (un espacio con 125 años de antigüedad, el teatro más viejo de Quebec).

Por ahí dicen que gratis hasta las patadas, y después de una larga espera debido a la gran cantidad de personas entramos al espacio subterráneo del emblemático recinto para presenciar el acto que habían preparado CNDSD (Condensade) e Iván Abreu quienes habían tenido un show en el Nocturno 2 de la edición pasada del MUTEK en nuestro territorio.

De por si nos daba orgullo contemplar el acto de artistas mexicanos, fue aún más agradable el abrazo audiovisual al observar cómo la calle de Madero aparecía en la pantalla.

Sería un error llamar concierto a lo que vivimos esa noche en el Play 1, ya que se apreciaba más como un cortometraje algorítmico.

La obra de este bello Live Coding hubiera dejado encantado a cualquier matemático mexicano, le hubiera recordado lo impresionante que es cruzar el puente que une la creatividad con programación.

Si uno quiere exprimir todo el estímulo que se puede en MUTEK, hay que estar brincando de actividades y lo que seguía era una grosería deliciosa de bajas frecuencias.

A los pocos pasos que dimos de la entrada al Nocturne 1, fuimos castigados por los tremendos bajos que detonaba un halcón, un alce y una unicornia. Cada cuerpo que habitaba el espacio del SAT era azotado por el sonido de Equiknoxx, un conjunto integrado por Gavin “Gavsborg” Blair, Jordan “Time Cow y Shanique Marie.

Canciones como “Enter a Raffle...Win a Falafel” o “A Rabbit Spoke To Me When I Woke Up” vibraban en cada rincón, y algunas como “Coconut Jelly Man” eran coreadas por Shanique Marie. Aunque ya habíamos escuchado a este trío en la clausura del MUTEK MX 2017 en la explanada del Museo Tamayo, fue asombroso sentir su ruido en un espacio cerrado.

Como bien dice el buen Davo, “este es el tipo de dub y reggae que hubiera querido King Tubby en el futuro”. Hasta ese momento le dábamos el día a Equiknoxx, pero una vez que bajaran del escenario subió Clap!Clap! y en cuestión de minutos se ganó nuestro corazón.

  Equiknoxx, foto de Bruno Destombes

Equiknoxx, foto de Bruno Destombes

Bastaron unos segundos para que empezara el live tendido de Cristiano Crisci (Clap!Clap!), una incontrolable marabunta sónica de ritmos africanos con golpes de juke, y bass.

Por si no te dabas cuenta con las cachetadas auditivas que detonaba con distintas herramientas, este multiinstrumentista con influencias jazzísticas te avisaba que iba estar buena la sudada con su vestimenta (pants deportivos y calzado cómodo) y la toalla frente a su APC40.

Mientras limpiábamos las cascadas saladas de la frente, nos cuestionamos de dónde carajos conseguía la energía Cristiano para convertirse en Clap!Clap!; jamás habíamos presenciado a un músico tocar en vivo a ese ritmo y moverse a la velocidad absurda a al que iba (entre 145 y 160 BPMs).

Más allá de texturas y sensaciones similares al Tayi Beba’ y ‘A Thousand Skies”, Clap!Clap!  demostró las habilidades y largas horas de ensayo que le dedicó a su presentación, al igual que su amplio catálogo de grabaciones de campo extraídas al oeste de África.

Quizás le dimos un desgaste adelantado a nuestras rodillas, pero no era para menos. Gracias por el momento salvaje y empapada colectiva Clap!Clap! Te llevaste nuestra primera noche.

 

Sigue la cobertura de MUTEK Montreal 19a. edición en nuestros turnos en vivo y encuentra toda la información de los artistas y presentaciones en vivo a través del sitio oficial

 

 

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