Furia en el cielo, Hecatombe sobre el escenario… Patti Smith

Furia en el cielo, Hecatombe sobre el escenario… Patti Smith

Hablaste de una hecatombeespiritual
El sacrificio de cien bueyes
En ofrenda al oráculo
El dios de la verdad
La poesía y la música

“Hecatombe”, Patti Smith Trad. de Ezequiel Zaidenwerg

 Patti Smith en el Hay Festival. Foto vía La De Hoy Querétaro.

Patti Smith en el Hay Festival. Foto vía La De Hoy Querétaro.

Desde que el ser humano cuenta historias sabe que hay situaciones que no se pueden relatar mediante las palabras, éstas no alcanzan a dibujar las emociones y los sentimientos. ¿Cómo plasmar lo innombrable? , ¿cómo transformar una epifanía en un amasijo de palabras que provoquen el estallido de emociones que yo sentí en carne viva?

Hay momentos trascendentales en la vida de todo ser, la noche del viernes siete de septiembre (cabalísticamente como la canción de Mecano), Patti Smith revolucionó las almas de los cientos de asistentes que soportaron el diluvio para compartir la hecatombe musical que tomó por asalto el espacio vital de la fiel congregación de la papisa del punk.

La lluvia, como heraldo de la leyenda norteamericana, anegó todo el centro de Querétaro, el agua desbordó como si en un intento desesperado tratara de purificar el espacio que pisaría la madrina. El torrencial aguacero nos alejaba poco a poco de la eucaristía musical. Atrapados en el hotel, decidimos aventurarnos, el clásico “¡chin… su madre, nos rifamos!” Ingenuos. La intensidad de la tormenta aumentó, entre calles inundadas que asemejaban a Querétaro con una Venecia región cuatro, perdimos la fe y analizamos regresar a la guarida del hotel. Las mejores decisiones se toman con una rebanada de pizza en la mano (tacos de preferencia), frente al local donde comíamos una camioneta con batea aparcó y ¡eureka! Nos acercó a nuestro destino, vaya que son extraños los caminos de la vida.

Arribamos a un jardín Guerrero desangelado, la lluvia ahuyentó a muchos, sin embargo, estábamos los necesarios. Impaciencia, las penumbras se esparcían y como si de luciérnagas se tratarán la única luz visible era la de decenas de teléfonos celulares. La quijotesca figura de Lenny Kaye se asomó en el escenario, se hizo la luz. Tras unos minutos de soundcheck, nuevamente, la oscuridad se encargó de opacar todo a su alrededor, Smith salió al escenario, no necesitábamos otra luz, ella ilumina todo.

La liturgia músico-poética comenzó con la excelsa y clásica “Wing”, para después iluminar a su audiencia con los versos de “Red Song”, las tinieblas envolvían y arropaban la voz de la sibila norteamericana. Hechizados, en pleno éxtasis poético se encontraban sus más fieles devotos. “Ghost Dance” continuó con el periplo poético que apenas arrancaba.

La oscuridad contrastaba con la luz que arrojaba la pantalla de LEDs, el efecto que esta conjunción acentuaba aún más el aura mística de la vieja pareja de músicos y amigos. Al escenario subió la periodista Alma Guillermo Prieto (Premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades 2018) para recitar en español “Hecatombe”, poema que la Smith concibió en el año 2014 y que fue dedicado al gran Roberto Bolaño. Sentida fue la lectura de Guillermo Prieto, a quien Patti agradeció con un apretón de manos y un abrazo. Acto seguido, comenzó a recitar, la voz de la madrina le dio vida a las palabras y a la esencia de Bolaño. Rise, rise Roberto.

“Levántate Roberto
Alza tu ballesta
Levántate por el centro
Baila sobre las aguas
Un baile lento que haga temblar la tierra con tu furia extasiada”.

El tándem de poetas y músicos no es ajeno a las cuestiones político-sociales que aquejan a nuestro mundo, Smith-Kaye suelen manifestarse y tomar posturas por diversas causas. Desde que el nefasto Trump asumió el poder en la Casa Blanca, Smith ha sido una crítica feroz del gobernante republicano. En el corazón del jardín Guerrero fue tajante y lanzó este mensaje:

“Si Trump se atreve a construir un muro lo vamos a derribar a pedazos”.

Alaridos, pandemonium, una orgía poética-musical-contestataria se encontraba revolucionando el alma de cientos, tal vez miles de personas. Inspirados, o vaya a saber qué, Smith y Kaye se aventuraron a interpretar sendos covers de tres grandes de la música, John Lennon, Buddy Holly y Elvis Presley.

Imagine”, la clásica canción que tu tío el roquero pone cada que puede, transmutó su esencia y el feeling de Smith se apoderó de ella, la hizo suya y se la regaló a su público. Como todo concierto, éste contó con sus fallas técnicas, sin embargo, la grandeza y la sencillez de la madrina suplieron todos y cada una de los contratiempos.

Irónicamente la lluvia amainó, quizá el cielo también quería ser testigo del aquelarre que desencadenó la señora Smith. La locura absoluta estalló e hizo confluir la energía de los presentes cuando la oriunda de Chicago regurgitó desde su alma sus éxitos “Because the Night”, “People Have the Power” y el cover del “rey”, la insigne “Can't Help Falling In Love”. Entre tema y tema, Patti esgrimió ideas sobre la importancia del papel de las mujeres en el mundo, abordó el cambio climático y la importancia de conservar nuestro mundo para las futuras generaciones.

La guitarra de Kaye guardo silencio, el trance al que nos sometió la papisa, la bruja, la sibila, la cantante, la mujer, llegó a su fin. Comenzó un chipi chipi juguetón, tal vez las nubes despedían la esencia de Patti Smith. En mi caso, vi a una artista septuagenaria con la misma vitalidad de la treintañera que tomaba por asalto el derruido escenario del legendario CBGB para recitar poemas de Rimbaud.

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