El conjuro electrónico de HVOB: entre el deephouse y el downtempo

El conjuro electrónico de HVOB: entre el deephouse y el downtempo

 HVOB. Anna Müller y Paul Wallner

HVOB. Anna Müller y Paul Wallner

Ya casi se cumple una semana desde que ocurrió la sexta edición del Carnaval de Bahidorá que entre los jardines tropicales y aguas turquesas de Las Estacas, acogió a más de once mil asistentes inmersos en el clima cálido, el reggae, la cumbia, el rock psicodélico y hasta el jazz, en una mezcla de sonidos y luces que no dejaron de vibrar por dos días de manera ininterrumpida.

Entre los actos más estimulantes y con mayor audiencia destacó sin duda la presencia del dúo austriaco conformado por Anna Müller y Paul Wallner, HVOB, abreviatura de “Her Voice Over Boys” que sin duda evoca al inconfundible e hipnótico elemento vocal de Müller, quien también es productora de la banda y no sólo su frontwoman.

Cerca de la medianoche, el ambiente tropical y multicolor que había predominado desde el mediodía en Sonorama, el escenario principal de Bahidorá, dio paso a la sutileza y minimalismo de una escena donde apenas se dibujaban con luz las siluetas de los integrantes de la banda austriaca. Un juego de estrobos y reflectores se volcó sobre la audiencia que en ese momento parecía una especie de sombra selvática entre palmeras, una masa de figuras opacas en trance que respondía a los beats comandados por Müller, Wallner y su baterista. La sensación era la de un verdadero hechizo electrónico que mantenía en embeleso a todos los asistentes, sigilosos, pero despiertos.

 HVOB en vivo

HVOB en vivo

HVOB_SILK

Uno de los grandes atractivos de HVOB son sus presentaciones siempre producidas en vivo, sin sampleos ni vocales pregrabados. La voz dulzona y etérea de Müller se proyecta sobre el micrófono y se cuela de pronto entre los sintetizadores y percusiones electrónicas, como un eco que reverbera en una cueva llena de luces y coros robóticos. Así ha sucedido en todas las sesiones de su gira SILK Live Tour —al que pertenece su presentación en Las Estacas— con fechas agotados en Los Angeles, San Francisco, Boston, Toronto y Montreal, y que hará su última parada en Victoria, Australia el 11 de marzo.

“Realmente creemos en el poder de tocar en vivo. Para nosotros es importante y esencial que todas las cosas que puedan ser en vivo, se actúen en vivo. A veces sería más fácil viajar solamente con una bolsa pequeña… pero lo vale”.

HVOB para The Wild City

Su disco más reciente SILK es una colaboración del 2017 con Winston Marshall, integrante de Mumford & Sons, donde predominan los vocales y cuerdas del músico inglés. Una mezcla interesante entre su folk y el downtempo de los austriacos, sin alcanzar nunca los niveles apoteósicos y electrizantes de su álbum anterior Trialog (2015) que hizo gala de una impecable producción y letras austeras que invitan a ese viaje atmosférico que ha sido la clave de su éxito.

 Winston-Marshall y HVOB

Winston-Marshall y HVOB

En “Cool Melt” por ejemplo, una sutil sensualidad se manifiesta en los rezos de Anna que claman “me estás calentando a baño María, enfría mi viscosidad”. Ese mismo hervor lento se manifiesta en el build-up de la melodía que cuando alcanza el minuto 2:13 se convierte en una sonata dance nunca empalagosa que da paso después a un bridge calmo y reflexivo.

“Ghost” por su parte vibra con esa nostalgia evocativa de la voz femenina y añorante de Müller mientras que sentencia “Sé mi guía o sé mi fantasma” con un dejo de súplica y tristeza, mientras las percusiones del intro y del outro parecen martillar dulcemente el cráneo de cualquiera que se atreva a escucharla con audífonos.

 “Clap Eyes” es un punto medio entre la melancolía y la seducción; un himno de percusiones movidas que inicia con su letra de amores a primera vista con el dicho latino “Ojo por ojo, diente por diente”. Las melodías avanzan cautelosas y afables como una pieza que escuchas recostado en un sofá mientras besas por primera vez a tu nuevo amor.

HVOB está claramente influenciado por el encanto electrónico del house. Ritmos y estilos conocidos que más que presentarlos como una mirada nueva o experimental al género, los retoman como su escuela, en una frecuencia casi atemporal que no se siente necesariamente novedosa, pero tampoco caduca.  

La banda que comenzó subiendo sus sencillos a Soundcloud en 2013 y que en sus primeras canciones como “Moon” dejan ver atisbos de pop-rock y techno sin la solemne y estentórea personalidad de sus trabajos más recientes, es hoy una voz discernible en su gremio y su ascenso es imparable y certero.

Escuchar a HVOB, ya sea en su pulcra producción de estudio o en vivo sobre un escenario, es una experiencia inmersiva. La entrada a un umbral de sonidos y ritmos que parecen destilados de un corazón biónico. Por un lado, el futurismo de los sintetizadores; por otro, la vigencia de la sensibilidad humana.

Ahora, ponte a bailar...


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