BerlinskiBeat: fiesta gitana con sabor electro-teutón

BerlinskiBeat: fiesta gitana con sabor electro-teutón

BerlinskiBeat en las calles de Guanajuato. Imagen vía: Festival Internacional Cervantino

BerlinskiBeat en las calles de Guanajuato. Imagen vía: Festival Internacional Cervantino

Siete músicos, siete almas inquietas, siete mundos con afinidades y discrepancias que transmutan en composiciones musicales que nos transportan a espacios sonoros vintages, con estrambóticos arreglos que incitan a desempolvar los zapatos de baile y moverse frenéticamente, BerlinskiBeat es un cóctel incendiario, una licuadora de ritmos del mundo que sorprendió en su presentación dentro de la edición XLVI Festival Internacional Cervantino.

Con una andanada de veinte temas, estos europeos detonaron un pandemónium que sacudió las entrañas de la icónica Alhóndiga de Granaditas, la potencia de su acto fue tal que las mismísimas momias de Guanajuato sufrieron sus estentóreas consecuencias. Polka, swing, ska y beats engalanaron las armonías de este septeto que irremediablemente sometió a su público a una sesión de danza dionisiaca.

Las inmediaciones de la Alhóndiga lucían atestadas de miles de personas que se repartían entre turistas, lugareños, curiosos, estudiantes y comerciantes. Los diferentes bares, cafés y restaurantes fueron el remanso perfecto para la gente que aguardaba el acto comandado en sus albores por el DJ de origen bosnio Robert Soko, en conjunto con los músicos de la legendaria banda de música medieval Corvus Corax. La alineación actual se encuentra compuesta por: “Castus” Liehm, “Norri” Drescher, Vit Polak, Stefan Friedrich, Michael Frick, Michael Hohloch y Ardor Von Venushügel.

BerlinskiBeat en su presentación- Imagen vía: Festival Internacional Cervantino.

BerlinskiBeat en su presentación- Imagen vía: Festival Internacional Cervantino.

Multiculturalismo musical que implosiona en el escenario, los alaridos del respetable son prueba fehaciente de ello. Sus composiciones exudan bonachonería y la elegancia de los ritmos clásicos que hicieran de la otrora República de Weimar, la capital del burlesque y el pecado. No obstante, la raíz que hermana a Europa con Asia es notable, acordes andaluces, percusiones hindúes y vientos arabescos se entremezclan y enriquecen de sobremanera su bagaje musical.

A pesar de la fiesta que propician sus odaliscas y juguetonas composiciones, hubo una limitante para hacer de su recital una bacanal absoluta, la organización decidió poner sillas y limitar a todos aquellos que quisieran tirar pasos coquetos.

Como si hubieran salido de una producción de Emir Kusturica, estos arrabaleros lucían tan disímiles en sus ropajes (de la ridícula elegancia a la patente desfachatez) que sólo evidenciaban el completo eclecticismo que impera dentro de la agrupación. Alemania, Hungría, Bulgaria y República Checa en completa sincronía con los ritmos globales.

La orgía de sonidos arrancó con el tema “Quiero bailar”, corte en el que cuentan con la participación de la banda mexicana de ska fusión Panteón Rococó. Después de una introducción de tres temas, el baile se impuso a la tonta ley de las sillas, espontáneamente grupos de adolescentes y adultos comenzaron a tomar las esquinas del recinto cervantino para darle rienda suelta a sus instintos danzarines.

Una hora con treinta minutos fueron suficientes para que este combo europeo demostrara al público su rica y sui generis mezcla híbrida de géneros y ritmos. Trompetas mariachis, gaitas, intros de canciones populares mexicanas (como las insignes “El rey” y “La bamba”) y una actitud despreocupada que evocaba el espíritu del punk, BerlinskiBeat transmutó una apacible noche guanajuatense en una orgía sensorial que desbordó nuestros sentidos y nos demostró que los güeros también saben bailar ska y sobre todo interpretarlo.

Imágenes vía: Festival Internacional Cervantino.

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