#Vintage909 'Lushlife' - Lush

#Vintage909 'Lushlife' - Lush

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A la sombra de la planta sembrada por los pioneros del britpop, en Inglaterra surgieron numerosas bandas que, con el mismo espíritu de cambio y un nacionalismo a flor de piel, emergieron de la escena underground para mostrarle al mundo que en el Reino Unido se manufacturaba música de calidad. Con una esencia propia y que se mostraba indiferente a lo que sucedía del otro lado del continente.

Bajo esa sombra germinó un arbusto con diversos frutos y flores entre sus ramas, endulzadas y coloreadas en cada uno de sus pétalos por el shoegaze. El botón de este sonido se llama Lush. Banda que delimitó, en sus inicios, un sonido que se distinguía por ser una fusión entre el post punk, y la reverberancia intrínseca del shoegaze;, amortiguados por suaves coros que daban profundidad a los altavoces y que creaban así, un contraste casi perfecto.

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Lush es un referente del britpop y banda pionera del shoegaze. Fue (y es), la flor que creció a un lado de aberraciones vegetales como Suede y Elástica, y que, a pesar de su propuesta musical, se opacó entre la enredadera mediática del momento como la que protagonizaron Oasis y Blur.

Con el cinismo de los riffs y percusiones que no se mesuraban en intensidad y retaban al escucha a digerirlo en un sólo bocado. Un contraste  de texturas palpable para el oído como si las voces estuvieran impresas en suaves gamuzas, pero confeccionada con retazos de lijassonoras; así sonaba Lush.

Esta mezcla melódica y algodonada fue un deleite en su primer EP, Scar (1989, 4AD) y en sus álbumes de larga duración Spooky (1992, 4AD) y Split (1994, 4AD). Variaciones enigmáticas con líneas de bajo estrepitosas y cambiantes igual que su alineación, originalmente conformada por  Meriel Barham (voz), Emma Anderson (guitarra y voz), Miki Berenyi (guitarra y voz), Steve Rippon (bajo) y Chris Acland (batería).

Con dos álbumes en su historial, Lush lanzó Lovelife (1996, 4AD). Con cactus y flores violáceas entre el montón de distintas clases de cactáceas, es como presentan el arte en portada de este álbum. Intencional o no, las espinas quizá representen el corte agresivo que implicó dejar a un lado las reverberancias e incorporar beats uptempo, como en el primer track que abre la puerta a este invernadero inglés en “Ladykillers”.

 

So I say "hello" and I try to be nice But I see he's feeling itchy Trying to play us off each other, "Girls, girls, please don't fight" (you get the picture)

“Heavenly nobodies” da continuación al rush que el azucar amargo enraizado en este álbum produce, al igual que “Single Girl”; y en una regresión que evoca paisajes nublados a través de un arpegio de corte popero, aparece “500 (Shake Baby Shake)”, último sencillo de Lovelife y un pequeño tributo al auto italiano del mismo nombre. Con un video entre veredas boscosas, retratos otoñales y una pasarela de autos clásicos europeos que combinan cromáticamente con el cabello de Miki Berenyi (¿cuántas chicas a mediados de los noventa no adoptaron este look para estar en sintonía con el rock alternativo britpop?).

 

La efervescencia del momento, la cool britannia y el clímax del britpop, explican la participación de Jarvis Cocker en “Ciao!”, que, a través de una conversación musicalizada, resulta ser un recurso de culto para despedirse de “él”.

 

 

Well, I've been in heaven since I walk away I never thought that I could feel as great as I do today 'Cause you were nothing but a waste of space And life is wonderful now that I'm over you

La tormenta que sacudió en tracks anteriores deja un espacio para la calma en “Tralala”, una balada dreampopera que se aferra a los orígenes de la banda, más incorpora cambios en sus matices y el nuevo sonido de este tercer larga duración.

A 20 años de Lovelife, y con su regreso a los escenarios a principios de año, es prudente cuestionar si el sonido de Lush sigue vigente. En un ejercicio retrospectivo de la escena del shoegaze a mediados de los noventa, es probable que haya pasado desapercibido el momento “cumbre” por el que atravesaba el género y que la valoración del mismo ocurra a principios de la segunda década de este siglo.

Dead Mellotron es un ejemplo del legado de Lush y bandas que compartieron espacio en estas ondas del reverb como My Bloody Valentine y Slowdive, que coinciden en reencontrarse luego de casi dos décadas de ausencia. Lovelife fue el disco que puso en las listas y en el mapa a Lush y  quizá, la esencia de la banda y su sonido se conservó como el agua dentro de un cactus, que aguardó una sequía fuera de control.

Delicias frutales, vacacionales

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