A veinte años de "Antena", cóctel sonoro de Zurdok Movimento

A veinte años de "Antena", cóctel sonoro de Zurdok Movimento

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La memoria no acuña su moneda.Y sin embargo hay algo que se queda y sin embargo hay algo que se queja.

“Son los ríos”, Jorge Luis Borges

¿Cómo se siente no pisar el suelo donde estás parado?/ ¿Cómo se siente encontrar algo que no has buscado? “Tiempo D”, Zurdok Movimento

 

La nostalgia es un vicio, una perversión placentera que evoca personas, lugares, aromas, sonidos y, por supuesto, canciones. Regresar a los páramos del pasado es un ejercicio de memoria y reconstrucción; lo que ayer dolió, mañana podría ser motivo de carcajadas. Veinte años pueden ser muchos o pocos (¡bendita relatividad!), el cabello se pinta de blanco, la piel se cubre de surcos y, tentativamente, la experiencia de vida se enriquece. En síntesis: somos la misma persona y a la vez somos otro/s.

Hay discos que envejecen como árboles de profundas raíces y fuertes troncos, el despiadado paso del tiempo no mella su aura y esencia. Por otra parte, también hay producciones musicales que son devoradas sin piedad por el implacable Cronos. Afortunadamente, para  los miembros de una de las bandas mexicanas más icónicas de los últimos veinte años, su material musical aún goza de poder y frescura, nos referimos a Zurdok Movimento con su trabajo de 1997: Antena.  

 

1990. La Sultana del Norte, Monterrey y sus periferias, ofrendó una bomba musical a la nación del nopal: el movimiento de vanguardia fue bautizado como “Avanzada Regia”. La descentralización de los reflectores musicales cimbró a la, incipiente y monótona, escena rockera mexicana de inicios de los noventa. Monterrey se erigió como punta de lanza y plataforma de experimentación sonora.

1993. Seis chicos (¡bendita juventud!) que no rebasaban el cuarto de siglo se juntaron para dar forma al Movimento, algunos de ellos mantenían una estrecha amistad desde la infancia; las circunstancias y el clásico “estar en el momento adecuado” acercó a los demás miembros y compañeros de viaje, los integrantes de la alineación primigenia fueron: Fernando Martz (voz), Luis Gerardo Garza Cisneros “Chetes” (guitarra y voz), Mauricio Terracina (Bajo), David Izquierdo (guitarra), Gustavo Mauricio (teclados) y “Fletch” Sáenz (batería).

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De 1993 a 1995 la banda se dedicó plenamente a los ensayos y montaje de sus primeras composiciones, sus apariciones en público fueron escasas y se limitaron al territorio regiomontano. El salto oficial al ruedo musical se dio en 1995 dentro del concurso denominado “Batalla de Bandas”, que se celebró en el D.F. Zurdok fue la primera banda no capitalina que se alzó con el prestigioso premio, disputado entre más de 400 agrupaciones.

Con los reflectores sobre sus efigies, el combo norteño firmó con Discos Manicomio, entonces subsidiaria de Polygram. Con una disquera trasnacional detrás de ellos, además de la mano del exitoso productor norteamericano Jason Roberts (viejo lobo de mar que trabajó en el icónico Mucho barato de Control Machete), y con su talento como principal argumento, fue que se cocinó a fuego lento Antena. El disco, compuesto por catorce temas, se lanzó al mercado en agosto de 1997.

 

¿Por qué Antena, de dónde viene el nombre del disco?

De hecho esa palabra representa mucho al disco, que es una suma de influencias, ideas y conceptos que queremos transmitir, el que los quiera recibir ¡qué bien! Igual que una señal de radio, la recibe el que quiere, el que no: apaga el radio. David Izquierdo

La teoría del caos postula que: “el batir de las alas de una mariposa puede provocar un huracán en otra parte del mundo”; con Zurdok Movimento, el apacible sonido de un piano precede al vendaval sonoro que inaugura el plato. “Platique con mi pistola” es un gancho a la mandíbula, un huracán de riffs atascados acompañados por una batería machacante y un bajo poderoso. Todos estos elementos sonoros envolvían y arropaban la aguardentosa y afilada voz de Martz. Las influencias son palpables desde la primera escucha: elementos que remiten a la furia de Rage Against The Machine, además del inconfundible grunge de Soundgarden y Pearl Jam.

 

El inicio del periplo es incendiario, la adrenalina no decae con el siguiente track: “Tiempo D”. Nuevamente, la orquestación es atronadora, sin embargo, la voz de Martz experimenta con el fraseo típico del hip-hop. La lírica es oscura, aunque, por momentos, parece mandar un mensaje de acción, no obstante, para la banda no hay ninguna intencionalidad en sus letras:

No queremos mandar ningún mensaje. Las letras las hicimos así para que ustedes tomaran el mensaje como quisieran. Ustedes pueden inventar su propia historia de la letra, si es dedicada para ustedes, dedicada para nosotros. No queremos cambiar nada, no queremos meternos con la cultura de nadie. No estamos en contra de las religiones de nadie. Sólo hacemos música para que te sientes y la disfrutes. Fernando Martz, vocalista.

Música para disfrutar, ni más ni menos. Libre interpretación, puro goce estético y sonoro. “Derrumbe del desfile” y “Nadie te quiere ver” ofrecen otra tesitura dentro del registro de la agrupación, la voz de Chetes toma el timón del buque; por su parte, Martz demuestra que no sólo sabe gritar, también puede ser melodioso y contenido. El influjo de la música británica (britpop) se hace patente: pasajes armoniosos adornados con orquestaciones minuciosas, elegantes y, a la vez, ásperas. El teclado de Gerardo Mauricio se convierte en protagonista y sello distintivo de los músicos regios.

 

Chambi” retoma el toque grunge y lo adereza con un juego vocal que recuerda a los balbuceos de Anthony Kiedis (Red Hot Chili Peppers). “Tropecé”, primer sencillo de Antena, es la composición que descubre la verdadera esencia de la agrupación: arreglos impecables, cuerdas que acompañan la característica tesitura nasal de Chetes, fuerza y docilidad en la justa medida. El impacto mediático de “Tropecé” fue tal que los colocó en la palestra central de la escena underground mexa.

 

Dragón”, rock clásico con dejos de influencia Beatle, britpop de manufactura regia. Chetes continua con el dominio del micrófono, la avasalladora sombra vocal de Martz poco a poco va cediendo su paso a la melancólica voz del buen Gerardo Garza. “Mamá, y con quién duermes hoy”, es un ejercicio de estilo juguetón que, en primera instancia, descoloca al escucha. No obstante, el respiro se agradece, además, pone en evidencia la habilidad de la banda para incursionar en campo que parecerían disímiles a su quehacer musical.

 

El segundo sencillos de Antena fue el exitoso “Si me hablas al revés”, corte con un atractivo juego de guitarras, toques de grunge y hip-hop. La producción de Roberts se percibe impecable, logró dotar de una atmósfera polirrítmica y balanceada la totalidad de la producción, ejemplo claro es este segundo sencillo. “Radio Zap” se caracteriza por la locuacidad de la instrumentación, el retorno del halo grunge y la voz rasposa de Martz que se acompaña con los coros y estribillos de Chetes.

En la recta final del disco confluyen el funk, toques de folk, grunge, britpop, hip-hop y nü metal, el cóctel es una bomba rítmica que pone sobre la mesa la prodigalidad musical de todos los miembros del combo norteño. Elegancia, frescura y crudeza; la balanza musical, aparentemente difícil de sostener, alcanza el punto exacto de equilibrio. la suavidad del tema “No importa” coexiste sin premura con el sonido hosco-grungero de “Nuevo sueño”. Finalmente, hace acto de aparición una de las composiciones más emblemáticas de Antena: “El gallito inglés” (tercer sencillo oficial), metáfora del macho alfa lomo plateado, seductor, viril y todopoderoso, corte lleno de enjundia, guitarras feroces y la grandilocuencia vocal de Fernando Martz.

 

La odisea llega a su fin con el tema “Pared”, oscura composición, melancólica y broche de oro adecuado para una travesía sonora rica en ritmos, experimentación y matices. Parteaguas musical, piedra angular, junto con el Mucho Barato, de la Avanzada Regia. Paradigma de la escena del rock mexicano y pilar sobre el cual cimentó su carrera Zurdok. A veinte años de sonar por primera vez, Antena continúa dentro del gusto de los melómanos del rock en español y mantiene la jovialidad y frescura que caracteriza a los clásicos que luchan en contra del paso del tiempo.

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