Tacklear el racismo

Tacklear el racismo

 Foto vía: Fortune

Foto vía: Fortune

Estamos a 15 semanas del inicio de temporada de la famosa liga estadounidense de fútbol americano, NFL (National Football League). En el famoso primer kickoff se enfrentarán los Atlanta Falcons contra los actuales campeones, Philadelphia Eagles. En febrero de 2019, concluirá la temporada con el LIII Superbowl, disputado entre los 32 equipos de la Liga.                             

La NFL cumple 99 temporadas este año. El fútbol americano no sólo se ha convertido en parte de la cultura estadounidense, también es sintonizado por millones de aficionados fuera del país. Según El Universal, México exportó más de 40,000 toneladas de aguacates para el Superbowl del año pasado; con todos los aguacates que se consumen este día se podría incluso llenar la cancha.

El “americano” no es simplemente el ejercicio de fuerza bruta y violencia; la actuación de cada jugador implica largas horas de entrenamiento y destreza mental. El deporte también unifica; dentro de la NFL cada equipo y afición se integra por personas de diferentes razas, nacionalidades, opiniones políticas y religiones que se reúnen para observar a su bando llegar al campeonato.

El año pasado, la NFL ganó alrededor de 13 mil millones de dólares; Matt Ryan es el jugador mejor pagado este 2018, con un contrato mayor a los 30 millones. El fútbol ya no sólo es un deporte, es un negocio con grandes beneficios y múltiples inversionistas. En la cancha siempre se presentan rivalidades, pero después de casi cien años, también se observan patrones de racismo y discriminación en esta asociación deportiva.

 Vía Giphy

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Hasta 1961, todos los equipos dominados por jugadores blancos, “integraron” a afroamericanos a sus filas. En toda la liga había solamente 83 jugadores negros, cuando cada equipo tiene derecho a tener 53 miembros. Claramente no existía una incorporación justa a pesar de que habían varios individuos con el talento para este deporte.

La temporada pasada, varios deportistas y equipos se convirtieron en agentes políticosColin Kaepernick comenzó a arrodillarse desde 2016 en cada partido al momento de cantar el himno nacional, para manifestar su descontento ante la brutalidad policiaca a grupos afroamericanos y en solidaridad con el movimiento “Black Lives Matter”.

 Eric Reid  y Colin Kaepernick.   Foto vía: Sports Ilustrated

Eric Reid  y Colin Kaepernick. Foto vía: Sports Ilustrated

"No voy a mostrar orgullo por la bandera de un país que oprime a personas de color. Para mí, esto es más grande que el fútbol y sería egoísta de mi parte mirar hacia el otro lado”.

Colin Kaepernick

Tras su partida de los 49ers de San Francisco, Kaepernick no ha logrado firmar un nuevo contrato para seguir jugando. Tom Brady y otros jugadores han declarado a lo largo de la temporada que su actuación deportiva es competitiva dentro de la liga, especulando su suspensión debido a sus acciones políticas. El actual presidente Donald Trump incluso sugirió que lo suspendieran por completo de la liga: "Saquen a ese hijo de perra del campo en este momento, fuera ¡él está despedido!”, alegando que este tipo de actos van en contra de la nación y sus valores de libertad. Pero en realidad, ¿cuándo se ha reconocido la constante batalla que viven los grupos marginados en este país? ¿Qué tan libre es una vida cuando no se cuenta con los mismos privilegios?

 Eric Reid. Foto vía: CBS Sports

Eric Reid. Foto vía: CBS Sports

Eric Reid fue el segundo jugador en participar en las protestas del himno nacional con los mismos motivos de manifestación contra de la injusticia racial y la inequidad. Decidió presentar una carta a la NFL alegando que los dueños del equipo y la liga se dejaron influenciar por Trump y confabularon para evitar su empleo, debido a sus actividades de protesta. Durante una entrevista de trabajo con el dueño del equipo de los Cincinnati Bengals, Reid se negó a decir si obedeciera la regla de no arrodillarse. No se le ofreció el puesto a pesar de estar completamente capacitado.

 Foto vía: The Post Game

Foto vía: The Post Game

Donald Trump mantuvo conversaciones privadas con los propietarios de la NFL sobre las protestas de los jugadores; no para de llamarlos “traicioneros” en público. La Liga, en está época de descanso, se reunió en marzo y mayo para discutir conflictos como el relacionado con el himno. Lo que pudo ser una oportunidad para dirigir el tema hacia una visión positiva, fue todo lo contrario.

La NFL decretó esta semana que cualquier equipo que decida hincarse durante el himno será multado o sancionado. Lo único permitido es permanecer dentro de los vestidores mientras esté sonando. El himno dice:

“Nuestra causa es el bien, y por eso triunfamos,  siempre fue nuestro lema 'En Dios Confiamos'”.

¿Qué no el mayor bien es luchar contra una injusticia?

Los miembros y protestantes son percibidos como héroes o villanos, fomentando la división y el enojo entre una sociedad ya fragmentada por visiones políticas opuestas. Este no es simplemente un problema deportivo; fanáticos están dispuestos a boicotear la liga, mientras que otros aplauden la decisión de multar a los equipos.

Técnicos, entrenadores y jugadores se mostraron disgustados por los comentarios de Trump. Desde el principio de las protestas, se solidarizaron más de 200 jugadores. En el partido como el de los Philadelphia Eagles contra los New York Giants, desde quarterbacks hasta linebackers alzaron el puño durante el himno; otros cruzaron brazos y unos más se hincaron. Los Dallas Cowboys y los Arizona Cardinals entrelazaron los brazos mientras se tocaba el himno, incluyendo al dueño Jerry Jones.

"Simplemente creo que hay un gran amor por mis compañeros ... Creo en que todos nos unimos ... Todos pasamos por altibajos y luchas, todos estamos tratando de navegar por la vida lo mejor que podemos. Creo que el amor es lo mejor que tenemos para superar muchas cosas ".

Tom Brady, New England Patriots

 Foto vía: Pro football weekly

Foto vía: Pro football weekly

Individuos como Kaepernick y Ried lograron cruzar este umbral de desventaja y llegar a convertirse en jugadores profesionales por su talento extraordinario. Sus habilidades deportivas les consiguieron una beca y la oportunidad de llegar al campo. Ahora son la nueva voz de las comunidades que no son escuchadas. Incluso cuando gritan o se manifiestan por todas las ciudades en movimientos como Black Lives Matter o March for Our Lives, los miembros de la sociedad civil no logran el mismo enfoque de interés que un quarterback o un safety. Las buenas personas pueden curar la disfunción, deportistas pueden estar involucrados en temas políticos a pesar de su carrera. Parece que los grandes poderes en la NFL muestran una preocupación superficial por la humanidad, mientras que estos jugadores siguen sin empleo.

La NFL no está dispuesta a aprender de un pasado racista. Cambiar un logo o nombre como el de los Pieles Rojas (Redskins) de Washington, o aceptar que diversos jugadores se arrodillen al inicio de un himno, no cambia la situación, pero demuestra el descontento y la necesidad de cambio. Se deben reconocer los problemas actuales de frente, y no hay mejor oportunidad para que el público se informe y reconozca la realidad que durante un partido seguido por millones de fans.

 Foto vía: Time

Foto vía: Time

A pesar de este racismo institucional, la franquicia deportiva continúa manteniéndose de pie y ganando millones, creyendo que no actúa mal. Se ha centrado la discusión en cómo lidiar con una protesta, antes que con la injusticia de las minorías.

Alrededor del 70% de los jugadores de la liga son afroamericanos ¿Por qué la NFL no ha logrado señalar y discutir estas inconsistencias y trabaja para mejorar las condiciones sociales de sus jugadores?

El columnista deportivo Shaun King anunció esta semana que varias estrellas del fútbol están dispuestas a permanecer en protesta hasta que Kaepernick y Ried regresen a la cancha. El objetivo es que el 25% de todos los deportistas de la liga se solidaricen con el movimiento. Sí existe compañerismo y unión, un partido implica trabajo en equipo para vencer.

No hay que perdernos en los detalles, el problema no es hincarse durante un partido transmitido por televisión. Enfocarnos en la indignación de cierta postura frente a un himno, sólo desvía la atención de un problema racial. Es tiempo de levantarnos ante la injusticia y alcanzar el touchdown final.

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