Literatura FuckArt recomienda: la diva travesti ‘Sirena Selena vestida de pena’, novela de Mayra Santos-Febres

Literatura FuckArt recomienda: la diva travesti ‘Sirena Selena vestida de pena’, novela de Mayra Santos-Febres

Aunque ha habido un avance considerable en el campo de la inclusión, la comunidad LGBTTTI ha sido maltratada y despreciada en la sociedad por razones religiosas que han permeado en políticas públicas y agresiones en contra de este grupo de personas. Fuera de las apariencias, su presencia en la vida de la población es mayor de lo que se piensa, pues se mantiene como un deseo latente y que es reprimido por los prejuicios alrededor de las preferencias sexuales fuera de la heteronormatividad. La gente que vive dentro del llamado “closet”, se ve obligada a llevar una vida secreta para desfogar toda su pasión en aquellos que han superado esa barrera, pero que siguen viviendo en los límites de la sociedad heteropatriarcal. Estos son algunos de los temas tratados en la novela Sirena Selena vestida de pena (UNAM, 2011) de la puertorriqueña Mayra Santos-Febres.

La historia comienza con el viaje que emprende Martha Divine, drag queen y dueña del club gay El Danubio Azul, con su protegida la Sirena, un adolescente de 16 años al que rescató de las calles para convertirlo en una diva travesti cantante de bolero. Su destino es República Dominicana, una isla que se muestra como la oportunidad de montar el espectáculo de la Sirena en algún hotel de renombre y del cual puedan generar altos dividendos, pues en su tierra natal, Puerto Rico, no es posible lograrlo. Sin embargo, los planes de Martha cambian cuando Hugo Gaubrel, un empresario de la zona, queda seducido por el joven intérprete en la primera audición y se lo lleva a su casa a escondidas bajo el pretexto de un show privado para una fiesta que tendrá, aunque sus verdaderas intenciones estén impulsadas por el deseo.

Sobre esta primera línea narrativa se desarrolla el tiempo presente de la novela, mientras que en los capítulos subsecuentes, a partir del recurso de la analepsis o flashback, se conoce el pasado del adolescente y los demás personajes. Por ejemplo, la autora cuenta la vida de la Sirena al lado de su abuela, con quien limpiaba casas ajenas escuchando boleros, hasta que ésta muere. En un intento por huir de las autoridades y servicios infantiles de su país, termina “haciendo la calle”, un eufemismo para la prostitución, donde conoce a Valentina Frenesí, una travesti que le sirve como hermana mayor.

El papel del bolero es vital en la construcción del personaje, pues más allá de ser el género musical que remite a la abuela, funciona como un medio de protección. Tras haber sido atacado por un cliente, quien lo deja gravemente herido tras una violenta penetración, la Sirena le promete a Valentina Frenesí que ningún otro hombre lo volvería a “ensartar”. Cuando por necesidad regresa a las calles, un canto repentino sirvió para mantener hipnotizados y al margen a cada cliente que intentara traspasar la frontera del mero contacto físico y oral. Esta fuerza es lo que impulsa al personaje principal a sobresalir como un ente que supera y controla las fuerzas del sexo masculino y femenino.

Una de las intenciones de Mayra Santos-Febres es mostrar el grave problema del turismo sexual en el Caribe, donde la pedofilia es retratada como un común denominador entre los niños y adolescentes de los barrios bajos para sobrevivir. De hecho, dentro de la novela, la homosexualidad es sinónimo de marginalidad, pues dichas personas deben vivir a las orillas del centro turístico y comercial de este conjunto de islas. La mayoría de los clientes son tanto grandes empresarios, como turistas norteamericanos y europeos que buscan saciar sus deseos sexuales reprimidos, por ello buscan la tierra donde se les permite transgredir sin quedar manchados al dejar toda la carga negativa del sexo en el cuerpo de los niños y travestis que frecuentan.

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Por otra parte, la autora, ya sea a través de la voz de Martha Divine contando la historia de tantas dragas que han pasado por su club, o de la historia paralela del niño Leocadio, expone la homosexualidad como una preferencia que se presenta de manera natural, que es inherente a la persona desde que es pequeña, lejos de la idea de esta preferencia sexual como una patología clínica, un pecado o un crimen: se trata de la conquista de una identidad. Todos los travestis retratados en la Sirena Selena vestida de pena buscan la reafirmación de sus sueños, lograr la total transformación, aunque se logre a partir del artificio:

Todas queríamos ser otra cosa, estar en otro lugar, el Studio 54, el Xennon, paseándonos por la Quinta Avenida de Manhattan sin que se nos notaran en las piernas las ronchas negras de tanta picadura de mosquito. El asunto siempre fue negar la cafre realidad. O, mejor aún, inventarse otro pasado, empeparse hasta las teclas y salir a ser otra, entre spotlights y hielo seco, vitrinas de guirnaldas y cristal, a estrenarse otra vez, recién nacida.

El manejo del lenguaje es otra característica a resaltar en el libro, pues estas personas se mantienen en la frontera del género. Esto se representa de una forma muy particular, ya que la autora nombra sustantivos femeninos calificados por adjetivos masculinos, aunque es un error gramatical, al mismo tiempo, una realidad física. En una anécdota, Martha Divine recuerda sus tiempos mozos, antes de que el SIDA arrasara con la comunidad gay, e imprime una imagen poderosa en la mente del lector: “Y si de repente mirabas para las esquinas, te topabas con siluetas de parejas enroscadas, uy, como serpientes de dos cabezas”.

Esta imagen remite al mito de Tiresias, quien encuentra dos serpientes enroscadas en pleno acto sexual, las separa, y como consecuencia él cambia de sexo. Sin embargo, en la novela nadie separa dichos reptiles, nadie logra el cambio, la transformación completa; se mantienen ahí, en el sustantivo femenino con el adjetivo masculino. En la aspiración y en la competencia con las mujeres biológicas, como la que sostienen la Sirena y Solange, la esposa de Hugo Gaubrel.

Sirena Selena vestida de pena es una novela escrita a partir de distintas voces narrativas que crean una versión polifónica de la experiencia transgresora, tanto sexual como de género. Es la disyuntiva entre la vida donde las pasiones  llevan a los personajes a sus límites o la decisión de una vida correcta marcada por el heteropatriarcado. Santos-Febres expone el discurso de la doble moral entre los hombres que desprecian a la comunidad gay, pero que por dentro mueren por ejercer su libertad sexual. Una libertad que cuesta caro: la marginalidad.

NOTA: Esta novela sólo se consigue en su versión física en la red de Librerías UNAM.

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