La nostalgia por el viejo Kanye a una década del 'Graduation'

La nostalgia por el viejo Kanye a una década del 'Graduation'

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En 2007, el brote del mal llamado “género indie” se esparció por todo el globo terráqueo. Decenas de banditas más descoloridas que vintage tuvieron sus cinco segundos de fama; ese mismo año, un Kanye West muy brillante regresó a escena para deslumbrar al público luego de conquistar los oídos de los más exquisitos críticos musicales. Después de ser invitado especial de U2 en el Vertigo Tour, Kanye quedó fascinado por la reacción del público a las canciones épicas de la banda irlandesa, así que decidió comenzar a crear un disco con una docena de himnos de estadio. El momento de la graduación había llegado.

Grabado en Nueva York, Los Ángeles y una breve escala en Londres para ampliar sus horizontes, Graduation (2007, Roc A Fella) consolidó la leyenda de quien años más tarde, en su presentación en Glastonbury 2015, se autonombraría “el único rockstar viviente”. El adiós del Kanye de la pink polo comenzó con la competencia que tuvo con 50 Cent: ambos raperos de temática opuesta decidieron que el 11 de septiembre de 2007 sería la fecha de salida de su tercer álbum de estudio. Graduation superó por ventas al Curtis de 50 en la primera semana, dando un golpe de autoridad a la industria del rap, un hecho que Noah Callahan-Bever, editor en jefe de Complex, nombró como “El día que Kanye West mató al gangsta rap” en un texto alusivo a aquel suceso.

Kanye coronó lo hecho con sus dos primeros discos: mostrar que el conocimiento no se encuentra en un pupitre en medio de cuatro paredes. La frase “Some people graduate, but be still stupid” incluida en el primer track, “Good Morning”, hace una crítica directa a todos aquellos que por tener un título universitario se creen intelectualmente superiores, pero que no cuestionan o razonan los conocimientos adquiridos, convirtiéndose así en un zombie letrado. Con un sample a Jay Z y Elton John, y un video dirigido por Takashi Murakami, “Good Morning” se convierte en un concepto artístico que hace convivir la alta cultura con el sonido de las calles.

Conocido por ser un egocéntrico capaz de despertar el odio de cuanta persona lo conoce, Graduation es el disco con más egotrip de toda su discografía, incluso por encima del muy criticado Yeezus (2013, Def Jam), que en el nombre lleva la penitencia. “Champion”, “Stronger”, “Can’t Tell Me Nothing” y “The Glory” muestran el amor de Kanye por Kanye, de lo orgulloso que se sentía por los logros obtenidos, pero sobre todo de mostrarle al mundo que era el artista más importante de una generación acartonada que escondió sus inseguridades detrás de las guitarras y unos jeans rotos.

 

Con una visión futurista, similar a lo hecho por Afrika Bambaataa en los ochenta cuando sampleó a Kraftwerk en “Planet Rock”, Kanye supo encontrar en “Stronger” un hit de club que le ayudó a entrar al mercado anglosajón. Producida por Timbaland y Mike Dean con un sample a “Harder, Better, Faster, Stronger” de Daft Punk, que fue idea de A-Trak, “Stronger” fue un himno del 2007 que unió dos generaciones de fans de la música. Otra de las piezas clave para el éxito comercial de Graduation fue la acertada decisión de incluir a Chris Martin. Si bien, en Late Registration de 2005, Kanye ya había incluido una colaboración con un artista pop como Adam Levine en “Hard em’ Say”, la unión entre West y Martín fue un diamante que se fue puliendo poco a poco. Grabada en los estudios Abbey Road en Londres, en el mismo cuarto y con los mismos micrófonos que los Beatles, “Homecoming” es un track que muestra el orgullo que siente Kanye por Chicago, su ciudad natal, y aunque fue grabada a miles de kilómetros de distancia, se siente la vibra melancólica.

Para cerrar el disco, Kanye West hace un sincero reconocimiento a su mentor: Jay-Z. Cierto es que, desde el principio de su carrera, a Hova no le entusiasmó mucho el interés de West por ser rapero; más supo arroparlo y apoyarlo en el momento que decidió aventurarse con micrófono en mano. “Big Brother” es una canción que, a 10 años de ser lanzada, produce un sentimiento de pérdida, de extrañar los buenos viejos tiempo. A unas pocas semanas del lanzamiento de 4:44 (2017, Roc Nation) la relación entre Kanye y Jay-Z se encuentra en tensión, luego de que en “Kill Jay-Z” el rapero de Brooklyn dejará ver lo molesto que se encuentra con Yeezy por su actitud.

El factor visual fue parte importante para la promoción de Graduation, el arte del disco fue hecha por Takashi Murakami. Dos de sus sencillos, tal vez los que tienen mayor trascendencia entre la fans de Ye, tuvieron videos memorables. “Flashing Lights” fue dirigido por Spike Jonze y en él se relata de forma breve cómo acabar de golpe con el amor y enterrar los recuerdos. Para “Good Life” Kanye deja el aspecto creativo del video en manos de los franceses Jonas & François, quienes en aquella época fueron famosos por hacer el popular clip de “D.A.N.C.E.” de Justice.

 

Odiado por unos, amado por otros, el viejo Kanye colorido se tornó en una figura grisácea, como si fuera una vieja gárgola montada en un pedestal de un museo para ser observada por el mundo. La trágica muerte de su madre en un quirófano de L.A. luego de una cirugía estética cambiaron por completo al rapero. En un año, todo ese júbilo se convirtió en dolor y para 2008 se sumergió en la melancolía del autotune y un Roland 808 para desahogar todo su penar en un nuevo disco.

 

A una década de distancia, Graduation es un punto clave para posicionar a Kanye West como una de los artistas más importantes para la cultura pop de los últimos años. Una de sus metas personales fue ingresar al mundo de la moda, y luego de que varias puertas fueron cerradas en su cara, Ye lo logró. Tras su paso exitoso por Nike que dejó un par de sneakers que pueden llegar a costar $120 mil pesos, West decidió llegar a todos los rincones del mundo al unirse a la firma alemana Adidas. En 2017, se puede observar por las calles de la CDMX cientos de personas usar unos “Yeezys” imitación, sin saber que en sus pies portan un diseño hecho por West. El rapero oriundo de Chicago y su obra artística son un pilar para entender la evolución de la cultura hip hop: de los barrios violentos a las galerías y boutiques más exclusivas. Kanye West es omnipresente, omnipotente y omnisciente.

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