'I Can Feel You Creep Into My Private Life' de tUnE-yArDs: un grito de esperanza

'I Can Feel You Creep Into My Private Life' de tUnE-yArDs: un grito de esperanza

Decir que es posible disfrutar del caos de una ciudad podría pensarse completamente descabellado: el sonido del claxon, los ruidosos motores, el estrés vial, edificios en construcción y el “dulce” aroma del smog. ¿Pero cómo sería si estos elementos estuvieran inmersos en una pieza musical o, al menos, fueran capaces de transportarte al clímax de la hora pico? Este cóctel citadino sucede en el nuevo material de tUnE-yArDs, I Can Feel You Creep Into My Private Life (4AD, 2018) cuyo resultado puede ser energizante.Se trata del cuarto álbum de estudio de dicha agrupación de art-pop, misma que inició como una one-girl-band y que, con el tiempo, ha tenido un crecimiento gradual según sus necesidades. Para este disco, Merrill Garbus, líder y genio detrás de la banda —que bien podría seguir por su cuenta sólo con  la magia de su talento, un sintetizador análogo, un ukulele y su potente voz— sigue evolucionando su sonido al darle más vida con el añadido de finos arreglos de cuerdas que acompañan a los ya característicos vientos y bases secuenciadas de  tambores y aplausos en conjunto de los diversos matices de su voz.

tUnE-yArDs tiene sus inicios en 2006, con trascendencia clara en su sonido hasta la fecha. Su primer largo, Bird-Brains (Marriage Records, 2009) lo produjo Merrill por su propia cuenta con tan solo una grabadora de mano, en cuyo sonido lo-fi abundan las percusiones. Este disco le valió firmar con la disquera 4AD y hacer una gira por el mundo para presentar su música, durante la cual se hizo de una full band, y entre los miembros encontró al ahora segundo integrante del proyecto, el bajista Nate Brenner. Desde entonces ambos han trabajado juntos para traer WHOKILL (4AD, 2011), Nikki Nack (4AD, 2014) y su más reciente I Can Feel You Creep Into My Private Life. Cada material cuenta con un común denominador constituído por un sonido base conformado por percusiones y vocablos cacofónicos y tartamuedantes, además de elementos visuales que aportan y complementan lo musical: performances artísticos y llamativos, coloridos trajes caseros y pintura facial.

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La influencia africana que ha traído consigo Garbus desde sus inicios se oye inmersa con su particular estilo a lo largo de los 12 temas que conforman esta cuarta producción. Este efusivo lanzamiento sitúa su sonido en una fiesta callejera, parte de una especie de tribu urbana que habita en lo más recóndito de una ciudad caótica muy alejada de los suburbios, no sabe más que divertirse y se encuentra en una búsqueda incansable por mejorar cada día; secuencias que viven en aquellos coloridos callejones grafiteados. Que mejor analogía de “ciudad” para un disco que habla sobre el contexto social en el que estamos situados hoy en día. De forma cruda e irónica, toca temas sensibles como los raciales y la opresión, pero también aquellos fáciles de ver pero difíciles de comprender como los políticos y el cambio climático. I Can Feel You Creep Into My Private Life inicia su viaje con “Heart Attack”, una canción desesperada en la que Merrill aclama ser escuchada y está disgustada porque se siente reprimida. ¿Les suena familiar?

 

“ABC 123” es el segundo sencillo que la banda develó previo a la salida del disco. Ya entrados en este contexto social y de protesta del que hablamos, esta canción sugiere un nuevo idioma con el que podamos comunicarnos de una forma más clara y nos permita entender y ser conscientes de lo que estamos viviendo.

A medida que el recorrido continúa, el viaje se torna un tanto oscuro con sonidos más ferrosos y plagado de tintes industriales. Así llega “Colonizer”, un paso por aquella edificación en construcción donde las chispas brotan y caen sobre los autos transitando. Un corte controversial en donde hace notar la injusticia racial.

I Can Feel You Creep Into My Private Life es atrevido, su discurso musical se percibe fresco y renovado, con un cuerpo sonoro abismal multidimensional que es potencializado por esos extravagantes loops de baquetas chocando y tamborileos a destiempo. Las bases vocales de Garbus suena exageradamente procesada en un sinfín de capas. En este disco la presencia del bajo de Nate es mucho más notable que en los anteriores y lo hace ver con un jugueteo de ritmos funk como lo hace en “Look At Your Hands” o algunas más suaves como con “Who You Are”.

Nuevamente el “citadino reprimido que se tiene que conformar” llega con “Home”. Merrill dice que se debe entender el pasado para poder encontrar la dirección correcta hacia donde nos dirigimos, pero todo seguirá igual si, a final de cuentas, se está irracionalmente de acuerdo con lo que se impone. “Hammer”, por su parte, tiene un dejo de reclamo en los que, entre líneas, cuestiona la superioridad de “él” y hace ver que “ella” también es capaz.

Garbus hace referencia a Ladysmith Black Mambazo, una de sus más grandes influencias, en “Private Life” —canción que invita a hacer una reflexión sobre los “ideales” impuestos para externar los propios y acabar con aquella lucha constante contra la mentalidad conformista— al citar la frase “Reveal yourself, reveal yourself” tomada de “King Of Kings”, original del conjunto sudafricano.

tUnE-yArDs se encargó de maquilar en  I Can Feel You Creep Into My Private Life una producción coherente en lo musical, en lo estético y en lo discursivo, que podría decirse de protesta, pero se siente más como un himno de resistencia, un aliento esperanzador que incita a despertar y reaccionar, una irónica reflexión sobre nuestra realidad, sobre los demonios de la ambición política y social. Al final, aún en la jungla de asfalto, la naturaleza prevalecerá.  

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