Fats Domino: la raíz criolla del rock and roll

Fats Domino: la raíz criolla del rock and roll

El 24 de octubre de 2017 dejó este mundo una de las figuras más influyentes en la música. Su nombre era Antoine Dominique Domino, y era mejor conocido por su nombre artístico Fats Domino. Nacido en Nueva Orleans, cuna del jazz, en 1928, fue uno de los primeros exponentes del rock and roll, aunque su base musical fue principalmente de r&b y boogie woogie. Siempre llevaba una sonrisa en su rostro y a menudo se le describía como amable y humilde. A pesar de ser relativamente poco conocido, frecuentemente se le citó como una importante influencia musical, por ejemplo, artistas como Paul McCartney, John Lennon y Elvis Presley lo admiraban cuando iniciaban sus carreras musicales.  

Su primer sencillo fue “The Fat Man”, lanzado en 1949, como lado B del tema “Detroit City Blues”. La canción es una variación de una canción de piano blues originaria de Nueva Orleans, que lleva el nombre de “Junker’s Blues”, la cual fue grabada por primera vez por Champion Jack Dupree en 1940. “The Fat Man” gira alrededor del piano de Domino, acelerado y golpeteado, suena a boogie woogie, pero un poco más veloz, lo que sería esencialmente la base del rock and roll. Se dice que su particular estilo de piano sirvió de inspiración para “Lady Madonna” de los Beatles.

La letra es un himno a Fats Domino mismo, se describe a sí mismo como “el hombre gordo”, pero lo hace con orgullo, como parte de su identidad, posteriormente describe como admira a señoritas criollas en las calles de Nueva Orleans. Su primer sencillo, lanzado por la disquera Imperial Records,  se convirtió en un éxito nacional de 1950, y fue el primer paso de Fats Domino para convertirse en el artista afroamericano que más discos vendió en la década de los cincuenta en Estados Unidos.

 

Otro de sus temas destacados es “Blueberry Hill”, una canción que en realidad no es de él, y que de hecho fue lanzada en 1940. Sin embargo, la canción es recordada en gran parte gracias a Fats Domino, quien utilizó como base una versión de Louis Armstrong grabada en 1949, y se lanzó como sencillo de Fats en 1956. El piano mantiene un frenético ritmo que se repite a lo largo de la canción, mientras que la fuerte voz de Domino relata la historia de Blueberry Hill, una canción nostálgica de un amor pasado.  Este tema ha tenido un gran número de covers, por intérpretes que van desde Elvis Presley, Elton John o hasta Vladimir Putin. En 1956, Fats Domino interpretó la canción en el Ed Sullivan Show, programa de televisión de la cadena CBS donde se presentaron artistas como los Beatles, The Supremes y unos controversiales Doors.

A lo largo de su carrera, Fats Domino lanzó más de cuarenta álbumes, y se estima que vendió aproximadamente 65 millones de copias. Quizás fue el primer artista de Rock and Roll, pero estaba lejos de la figura típica de artista de rock, solía prepararse su propia comida en el hotel, le sobreviven ocho hijos y estuvo casado con solamente una mujer, Rosemary Hall,  de quien finalmente la separó la muerte de ésta en el 2008. Durante sus últimos años colaboró con la Fundación Tiptina’s, cuyo propósito es preservar la cultura y música de Nueva Orleans, y es una organización que destacó por su labor tras el azote del huracán Katrina en 2005. La muerte de Domino se dio por causas naturales en su natal Louisiana, y aunque no se escuche mucho de él, sus aportaciones fueron fundamentales para la música rock en sus inicios, y vale la pena escuchar su obra. Será recordado siempre con su sonrisa y efusivas interpretaciones, siempre feliz por el simple y sencillo hecho de estar interpretando música.

 

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