[EXTRACTO]: "Quiero estar con vos, que me quieras así". El Mató A Un Policía Motorizado y 'La Síntesis O’Konor'

Habían pasado varias semanas desde la llamada. Las lágrimas se habían secado hacía ya algún tiempo. De hecho, las botellas habían dejado de acumularse en el rincón de la sala y al fin la ropa volvía a estar limpia en los cajones. El cigarro seguía presente. A veces era el humo la única compañía. El humo y la música. El humo y los libros. El humo y la mirada perpetua al celular. La que llegaba cada vez con menos frecuencia, pero aún más impaciente. Con un anhelo feroz, casi bestial. Por eso, cuando a las 12:34 am del 30 de junio aparecía su nombre en forma de llamada perdida sobre el buró, bastaron 3 minutos para estar manejando hacia su encuentro. Ni siquiera se devuelve la llamada, sólo se ponen las manos al volante.  

La espera frente a la puerta se transforma en sudor y palpitación agitada. Respirar. Respirar. Respirar. Apretar los puños en vez de rechinar los dientes. Domar a la mente que se dispara por vertientes imposibles, por caminos de reconciliación, de humillación, de fatalidad y de regocijo. Regocijo que se transforma en desventura cuando la cara somnolienta que fue a abrir la puerta, se da cuenta de quién está enfrente.

 

La invitación a pasar llega más por compromiso que por genuina intencionalidad. Y entonces, el rostro visitante se encuentra con el paisaje que alguna vez fue familiar. Ahí sigue el sillón roído muchos años antes por alguna mascota ya olvidada. También están los tenis favoritos, la ropa en el suelo y los cuadernos dispersados al lado del colchón que reposa en el suelo. Eso no ha cambiado, pero se siente como un extraño.

 

“Perdón que esté de nuevo acá, pensé que habías preguntado por mí. Me gusta estar de nuevo acá, aunque no hayas preguntado por mí. Voy a quedarme un poco acá, cuidarte siempre a vos en la derrota… hasta el final, el final.”, dice la voz trémula, dubitativa, arrepentida y a la vez, feliz. Feliz de regresar a un origen, a una cama que alguna vez compartió, a mirar la intimidad de quien ya no es la compañía habitual, aquélla que calmaba la ansiedad y aminoraba los tragos y las cajetillas. El fantasma perpetuo de lo inolvidable, que ahora ofrecía una taza de té y empezaba a dar a entender que la visita tendría que ser fugaz. Al menos el forastero dormiría tranquilo esa noche, pero quizá, esto despertaría de nuevo la falsa esperanza que ya se desvanecía, y daría paso al ciclo reiterativo… el ciclo del que sólo el tiempo se encargaría de contar el final.

 

Ese visitante puede ser Santiago Motorizado, o podemos ser nosotros. En realidad da igual, porque sirve para dar voz a un sentimiento: El afán de no dejar ir por completo a quien ya no se tiene; el afán por encancionar lo que se puede volver universal. Santiago Motorizado en La Síntesis O’Konor (2017, Nacional Records) deja a un lado el lo-fi, el aspecto casi punk que caracterizaba a El Mató A Un Policía Motorizado y se decanta por un trabajo más cuidado, de producción pulida y de una honestidad apabullante.

Durante años parecía que el tiempo se había detenido en Argentina. De aquellos grandes ídolos como Charly García, Soda Stereo, Attaque 77, Los Auténticos Decadentes o los Babasónicos sólo teníamos reediciones de discos clásicos o visitas ya casi calendarizadas, sin verdaderas propuestas frescas que consagraran a los albicelestes a la par de chilenos o colombianos. Por suerte vino un recambio generacional. El viejo rock garagero llegó a impulsar una escena que descansaba y traía con ellos a nuevos ídolos de la música; entre ellos, sin lugar a dudas, se puede contar a El Mató A Un Policía Motorizado (EMAUPM).

 

Fanáticos del cine de serie B, aquél que aparece los domingos por la tarde cuando no hay nada más por ver, los miembros de EMAUPM han forjado, poco a poco, una base ferviente de fanáticos; desde el nombre llaman la atención. ¿De dónde sale? Pues precisamente de una película de esas de escaso presupuesto en donde un policía robótico se sale de control y empieza a matar gente: R.O.T.O.R. (1987). Ahí hay una frase en los subtítulos que precisamente es el nombre de la banda. Además de esto, en sus videos hay referencias puntuales a las producciones que marcaron su ojo fílmico.

https://www.youtube.com/watch?v=YZgDQKkHbtY

 

Quizá esta pasión por la narrativa cinematográfica sea parte de lo que hace muy bien EMAUPM, que es contar pequeñas historias: microcuentos que se desdoblan para dar paso a una identidad propia. Si bien es fácil conectar con los artistas que nos gustan, ya sea por un riff pegajoso, una batería imprescindible o una línea de bajo que perfora los oídos, cuando hablamos de bandas con las cuales congeniar, las palabras que acompañan la música, también se transforman en protagonistas. Y esos protagonistas son los que suben de nivel a EMAUPM.

La experiencia les viene bien, ya exploran diferentes tonalidades con canciones como la que le da título al álbum “La Síntesis O’Konor”, en donde se decantan por un pasaje instrumental que pareciera sacado de un soundtrack de película alemana. La progresión sonora que culmina en “Destrucción”, le da una doble vida a una canción que de otra manera podría pasar desapercibida. Son estos guiños y matices los que hacen un gran disco, tanto por la musicalidad, como por la narrativa. Es el punto de coronamiento de una banda que tocaba igual frente a 30 personas en una noche regular, o utilizaban las mismas bermudas naranjas para tocar tres o cuatro días seguidos. Ahora, esos mismos muchachos son punta de lanza del resurgimiento argentino, y mientras nuestros compatriotas latinoamericanos sigan haciendo buena música, no queda más que sonreír y prestar las orejas.

https://www.youtube.com/watch?v=Et2qj0V9wGU

 

La mejor versión de El Mató A Un Policía Motorizado deambula entre títulos de ciencia ficción y una honestidad inefable, un revoltijo de coros que sonarán como clásicos en unos años, una batería digna de hacerle un monumento, galaxias rosadas y mitos de otros tiempos, todo entre amigos, personas olvidadas que se hunden como tesoros inalcanzables, videojuegos de fútbol y cervezas frías, tan frías como los corazones que no reaccionan ante la miserabilidad de una derrota amorosa.

https://www.youtube.com/watch?v=5PSsiSdnrys

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