Entre el pasto híbrido, la NFL y el Cruz Azul ¿Quién es el culpable?

Entre el pasto híbrido, la NFL y el Cruz Azul ¿Quién es el culpable?

 Estado actual del Estadio Azteca.

Estado actual del Estadio Azteca.

La noticia más indignante de la semana: la Liga Nacional de Fútbol (NFL) canceló el partido a celebrarse el próximo lunes por la noche en el Estadio Azteca, entre Jefes de Kansas City y Carneros de Los Angeles.

Una crónica

En julio de este año, con motivo de la mudanza del Cruz Azul, la administración del Estadio Azteca decidió cambiar el césped por uno híbrido; es decir, una mezcla compuesta de 95% de pasto natural, y 5% de superficie artificial, igual que la que usa el Santiago Bernabeu, con el objetivo de hacerlo más resistente.

 Instalación de pasto híbrido en el Estadio Azteca.

Instalación de pasto híbrido en el Estadio Azteca.

Mientras tanto, en el universo paralelo de la NFL, se había confirmado el partido a celebrarse en la Ciudad de México, entre Jefes y Carneros, en ese mismo Estadio Azteca. Los boletos comenzarían a venderse en agosto.

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El 13 de noviembre, tras una evaluación realizada por la NFL, en conjunto con la Asociación de Jugadores, se decidió cancelar el partido, debido a las pobres condiciones del campo. ¿Pues qué pasó? ¿No que era más resistente?

Por sus mismas características, el tipo de superficie que se instaló necesitaba de tiempo para afianzarse, pero los diversos compromisos que tenía el inmueble no lo permitieron. Así, a los dos días de la instalación, ya se efectuaban eventos, tanto deportivos como de espectáculos, y el terreno, en vez de consolidarse, se deterioró. A esto, hay que sumarle las terribles condiciones meteorológicas que afectaron a la Ciudad de México durante el verano.

Hasta aquí, la situación es lamentable, pero tiene sentido. Sin embargo, ¿qué otros elementos entran en juego, detrás de esta cancelación?

Tras diez jornadas de la temporada 2018 de la NFL, los dos mejores equipos de la liga son precisamente los Jefes y los Carneros, ambos con marca de 9-1 (algo que nadie podría haber predicho cuando comenzó la temporada hace dos meses). Para el encuentro en cuestión, los Carneros estaban agendados como equipo local, así que el mercado de Los Angeles presionó para que el juego se efectuara en su ciudad.

Por otro lado, el 8 de noviembre estallaron en el estado de California diversos incendios forestales de grandes magnitudes, que ―hasta el momento de esta publicación― han consumido más de 9,000 construcciones y cobrado la vida de más de 60 civiles, además de 228 desaparecidos. A raíz de esto, la semana pasada se subastaron jerseys de los Carneros para recaudar fondos frente a la tragedia, a la vez que la administración de esta franquicia declaró que se donarán parte de las ganancias del encuentro del lunes para las víctimas.

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Así que todo se juntó, o como decimos en México, se le cargaron las pulgas al perro más flaco. Lo que es digno de destacar es que la NFL no cancela juegos de temporada regular en sus estadios a causa del terreno, por mucho que el campo esté enlodado o cubierto de nieve. Incluso en 1988 se efectuó un memorable partido de postemporada en medio de una espesa niebla. La única razón para cancelar un juego es por causa de tormenta eléctrica. Esto podría ser razón suficiente para poner en sospecha la cancelación del juego del lunes, ya que a pesar de las diversas y poco favorables circunstancias, la NFL no ha desenfundado su pañuelo amarillo en situaciones más adversas.

 El encuentro de 1982 entre Delfines y Patriotas conocido como “The snowplow game”.

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En el aspecto económico, la cancelación provocó pérdidas importantes: la NFL perdió más de 50 millones de dólares con la cancelación, en parte porque debió indeminizar al Consejo de Promoción Turística. Por su parte, el gobierno mexicano también realizó gastos superiores a 1,000 millones de pesos, que no podrá recuperar. Tal vez, si la NFL hubiera querido, se pudo haber hecho una reparación en estos seis días para improvisar algún terreno, de una manera práctica, que les hubiera costado mucho menos.

En una sociedad tan dividida como la nuestra, no tardamos en comenzar a repartir culpas. De entrada, ya estallaron los que miran despectivamente a los aficionados al "panbol" ―el deporte más popular en México y en el mundo―, responsabilizando a los equipos que utilizan el estadio, por el desgaste del campo. Desde un enfoque supersticioso, se ha señalado al Cruz Azul por "salar" al estadio. También han salido acusaciones contra Televisa, Telehit, y quienes asisten a sus eventos musicales. Pero en realidad, debemos entender que las cosas simplemente no se dieron. La NFL tenía otros intereses y encontraron el negrito en el arroz.

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