#Entorno909 Aquí se narra

Por Luis Mario Reyes P.

@luisma_rps

El lenguaje es una estructura mental, así es, un lenguaje es un enramado en el cerebro capaz de construir, generar y recordar ideas. Por eso, cada vez que muere una lengua, mueren ideas y formas de concebir el mundo. Las lenguas cambian y evolucionan a lo largo del tiempo; se unen palabras de otra lengua, otras se dejan de usar y muchas otras se inventan conforme el tiempo pasa.

El lenguaje es una parte importantísima de una nación, le brinda identidad y coerción a los seres humanos que viven en un lugar determinado. Para formar una nación no podemos dejar de lado las creencias que unen a un pueblo, creencias que se forjan con las tradiciones año con año y se comunican a través del lenguaje.

Hay un texto, que en lo particular, me fascina porque une los elementos básicos para formar una nación: lengua, lugar determinado y creencias y costumbres. Es un texto que actualmente se encuentra en la biblioteca pública de Nueva York y está resguardado junto a la constitución de los Estados Unidos. Es un texto que está escrito en caracteres latinos para recrear la lengua náhuatl que data de entre 1545-1548, estoy hablando del Nican Mopohua, escrito por el indígena noble Antonio Valeriano donde cuenta la aparición de la Virgen María de Guadalupe.

Ante de comenzar con el análisis del texto, es necesario decir que más allá de toda creencia religiosa, la importancia del Nican Mopohua radica en su importancia histórica, política y social. El Nican Mopohua es un manuscrito tan importante para nuestro país que me atrevo a decir que es uno de los pilares donde se construyó nuestra nación. Pues en él, el pueblo mexicano, destrozado y decaído por la conquista española, empieza a encontrar refugio espiritual en la aparición de la Virgen María de Guadalupe en 1531. De igual forma, la Virgen de Guadalupe será el estandarte (literalmente, sino pregúntenle a Miguel Hidalgo) de la casta criolla en México para romper con el yugo ibérico. El Nican Mopohua es uno de esos texto que encantan por su documentación histórica y política, así como por su misticismo religioso.

La historia de la aparición de la Virgen María se narraba de forma oral, de generación en generación. A partir de las experiencias de Juan Diego la historia corrió de boca en boca formando el mito. La aparición de la Virgen María en el Tepeyac (que se traduce al náhuatl como: “cerro punta” o “cerro corazón”) fue signo de desconfianza para las autoridades españolas, pues en ese mismo sitio se adoraba, en tiempos prehispánicos, a la Coatlicue Tonantzin: Diosa de la fertilidad, madre de Huitzilopochtli. Esta semejanza dio pie a años de incertidumbre sobre la aparición de la Virgen María de Guadalupe en tierras conquistadas, la iglesia católica no aceptó tal devoción hasta el S.XVIII, más de doscientos años después de su aparición.

Nican Mopohua se puede traducir como “Aquí se narra” o “Aquí se relata”; como ya se ha dicho antes, es un texto escrito en caracteres latinos para recrear la lengua náhuatl. El Nican Mopohua contiene una tradición indígena arraigada en cada uno de sus párrafos, aquí un ejemplo:

“Diez años después de la conquista de la Ciudad

de México, cuando ya estaban dispuestas las

flechas y los escudos, cuando por todas partes

había paz en los pueblos.

La precisión histórica es importantes, la frase “Diez años después de la conquista de la Ciudad de Méxiconos remonta al año 1531, si tomamos en cuenta que la conquista finalizó en 1521. En la medida del tiempo Mexica, el año 1531 era conocido como el “13 caña”, en náhuatl: Tlahuiscalpan, que puede traducirse como “rumbo de la casa de la luz” o “un nuevo día”.

El texto continua con “cuando ya estaban dispuestas las flechas y los escudos, cuando por todas partes había paz en los pueblos”, oraciones muy significativas para el pueblo Mexica; porque cuando se indica que había paz, el texto no configura una paz armoniosa, sino todo lo contrario, es una paz de decadencia y de derrota, una paz llena de enfermedades donde los escudos y las flechas les han sido tomados. El despejo de las armas tiene un significado arraigado en el nacimiento de los niños mexicas.

Cuando un niño nacía en tiempos Mexicas, se le colocaban cuatro flechas, un arco, un escudo y una tilma (especie de delantal blanco que se usaba para trabajar. La imagen de la Virgen de Guadalupe está inscrita en una tilma). Las cuatro flechas significaban los cuatro puntos cardinales; mientras que el arco y el escudo le indicaban al niño su misión en la vida: pelear por su pueblo para obtener corazones para los dioses, lo que se conoce como “guerra florida”. Con el despejo de las armas el nuevo mexicano vivía un sinsentido tan profundo que el fin del mundo se pensaba estaba cerca, sin corazones que alimentasen a los Dioses, los días estaban contados.

Así inicia el Nican Mopohua, con un sentimiento de tristeza y añoranza, tiempos donde nada tenía sentido. Más allá de las creencias, reitero, el Nican Mopohua es una forma de conocer el cosmos de nuestros abuelos, es un medio para entendernos a nosotros mismos y saber de dónde vinimos. La imagen de la Virgen de Guadalupe fue el estandarte de nuestra independencia y hasta el de nuestra bandera en algunos años. El Nican Mopohua es parte de nuestra estructura mental sin que lo hayamos conocido siquiera. El Nican Mopohua es un texto que vive en nuestra cabeza sin que lo hayamos leído porque forma parte de nosotros, forma parte de nuestra forma de ver el mundo.

Excusas para ver el nuevo video de Los Punsetes 

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