Deadpool y Celine Dion hicieron la mejor power ballad para el final de Infinity War

Deadpool y Celine Dion hicieron la mejor power ballad para el final de Infinity War

Una alerta de spoilers sobra cuando los memes y el efecto de "desintegración" de Photoshop han inundado las redes sociales en las últimas semanas, en clara alusión al final polarizante y emotivo de la reciente épica de Marvel Avengers: Infinity War. Incluso para quienes no la hemos visto —me incluyo en ese 1% de la población—, sabemos del trágico, sorpresivo y estrujante final de la tercera entrega de los Vengadores (19 en el canon fílmico) donde se diezmó prácticamente a la mitad de su pantheon superheróico, reduciendo a cenizas, literalmente, a favoritos como Spiderman, Dr. Strange y Groot.

Pero estamos hablando de una de las sagas fílmicas más exitosas de todos los tiempos, referente icónico del escenario del cine actual, franquicia colosal a nivel taquillero y mercadológico (Infinity War recaudó más de seiscientos millones de dólares en todo el mundo tan sólo en su primer fin de semana, rompiendo récords de audiencia y recaudación). Las secuelas prometidas del Hombre Araña y Dr. Strange, así como el cuarto canto de la epopeya intergaláctica anunciado para 2019, sólo confirman que esta pulverización matérica y dolorosa no será para siempre.

 Deadpool

Deadpool

Mientras pasan las lágrimas y las quijadas vuelven a su posición original, Marvel ya tiene listo otro de sus ases predilectos bajo la manga. Desde su reivindicación en la pantalla grande en 2016 —considerando que su primera aparición oficial, fallida e irrisoria, fue en el 2009 en X-Men Origins: Wolverine, el personaje de Deadpool se volvió un éxito instantáneo dentro del universo mutante y encontró su target group inmediato en un domo de admiradores que recibieron su meta-humor, irreverencia, sarcasmo y acidez con plétoras.

Deadpool Poster 2

No es de sorprenderse entonces que, en víspera de la secuela del antihéroe enmascarado próxima a estrenarse el 18 de mayo, toda una campaña viral de publicidad se haya desatado desde noviembre con el clásico humor inesperado que lo caracteriza. Desde un póster que emula una excéntrica cena familiar de acción de gracias, otro que hace referencia a la escena emblemática y seductora de Flashdance, hasta un trailer inusual que rememora al entrañable y bonachón pintor zen Bob Ross con todo y referencias sexuales, Deadpool ha anunciado con elevadísimas expectativas su regreso.

Pero vamos, estamos hablando de un personaje que es todo menos predecible, y también de su intérprete Ryan Reynolds, quien en su papel de antihéroe rojinegro a prueba de balas hizo una mofa de sí mismo en la primera película por su rol vergonzoso como Linterna Verde en 2011. O cómo olvidar esa escena al final donde se engrapa en la frente el rostro arrugado de Hugh Jackman como máscara para pedir perdón a su prometida. Algún giro inesperado y fortuito debe de haber también para esta secuela. Y aquí entra Celine Dion.

Desde los 80, Dion estableció su estatus como reina de las power ballads. Su distintivo timbre y consonantes acentuadas, así como sus rendiciones apasionadas de odas melancólicas, la han conducido al Olimpo de las divas de inicio del milenio. “My Heart Will Go On” es un ícono de la cultura pop y puede valorarse desde un clásico inmortal hasta una cheesy melodía.

¿Cuántas quinceañeras no bailaron el vals al son de Celine? ¿Cuántos enamorados noventeros no dedicaron incansablemente la sinfonía de amor de Jack y Rose? Titanic sin su tema, no es Titanic. Como Celine sin Titanic no es Celine. La artista mimetizada en su obra y viceversa, colocada en la cima por su trascendencia cultural y musical. Vamos, hasta Tiesto le hizo un remix. Y aunque su carrera ha continuado por un camino más que próspero, a la luz de nuevas voces que le cantan a amores imposibles como Adele —fenómeno mundial y discográfico que la misma Dion ha covereado, divas de antaño como Celine quedaron más como ídolos que como propulsores del género.

Por eso al anunciarse su participación protagónica en el soundtrack oficial de Deadpool 2, más de una ceja se arqueó en extrañeza. ¿Celine Dion?... Really? ¿La emperatriz de la solemnidad romántica cantando para una película soez, explícita y violenta? Pues sí.

 Video de "Ashes". Deadpool y Celine Dion

Video de "Ashes". Deadpool y Celine Dion

El director de la primera y segunda entrega de Deadpool, David Leitch, expresó su deseo de incorporar una canción que sirviera de eje temático emocional para los personajes a lo largo de toda la historia. Su intención fue clara desde el inicio: quería una melodía a la usanza de los 90 en el espíritu del tema de Titanic.

Diversos cantautores y armonías después, encontraron “Ashes”. Dado el poder emocional de su lírica, Leitch y Reynolds decidieron acercarse a Dion para colaborar con ella en el himno para el filme. No podía ser de otra manera. “Ashes” comparte la misma aorta melódica y nostálgica que el súper éxito de Celine acerca de un amor que vive más allá de un barco hundido en el Atlántico. ¿Podrá llevarse de nuevo la estatuilla de la Academia a Mejor Canción el próximo año?

El segundo plot twist ocurre por supuesto en su video. Todo muy lindo y conmovedor, pero una vez más, estamos hablando de Deadpool. Lo que inicia como un ubicuo video para una balada —teatro vacío, Celine como ser angelical en un escenario a medio iluminar, ensamble de cuerdas—, fue una sensación viral en días recientes gracias a la aparición del enmascarado cuasi-inmortal, quien sale a cuadro justo en la segunda estrofa, con nada menos que tacones altos y poses seductoras para realizar un baile interpretativo y emocional que va perfecto con el espíritu artístico de la pieza, pero también con el alma irónica y cáustica del personaje.

Es un deleite presenciar tal contraste de íconos pop en un mismo formato. Incluso la mismísima Celine se sube al tren del humor en un intercambio de líneas con Deadpool al final del video, que ya cuenta con más de 15 millones de reproducciones a la fecha.

“Tenemos que hacerlo otra vez”, le grita el antihéroe de traje rojo entallado desde las gradas. “Ok… ¿por?”, pregunta Dion, incrédula. “Es demasiado bueno. Esto es Deadpool 2, no Titanic. Estás como en un 11, tenemos que bajarte a un 5, 5 y medio máximo”. Celine, como diva omnipotente que es, le responde: “Escucha, esto que ves aquí sólo sube hasta 11, así que dale Spiderman”. Glorioso.

La coreografía humorística, pero excepcional (interpretada por el bailarín Yanis Marshall) en conjunto con la potencia vocal de una de las mejores cantantes vivas, hace de “Ashes” un meme perfecto para el internet y un promo más que atinado para Deadpool 2. Pero no sólo eso. Adrede o no, después de ver reducidos al polvo a nuestros ídolos de las tiras cómicas en Infinity War, los versos afligidos de Celine hacen más sentido como aftermath a la catástrofe:

“¿Por qué la belleza no puede venir de las cenizas?”


Encuentra a Aleks Phoenix en Instagram como @aleks_phoenix

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