And Nothing Hurt: El fin de Spiritualized

And Nothing Hurt: El fin de Spiritualized

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En algún tiempo Jason Pierce describió a Spacemen 3 (la banda que tuvo antes de Spiritualized) como “drogarte para hacer música con la cual quisieras drogarte”. No fue sino hasta años después de la creación de Spiritualized que J. Spaceman decidió dejar atrás los estupefacientes y el sonido de su banda cambió: casi fuera se quedó la prominente distorsión psicodélica y las exploraciones con ruido, Pierce más bien se acercó a la las cuerdas y a géneros clásicos norteamericanos como el blues o el góspel. Tanto Spacemen 3 como Spiritualized siempre fueron bandas pop, sólo que la segunda refinó su sonido de forma tersa y emotiva, siempre con alusiones agridulces y románticas. Su etapa tardía, incluyendo este nuevo álbum, es probablemente de los momentos más complacientes que tiene la banda.

And Nothing Hurt (2018, Fat Possum, Bella Union) se lee como una referencia al escritor norteamericano Kurt Vonnegut y su novela Slaughterhouse-Five (1969):

“Everything was beautiful and nothing hurt”

Ambos artistas tienen visiones medianamente similares de las relaciones y sociedad: la humanidad podrá ser idiota y dañina, pero hay algo muy bello en su interior. Tal vez por eso Pierce compone temas así de paradójicos, donde el romance va de la mano con la resignación, el rechazo y la baja autoestima. Desde la primera canción de And Nothing Hurt esto es evidente: los versos de “A Perfect Miracle” son cursis y melosos (“I'd take the stars as well and line them up to spell ‘Darling, I love you’”), mientras que el coro es pesimista y desinteresado (“Lately I've found I don't need you around / I don't think it's working out anyway”).

Como es costumbre, el disco fue producido en su totalidad por Pierce y sigue una línea muy similar al Sweet Heart Sweet Light (2012, Double Six): acelerados cortes de rock'n'roll distorsionado conviven en armonía con orquestas, tracks más lentos y temas que van de lo romántico a lo trágico en un par de palabras. And Nothing Hurt es tan cercano a su predecesor que la canción “The Morning After” es demasiado similar a “Hey Jane”: 8 minutos de duración, un solo ritmo constante, hay una sensación de que no tiene fin y hasta el personaje Jane está involucrado en este desenfrenado e irónico corte.

Pero muy aparte del ruido, And Nothing Hurt continúa las ya conocidas ánimas sonoras de Pierce, las cuales podrían resumirse en tersas emociones (rayando hasta en lo ingenuo y pueril) junto con un arreglo musical prácticamente astral. Inclusive en sus momentos más sutiles y silenciosos, And Nothing Hurt está exquisitamente producido y ensamblado, con acogedoras composiciones que parecen echar agua en las plantitas del alma. Canciones como la romántica “Let’s Dance” o “Here It Comes (The Road) Let’s Go” (que existe desde 2012) son terciopelo sónico: suaves y reconfortantes, lo suficientemente melosas para ablandar corazones, pero no lo suficiente para provocar asco; son un punto medio preciso y reconfortante.

Supuestamente, J. Spaceman ha asegurado que este es el disco final de Spiritualized. Después de más de dos décadas de existencia, el trabajo ha dejado a este proyecto agotado. Cierto o no, And Nothing Hurt funge como un buen broche; como Sweet Heart Sweet Light, este disco muestra a un Spiritualized que, inclusive en sus más ominosos cortes, es optimista y hasta animado. “The Morning After” es rock’n’roll psicodélico que remata con una triste historia sobre el suicidio y la resignación social. “The Prize” y “Sail on Through”, que cierran la producción, exponen el gusto e influencia de Pierce por la música góspel, donde la devoción religiosa es sustituida por confusión existencial y pesadumbre.

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Dicen que las mejores historias terminan donde empiezan. And Nothing Hurt podrá no ser nada nuevo para Spiritualized, pero nada nuevo no es lo mismo que nada bueno. Su último disco es un respingo dulce en su mayoría, y cuando no al menos es satisfactorio. Pierce está tan cómodo hablando de tragedias y desventuras depresivas domo de felicidad y amor, Pierce está cómodo hablando del pasado y del futuro. Tal vez eso explique un poco la portada tan ambigua: un astronauta caminando solo por un desierto. Spiritualized basó el inicio de su carrera en un sonido envuelto en lo astral y la ciencia ficción, tan solo es justo que al final de su carrera regresen a cada etapa que cruzaron: blues, gospel, psicodelia, space-rock. And Nothing Hurt, entonces, parece más bien un compilado bastante holgado de estilos y sonidos que alguna vez formaron una banda llamada Spiritualized. Nada nuevo, pero al mismo tiempo nada malo.





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