Fuera de lugar: el hartazgo de Hegerberg

Fuera de lugar: el hartazgo de Hegerberg

 Imagen vía  FoxSports

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Socialmente se tiene la idea del fútbol como un deporte tipificado con mayor exclusividad para personas masculinas. Tal vez sea cierto. Los hechos ocurridos en Argentina con la final suspendida de la Copa Libertadores o el pasado viviente de la violencia con los hooligans, son solo dos ejemplos que siguen marcando la pauta de la presencia machista en el deporte.

Aunque la participación femenina ha tenido un mayor auge en los últimos diez años, la realidad es que todavía hay un fuerte rezago para su visibilización, su difusión y, sobre todo, para su valoración. Si se comparan los salarios entre los jugadores de selecciones masculinas contra las representantes femeninas, la brecha de desigualdad es más que evidente. Es verdad, no hay tanto patrocinio ni tantos medios que posibiliten el incremento económico, pero ese es precisamente el problema: aún se necesita de la aprobación de un sistema basado en el consumo por y para un público pensado sólo en lo masculino para que todo el mecanismo económico funcione.

La Copa Mundial de Selecciones Femeninas se fundó en 1991. La competencia de Champions League femenil se inauguró en 2001. En Francia, la Division 1 Féminine tiene más de 40 años, mientras que en México la Primera División Femenil empezó hace apenas dos años en 2016. Las diferencias son realmente grandes y a pesar de que ya hay más énfasis en la representatividad de estos equipos, los comentarios y las percepciones generalizadas del público siguen estancadas en los años cincuenta.

El caso más reciente de un comentario que no solo estuvo fuera de lugar, sino que debió de haberse omitido en su totalidad, fue en la ceremonia de entrega de los Balones de Oro de este año. Siendo esta la primera vez que la FIFA entregaba el tan preciado galardón a una mujer, Ada Herberger se convertía en la primer futbolista en ser reconocida por su trayectoria deportiva. La delantera noruega de solo 23 años hacía historia y se volvía un símbolo de reivindicación de la mujer en el futbol. Sin embargo, un comentario logró poner un sabor amargo al momento de ceremonia.

 Imagen vía  El Periódico

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A Martin Solveig, el DJ francés encargado de entregar el trofeo a la ganadora, pareció no importarle en absoluto el gran logro que conllevaba la presencia de Ada Hergerberg sobre el escenario. Al momento de entregárselo, Solveig le preguntó si ella sabía twerkear (perrear, para los latinos). La cara de hartazgo e incomodidad de la futbolista hacían más evidente la impronta machista de su terrible comentario. No fue sólo la poca importancia a su mérito deportivo ni la trascendencia del acto que estaba sucediendo sino que denotó el énfasis sexual que se tiene del cuerpo femenino: “No importa si eres una ganadora histórica, me importa tu cuerpo”.

Lo más triste aún es que la noticia se volvió más viral por el comentario machista que por el logro deportivo. No se tiene que reproducir las estructuras machistas ni seguir concentrándose en los comentarios que están totalmente fuera de lugar y de tiempo. Lo importante es señalar el gran alcance histórico que conllevó que por primera vez se entregara un balón de oro a una representante del fútbol femenino.

 Imagen vía  El Sol

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Ada Hegerberg ha hecho historia y su trayectoria apenas está en comienzo. Esperemos que siga jugando limpio, sin la importancia de los comentarios sucios de un sistema obsoleto.

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