¿Y tú qué vas a ser de grande? Viejito y sin dinero

Foto por Cristian Newman.  

Hace unos cuantos años, a mediados del año mil setecientos, Benjamín Franklin decía: “Un centavo ahorrado es un centavo ganado”. Cerca de trescientos años después, en México tenemos un muy grave problema, y es, que no ahorramos.

Para nuestro sistema económico, el ahorro tiene un papel muy importante. Primero, los depósitos en los bancos, sirven para ampliar la capacidad de crédito (préstamos) de dichas instituciones, esto incentiva a que los acreedores puedan invertir ese dinero en cualquier otro lado, generando un mayor movimiento de dinero en la economía. Segundo, en caso de una crisis (ejemplo reciente, el sismo), tener dinero ahorrado amortigua el impacto de la misma, tanto en las empresas, como en el gobierno y en los hogares. Esto quiere decir que ante cualquier pérdida, aún tienes un respaldo sobre el cual apoyarte. Tercero, tener dinero ahorrado, aumenta tus posibilidades de gasto, de inversión y de consumo en el futuro, es decir, una empresa podrá tener dinero para invertir en nuevo equipo, contratación de personal, innovación, etcétera. Un gobierno, podría ejercer gasto en proyectos de infraestructura, educación, seguridad, salud, otro etcétera. Un individuo, podrá pagar gastos médicos imprevistos, la educación de sus hijos, una casa, o bien, tener dinero para cuando deje de recibir un ingreso. Es en este último punto en el que me quiero enfocar.

 

Foto por Cristian Newman.

 

Alguna vez has pensado, ¿con qué dinero voy a vivir durante mi vejez?, ¿y si vivo más de cien años?, y ahora, ¿quién podrá defenderme?

Para todas aquellas personas que empezaron a laborar de manera formal antes de 1997, y que probablemente no sea la mayoría de los lectores de este artículo, tendrán una pensión vitalicia, en proporción a su último salario previo al retiro. Este dinero sale de todas las aportaciones que han hecho los trabajadores formales al Instituto Mexicano del Seguro Social o bien al Instituto de Seguridad y Servicio Sociales de los Trabajadores del Estado. Pero, para todos los que en los noventas seguían siendo unos imberbes que pasaban las tardes viendo MTV, así como yo, la historia es diferente. Al momento de tu retiro, y en caso de que hayas y estés trabajando en el sector formal (pagando impuestos y afiliado al IMSS o al ISSSTE), el dinero de tu pensión dependerá únicamente del dinero que tú destinas a tu AFORE.

Breve paréntesis: las Administradoras de Fondos para el Retiro (AFOREs) son empresas privadas que manejan e invierten ese dinero que tú estás ahorrando para el retiro.  Fin del paréntesis.

Entonces, como trabajador, te suelen retener un pequeño porcentaje de tu sueldo, que es destinado a una AFORE, la cual está regulada por el gobierno, específicamente la Comisión Nacional del Sistema de Ahorro para el Retiro (CONSAR). Estas administradoras, van a invertir ese dinero en diferentes proyectos para que genere rendimientos, esto para que crezca de valor y cuando necesites ese dinero, puedas tener un poco más de lo que ahorraste inicialmente. Enfatizo, solo un poco más de lo que ahorraste, pero únicamente sobre lo que tú decidiste ahorrar.

 

Foto por Mari Lezhama.

 

Para finalizar, y para poner un poco más de contexto con el propósito de que cuando acabes de leer, metas unas monedas más al cochinito; el avance tecnológico está generando que cada vez se necesiten menos manos en muchos trabajos. Asimismo, la esperanza de vida está incrementando (muy probablemente vivas cien años), esto generará que tengas más años donde será muy difícil conseguir un empleo o generar cualquier tipo de ingreso, digamos de los 70 a los 100 (treinta años sin muchos ingresos). Papá Gobierno, ya no tiene un programa de ayuda permanente a los adultos de la tercera edad basado en su salario. El dinero que necesitarás en tu adultez, dependerá sola y únicamente de ti, de tu ahorros, ya sea en una AFORE o en cualquier otro proyecto. Recordando al Sr. Franklin: “un centavo ahorrado es un centavo ganado”.

Para sumergirse en el agua: Thundercat

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