The Doors, "En 1967 no todo era amor y paz"

The Doors, "En 1967 no todo era amor y paz"

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  Al ver las portadas de los Doors, con su apariencia de jóvenes tranquilos y bien educados, lo último que uno espera es que sean más rockers que Bread, Kiss o los Carpenters; pero tan solo basta escucharlos una vez, para comprender que este cuarteto de Los Angeles entra en esa categoría de "grupo grueso": sus letras eran escandalosas, sus conciertos eran una incógnita que podía terminar muy mal, y la vida personal de su cantante era excesiva. Pero en el rock… ¿no son esos los grupos que amamos?

En 1967, el álbum homónimo The Doors hace su aparición en el mercado discográfico, respaldado por el sello Elektra, con la brillante producción de Paul A. Rothchild (también conocido por Pearl de Janis Joplin), y la ingeniería en audio de Bruce Botnick (productor en Forever Changes de Love). El 24 de abril sale como sencillo "Light My Fire" y es una bomba: pasa 3 semanas en primer lugar del Hot 100 de Billboard, e incluso ―después de que José Feliciano hiciera su versión a esta canción―, reingresa a las listas de popularidad un año después. A partir de ahí, ligarían una cadena de éxitos importantes, que continuaría aún después de la muerte de Jim Morrison en 1971 ("Gloria" llegó a sonar por todos lados en 1983, incluso se produjo un video para transmitir en la joven Music Television).

 

Pero más allá de ser una agrupación exitosa, ¿quiénes eran estos señores? Jim Morrison era un poeta que estudió cine en UCLA, Robbie Krieger era un apasionado de la guitarra flamenca, John Densmore era un baterista con sentido jazzero y Ray Manzarek era un pianista de música clásica que amaba el blues… y entonces, ¿qué estilo tocaban? A pesar de vivir en los años dorados del peace and love, no eran tanto un acto psicodélico, sino contracultural, por lo menos en su postura. Claro, era inevitable que su sonido fuera influido por las bandas hippies de la época, situación que se nota en "Light My Fire" y "I Looked at You", por ejemplo, pero eran capaces de interpretar cualquier cosa: desde una canción de cabaret como "Alabama Song", hasta piezas experimentales como "The End"; con la inclusión de baladas del tipo de "The Crystal Ship" o escapes ambientales como "End of the Night". En realidad, lo que hacía su sonido fácil de identificar, más que un estilo específico, era el inconfundible órgano Vox Continental de Manzarek, con el que incluso producía el sonido del bajo (los Doors no tenían bajista).

 

Pasemos ahora al terreno literario. Ya dijimos que Morrison era poeta, así que esta sección tiene que ser por demás interesante. De entrada, hubo dos temas que sufrieron de censura por hacer alusión a gente drogada: al momento del lanzamiento, la disquera mochó la frase "she gets high" en "Break on Through", y cuando fueron al famoso Show de Ed Sullivan, les pidieron que cambiaran la frase "girl, we couldn't get much higher" de "Light my Fire" por "girl, we couldn't get much better" (pacto que Morrison ignoró a la mera hora de interpretarla en vivo). Otro tema que provocó el espanto de la directiva de Elektra fue "The End", con su memorable línea edípica: "Father… Yes son? I want to kill you. Mother… I want to fuck you". Por supuesto, la versión sin censura jamás vio la luz, pero en algunas versiones en vivo, Morrison fue más explícito. Sin embargo, esta línea no era gratuita, tenía una razón de ser: en sus años de estudiante, Morrison había participado en la obra Œdipus Rex (Edipo Rey) ―la conocida tragedia de Sófocles―, y en sí, el tema era una representación teatral. Para finalizar con el asunto de las letras polémicas, hay que mencionar la versión de los Doors a la clásica bluesera de Willie Dixon "The Back Door Man", una pieza cadenciosa y sexual, sobre el hombre que entra por "la puerta trasera".

 

En una posible lista, sin duda The Doors estaría en el Top 5 de bandas con biografías interesantes. Incluso en México tenemos nuestra propia anécdota escandalosa: se dice que "el hijo de Díaz Ordaz" (sí, el mismo de la canción "Abuso de autoridad" de Three Souls in My Mind) invitó a Morrison a Los Pinos, y cuando el Presidente Gustavo regresó, los encontró fumando mota. Para quien desee informarse, divertirse, sorprenderse y hacer corajes con las andanzas de Jim Morrison, recomendamos un libro y una película: en 1980, el autor Jerry Hopkins (en colaboración con Danny Sugerman) publicó el libro biográfico No One Here Gets Out Alive (en México fue editado con el título Nadie sale vivo de aquí); por su parte, Oliver Stone los puso de moda de nuevo en 1991 gracias a su filme The Doors, con un convincente Val Kilmer en el papel de James Douglas Morrison.

 

The Doors es esa clase de banda irresistible, con tonadas lo suficientemente pegajosas para gustar a un público pop, y música densa que satisface a los amantes del rock. Este es el primer álbum ―un excelente punto de partida para quien desee interesarse en ellos―: acreedor a excelentes opiniones de la crítica, con diferentes estados de ánimo musical y por supuesto, grandes clásicos. Y si no les gusta… pues lo peor que puede pasar es que aprendan algo de historia del siglo XX. ¿Qué opinan?

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