'Hercules & Love Affair': ítalo-disco afilado, sensual y tornasol

'Hercules & Love Affair': ítalo-disco afilado, sensual y tornasol

  El inexorable paso del tiempo recae exclusivamente sobre los hombros del ser humano, ningún otro ser vivo es consciente del furiosos devenir de los años. Sabedor de su condición efímera, el humano se convirtió en un coleccionista nato de momentos, preso irredento por la nostalgia de lo que fueron “tiempos mejores”. Los recuerdos se detonan como una andanada de fuegos artificiales, sensaciones, aromas, sonidos y sabores, conforman una paleta  policromática de sentimientos que transportan al nostálgico hacia el idílico pasado.

 

Mirar el río hecho de tiempo y agua y recordar que el tiempo es otro río, saber que nos perdemos como el río y que los rostros pasan como el agua. “Arte poética”, Borges.

 

Diez años pueden ser muchos o pocos, depende de la perspectiva, lo cierto (a veces triste) es que las cosas y las personas cambian. En 2004 surgió en New York un proyecto comandado por el dj Andrew Butler (1983), al que paulatinamente se integraron los músicos y creativos: Nomi Ruiz, Kim Ann Foxman y Antony Hegarty (reconocido por su faceta como cabeza de Antony and the Johnsons y, recientemente, como Anohni), el flamante y sui generis combo debutó en los escaparates globales en marzo de 2008 con un plato exquisito, sensual, bailador: Hercules & Love Affair (DFA Records, 2008), álbum homónimo que exuda lascivia y frenesí en cada uno de los tracks que lo componen.

Hercules & Love Affair, an album by Hercules & Love Affair on Spotify

En 2006 el director norteamericano Zack Snyder revitalizó el escultural modelo del hombre perfecto-apolíneo, 300 irrumpió en la escena mediática y calcó en nuestro inconsciente la bravura y hermosura de los guerreros espartanos. La estética de la placa debut de Hercules & Love Affair presenta a un hombre con rasgos helenos sosteniendo a cuestas el nombre de la agrupación, reminiscencia inmediata a los mitos de Atlas y el poderosos Hércules. No obstante, la mitología se subvierte, puesto que nuestro héroe musical posmoderno no sostiene el mundo físico, sino una pista de baile donde se llevará a cabo un festín báquico audiovisual. Además, la identidad sexual de los principales miembros de la banda es una oda a la diversidad y la tolerancia; Nomi Ruiz es dj y productora, una mujer trans, mitad boricua-mitad norteamericana; Antony Hegarty es transgénero, inglesa de nacimiento y una mente artística inquieta y desbordante; por su parte, Kim Ann Foxman es una mujer, productora y dj, con marcados rasgos andróginos oriunda de Hawai.

Diez canciones que conforman un total de 46 minutos, Hercules & Love Affair fue un éxito inmediato gracias a la explosión de su primer sencillo, el icónico "Blind". Con toda la influencia del ítalo disco, el house, groove y ecos de la papisa Donna Summer y su "I Feel Love", así como del maestro Arthur Russell, este corte supuso un parteaguas dentro de la carrera de Butler. Su génesis se remonta al año 2004, pero no fue hasta 2008 que se desempolvó y re-masterizó, la consecuencia directa (para fortuna de la banda y sus escuchas) fue que retumbó por millones de bocinas alrededor del planeta. Hegarty luce impecable en la voz, mientras es arropado por una cama de metales y secuencias frenéticas y lujuriosas, seis minutos con diecisiete segundos de puro y salvaje cóctel incendiario.

Anohni (stylized as ANOHNI), formerly known as Antony Hegarty[5] or Antony (born October 1971), is an English singer, composer, and visual artist who has resided since her teens in the United States. She is best known as the lead singer of the band Antony and the Johnsons.

Su presentación ante la real sociedad de melómanos no pudo ser más afortunada, "Blind" fue el track que marcó la pauta y camino a seguir para el resto del material que debutó dentro de los primeros lugares de ventas en el Reino Unido. El ojo avisor de Tim Goldsworthy, co-propietario del sello DFA, se posó sobre Butler y sus cómplices y produjo en conjunto con Andy la totalidad del disco. Sin embargo, la calidad de la producción debut del combo neoyorquino tiene sus altibajos y luce irregular. Antony canta cinco temas del álbum, mientras que los otros se reparten entre Nomi y Foxman; también hay composiciones meramente instrumentales que navegan entre el groove, toques de jazz, funk y, por supuesto, el house.

Hercules & Love Affair abre con "Time Will", corte que luce muy mesurado si se lo sitúa en el mismo espectro que a "Blind". Secuencias ensoñadoras anudadas por los diferentes y expresivos matices vocales de Hegarty. Preludio perfecto para la picardía sonora que entraña "Hercules Theme", oasis repleto de arreglos, metales coquetos que van in crescendo hasta desembocar en un estallido de júbilo dionisiaco.

These Brooklyn disco disciples make music that bumps in the night. And, during this 21-minute sunset rooftop performance, it feels like their elastic grooves and non-stop vogue-ing do their part to help push the sun down across the horizon.

A continuación se avecinan como una suerte de jinetes del apocalipsis la santa trinidad de Hercules & Love Affair: "You Belong", "Athene" y "Blind". Padre, hijo y espíritu santo de este plato, savia bruta y en estado natural, es la culminación del esfuerzo de Butler, Hegarty, Ruiz, Foxman y compañía. Gasolina para la pista de baile más incendios corporales seguros, instrumentación híbrida que mezcla timbales, congas, metales, secuencias sincopadas y las exóticas voces de Nomi, Antony y Kim Ann. Si este disco permanece vigente o, al menos, fresco, es por esta triada de genialidades. Otro elemento interesante por rescatar es la sensualidad del bajo y los sutiles acordes de guitarra (cortesía de Andrew Raposo y Tyler Pope), especialmente en el tema "Athene". "Blind" es la joya de la corona y, desafortunadamente, una sombra difícil de superar y que persigue constantemente al colectivo oriundo del babélico New York.

Lo que podríamos considerar la segunda mitad del disco se caracteriza por su "frialdad" y tono taciturno, respecto a la efusividad, lascivia y jolgorio de la primera parte. "Iris" es demasiado sobria, maquinal, digamos que muy formal, no por ello desmerece en talento y ejecución. Foxman se erige como una intérprete efectiva, sin los recursos de Hegarty pero con una fuerza virginal, cuasi infantil, entrañable, seguramente acompañó a muchos de nosotros durante el "bajón" de endorfinas que deviene después de dejar atrás una noche llena de baile. "Easy", por su parte, se muestra como un track mucho más oscuro, alejado en su totalidad del resto del ecosistema herculano.

"This Is My Love" retoma el sonido disco y un dejo de sensualidad, composición que realza como figura principal al objeto del deseo amoroso.

I met the smiling face of love / She's in my mind always / Through the hero she put into / My life / She kisses all my days

"Rise Me Up" es un nuevo intento por retomar el cauce y mood del dancefloor, el disco-house predomina con sus movimientos hipnóticos y arrabaleros, sin embargo, no termina por cuajar y explotar como sus predecesoras de la primera mitad. El viaje culmina, y de alguna manera se reivindica, con la tribal, groove, jazzy y cadenciosa "True False/Fake Real" que retorna de manera gloriosa a la pista de baile para finalizar el jolgorio en medio de una fiesta de colores, texturas y sonidos que nos transportan directamente al Olimpo.

Tras diez años de la publicación de Hercules & Love Affair, su legado continúa en proceso de revisión. Si bien es una certeza que "Blind" (quizá en menor medida "Athene", "Hercules Theme" y "You Belong") está resguardada dentro de los anales de la música del siglo XXI, como una de las piezas imprescindibles que inyectaron líquido vital dentro del paupérrimo organismo de la música bailable. Todavía queda por definir la valía temporal del álbum en su totalidad. No obstante, es de reconocer la valentía y la osadía de perpetrar dentro del patriarcado musical con una propuesta estético musical que transgrede las normas y estereotipos de la sociedad capitalista (blanca, heterosexual y conservadora). Su debut fue contundente y, aunque suene a cliché, oxígeno puro que se mezcló y mutó con proyectos tales como LCD Soundsystem, The Rapture, Cut Copy, Data Rock, Chkchkchk!, entre muchos otros de la escena que le pega a la pista de baile.

Hercules & Love Affair formó parte del soundtrack de vida de miles, quizá millones, de personas alrededor del mundo, que bailaron, muchos continúan haciéndolo como si el 2008 no hubiera terminado. Finalmente, sabemos que el tiempo es relativo, o como muchos dicen: "todo tiempo pasado fue mejor".


Encuentra a Aarón Ávila en Twitter como @chicledeletras.

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