El fin del fin. A 30 años de “Strangeways, Here We Come” de The Smiths

El fin del fin. A 30 años de “Strangeways, Here We Come” de The Smiths

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“The Morrissey you, the Marr I like you.”

El 22 de septiembre, en Inglaterra, The Smiths daban a conocer su cuarto disco Strangeways Here We Come (1987, Rought Trade Records), mismo que pasaría a la historia como el epitafio del cuarteto de Manchester.

The Smiths es una banda de rock ingles conformada por Morrissey, Johnny Marr, Andy Rourke y Mike Joyce. Durante sus años de actividad tuvieron altibajos, sacaron 4 discos de estudio y varios sencillos; incluso, se podría llegar a decir que fueron una banda normal y regular de rock alternativo o hasta pop rock. Sin embargo, 30 años después son un grupo que permanece en el consciente colectivo y que se ha vuelto de culto. A pesar que The Queen is Dead es considerado el mejor disco, la agrupación aseguraba que Strangeways Here We Come es era mejor.

Poco después de que se publicó el álbum, Morrissey y Marr entraron en conflicto y tomaron la decisión de acabar con la banda. La última entrega fue criticada por su lírica y en muchas ocasiones se creyó que transmitía ideas erróneas; se dice, como mito urbano, que si se está deprimido o sensible no se escuche su música, ya que la letra es depresiva pero el ritmo muy movido y que eso confunde las sensaciones. Por ejemplo, la letra de “Girlfriend in a Coma” o de “Death of a Disco Dancer”.

 

La idea de la banda era explorar nuevos sonidos sin perder su esencia: dejar de lado el Jingle Jangle que los caracterizaba en pos de un sonido más cercano al indie rock inglés, por medio de nuevos instrumentos o técnicas. Por ejemplo, en “Girlfriend in a Coma” se escuchan arreglos de cuerdas o uso de cajas musicales.

 

La canción, escrita por Morrissey y Marr, es un track ácido y pegadizo, con un destacable trabajo de Marr en la guitarra, quien tenía un estilo inspirado en George Harrison, Neil Young y otros más; en contraste con la letra sombría y ambigua de Morrissey. Esta rola inspiró a Douglas Coupland para escribir una novela con el mismo nombre en 1998.

 

Todo el disco es una genialidad pura. “Paint a Vulgar Picture” destaca no solo por el nombre, si no por los guitarrazos de Marr que le dan toda la personalidad del mundo a un gran sencillo, de igual forma con “Death At One's Elbow” y su ritmo más movido. Cada tema del álbum lleva de la mano al escucha y lo expone a diversas sensaciones, inclusive dentro de una misma canción. Cada una tiene un ritmo distinto que invita al baile, como el minuto con 55 segundos de piano y las estruendosas voces con las que inicia la canción de “Last Night I Dreamt That Somebody Loved Me”; con esa explosión de voz de Morrisey y la batería de Mike Joyce tomando por asalto todo, se podrían escuchar esos 2 minutos más de 100 veces seguidas.

 

Los críticos no le dieron la aprobación total al álbum, se creía que era un disco ya sólo con intenciones de vender y no de mantenerse; sin embargo, durante alguna entrevista, se dijo que ese fue el que mejor se hizo y cuando se pasaron los mejores momentos en un estudio. Incluso Marr habla que se inspiraron en The White Album de The Beatles, que querían hacer algo así.

Es raro como, al final, el grupo empezó a funcionar mejor; como si quisieran que las cosas funcionaran a sabiendas de que la separación es inminente. Marr estaba harto de la obsesión de Morrissey con hacer canciones parecidas al pop sesentero, y este, a su vez, odiaba que el guitarrista colaborara con otros músicos y no se enfocara tanto en la banda. Al final, como coloquialmente se dice, tuvo un final feliz. El nombre del último disco podría interpretarse como el final, como la separación del grupo y como un dejar atrás lo pasado y buscar nuevas cosas: Strangeways, Here We Come...

El disco transcurre por mil emociones en los treinta y seis minutos con treinta y siete segundos que dura. Música sin parar, ritmos bailables, letras misteriosas o sospechosas. Si el escucha no conociera otros discos de The Smiths y solo viera los nombres de las canciones, se podría pensar que es un disco que deprime y solo dan ganas de escuchar cuando el corazón ha sido roto. Sin embargo, conforme el disco progresa los sonidos no coinciden con las letras e invitan más al baile que a la escucha cabizbaja. ¿Será que la gente que la escuchaba antes sabia esto? ¿Qué la letra y el ritmo no van juntos? ¿Qué puede ser una letra donde hables del sufrimiento de alguien pero el ritmo sea toda una aventura?. Steven Patrick Morrissey, Johnny Marr y los demás integrantes de los Smiths justo buscaron eso con Strangeways, Here We Come: Romper con una expectativa, ir más allá de lo obvio y pasar a la historia con una agrupación que marcó época.

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