Las cosas nunca serán lo mismo, a 30 años de “The Perfect Prescription” de Spacemen 3

Las cosas nunca serán lo mismo, a 30 años de “The Perfect Prescription” de Spacemen 3

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Hablar de Spacemen 3 es hablar de dos cosas: el amor a las drogas y el amor al drone, o lo minimalista en la música. Las drogas como un medio de creación; como una herramienta para hacer arte. Para esta banda en específico, las drogas no eran solamente una manera de divertirse, si no una vía para la autoexploración y la explotación artística. El drone era igualmente esto, una búsqueda del ser por medio de la repetición; no solo visto como un simple ruido atmosférico, si no un ruido que te obliga a pensar, a explorar más allá de lo conocido. Spacemen 3 empezó como un proyecto de Peter Kember (conocido como Sonic Boom) y Jason Pierce; la banda contaba con más músicos, pero la fuerza creativa eran los ya mencionados. Era una banda que no tenía ni un solo gramo de miedo a experimentar. Hay varias historias sobre Spacemen 3, dicen que cuando apenas empezaban a tocar en bares, su setlist incluía una versión de 20 minutos de su canción “O.D. Catastrophe”, misma que tiene un solo acorde. Agarraban sonidos de todos lados y los explotaban y deformaban para su beneficio: desde The Stooges, The Cramps y The Velvet Underground, hasta sonidos menos comunes, como música de sitar y Steve Reich.  

Lo que Spacemen 3 intentó –y logró– hacer con su segundo material, The Perfect Prescription, era un álbum conceptual sobre su motif más protagónico: las drogas. El disco está construido como ellos percibían un viaje de drogas, ¡y que viaje!

Pongámoslo de esta manera: el escucha es el consumidor y su trip comienza igual que el disco con “Take Me to the Other Side”, una especie de súplica para que aquello que se hayas metido lo lleve lejos. La segunda canción, “Walkin’ With Jesus”, es una especie de diálogo con el mismísimo hijo de Dios y tiene una de las frases más bellas del álbum: "Oh you poor child, you ain't coming to me, no way / You found heaven on Earth”. El siguiente tema, “Ode to Street Hassle”, es justo lo que el nombre señala, una oda a la épica de Lou Reed “Street Hassle”.

 

La cumbre del viaje llega con las canciones “Ecstasy Symphony” y “Transparent Radiation (Flashback)”, esta última un cover de la banda Red Krayola. Las melodías se vuelven más locas, de un carácter mucho más sónico, ruidoso. El escucha se encuentra en la parte más intensa del viaje. Siguen “Feel So Good” y “Things’ll Never be The Same”, con la segunda recalcando un punto importante: una vez que se regrese a la sobriedad, nada va a ser igual, no se verá nada con los mismos ojos de antes. Pero suena más a una especie de promesa que a una maldición. Pues ya se está inmerso en el viaje, no hay vuelta atrás.

 

Pero después de la euforia, siempre viene el bajón: “Come Down Easy” juega este rol, donde se trata de tranquilizarse a uno mismo, de pensar que todo va a estar bien, que esto se va a pasar tranquilamente, casi de manera imperceptible. Pero llega el gran final (en este caso el gran apagón): “Call the Doctor”, la temida sobredosis. El cierre de este álbum es lento, una melodía drogona perfecta para cuando, ya pasada la noche, todo despeinado, o con el maquillaje todo corrido, lo único que se busca es dormir (claro que, para Spacemen 3, acabar la noche significaba dormir en el hospital conectado a un tanque de oxígeno).

 

The Perfect Prescription es eso: la prescripción perfecta para la meditación, la exploración y para dar rienda suelta a un pensamiento abierto. Lo que Spacemen 3 no se dio cuenta al escribir un disco sobre drogas (para escuchar mientras se está en drogas) es que el disco se convierte justamente en el estupefaciente. Así que la recomendación al lector es esta: enciérrate en tu cuarto sin celular, pon el disco y apaga la luz. Puede que nunca hayas tenido contacto con ninguna especie de droga, puede que nunca lo llegues a hacer, pero confía en esto: The Perfect Prescription es suficiente para dejarte tumbado en el suelo y lo vas a querer repetir una y otra vez, y otra vez, y otra vez, y otra vez, y otra v…

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