Sparks, el dueto setentero del Corona

Sparks, el dueto setentero del Corona

sparks.jpg

De los Estados Unidos de América para el mundo en 1971 surgió una de las bandas que abonaron al desarrollo del art rock, synth pop y new wave. Fundada por los hermanos Ron y Russell Mael, Sparks tuvo un tímido inicio a principios de la década de los setentas pero no fue hasta su tercera producción discográfica Kimono My House de 1974 que dejaron de ser una banda más y se convirtieron en un referente de culto para la escena musical de la época.

Durante tres producciones lograron obtener un sonido que los caracterizó, mismo que se fue difuminando poco a poco con su vuelta a los Estados Unidos. Tuvieron un corto estadio por la música disco, de esa época lo más rescatable son sus colaboraciones con Giorgio Moroder (No. 1 In Heaven y Terminal Jive ambos de 1979). El cambio de década les exigió experimentar nuevas tendencias y subirse al tren que se le presentó a la mayoría de las bandas de la época y que muy pocas dejaron de abordar, el tren de la música pop, marcando el principio de su era synth pop y new wave que gozó de cierta popularidad pero que no reflejó sus alcances iniciales.

En el año 2008 la banda realizó durante 20 días consecutivos la interpretación de sus 20 producciones discográficas para finalizar el día 21 con el lanzamiento de su vigésimo primer álbum Exotic Creatures of the Deep. En marzo del 2015 volvieron a los reflectores, sitio del que nunca han demostrado gusto alguno, cuando anunciaron la fusión con Franz Ferdinand y la creación de un proyecto alterno denominado FFS de donde se desprendió una producción discográfica homónima producida por Johnny Dilusional.

Con más de 20 producciones discográficas, unas mucho menos afortunadas que las que llegaron a tener pinceladas de grandeza de la segunda mitad de la década de los setenta (Kimono My House 1974, Propaganda 1974, Indiscreet 1975, Big Beat 1976 e Introducing Sparks 1977), se presentan como una sorpresa en esta edición del Festival Corona Capital con nuevo material bajo el brazo (Hippopotamus del 2017) como una banda totalmente consolidada y cien por ciento recomendable para todos aquellos que busquen entender referentes de los sonidos del pasado y del presente, y por qué no, darse una dosis de 47 años de historia que no pretende ofrecer más de lo que ha dado, experimentación sin miedo ni máscaras.

¿Y si nos vamos por una...? ¡Rola, rola!

¿Y si nos vamos por una...? ¡Rola, rola!

París, romance y sillas de ruedas

París, romance y sillas de ruedas