'Monolith of Phobos' - The Claypool Lennon Delirium

París, finales del siglo XIX, la vida nocturna de los cabarets es lo que da sentido y luz a los gélidos días de la capital francesa. Son las 5 pm y es tiempo de la l'heure verte (la hora verde), momento en que se preparará el absenta, un alucinante brebaje con base en la artemisia absentaium, que se decía provocaba delirios, hasta el punto de ver hadas verdes… Y en pleno 2016, uno de esos míticos seres alados se convirtió en el álbum Monolith of Phobos (ATO Records) y viajó en el tiempo para recordarnos que en esta vida, solo hay que dejarnos llevar.

Este disco creado en lo que parecería ser una realidad alterna de Les Claypool (bajista y líder de Primus) y Sean Lennon (único hijo de John y Yoko y líder de varios proyectos musicales), resulta ser un experimento musical digno del Dr. Frankenstein. Titulado The Claypool Lennon Delirium, el nombre del proyecto en sí sirve como advertencia.

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Ambos músicos se conocieron el año pasado, mientras Sean abría algunos conciertos para la banda de Les con su proyecto The Ghost of a Saber Tooth Tiger. Y como los grandes shows se preparan tras bambalinas y en sesiones privadas de jamming, surge este dúo que encontró su balance musical en un punto muy particular: los deliriums tremens (o delirios temblorosos; tercera y última fase del síndrome de abstinencia al alcohol, que puede llegar a causar la muerte).

El disco es una espiral de locura que hace sentir al escucha en caída libre, como si fuera Alicia en el País de la Maravillas, pero guiado por el característico bajo de Claypool y la prodigiosa guitarra de Lennon.

En cuanto a su curioso título, el LP toma su nombre de Phobos (una de las dos lunas de Marte) y del enorme monolito que se encuentra en dicho satélite del planeta rojo. Dando como resultadocomo bien lo definieron ellos: “un psicodélico disco de rock espacial”. Este es algo así como un subgénero del rock progresivo; que combina la “carrera espacial” de los sesenta con el uso de psicotrópicos como el LSD o el MDMA. Estos conceptos y sustancias han inspirado a músicos como Joe Meek y a grandes bandas como Gong o Pink Floyd  a crear música del género.

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Para clasificar a este álbum dentro del subgénero basta con escuchar la canción que abre el material, la homónima “Monolith of Phobos” que le da nombre al disco. El track inunda de ondas y ecos dignos de una sonda enviada a otra galaxia. Después, sigue con una pieza que se divide en dos partes: “Cricket and the Genie”, que narra la historia de un grillo que se encuentra una lámpara maravillosa que decide frotar para que aparezca un genio. La absenta espacial apenas empieza a hacer efecto.

Es hasta “Mr. Wright”, el cuarto track, donde todo enloquece verdaderamente. Ahí es cuando se siente como si Claypool y Lennon miraran al escucha a través de una lupa magnificadora. Ambos nos tratan como insectos, ya que ahora el espectador más bien se convierte en una fisgona cucaracha que disfruta de espiar a sus vecinos mientras realizan sus actividades más privadas. En este caso esas actividades son la música.

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Ambos integrantes intercambian reverberantes voces a lo largo del disco: ya sea uno, otro o ambos, Les y Sean aparecen en las líricas de cada una de las 11 canciones que componen a Monolith of Phobos. El otro elemento que predomina es el bajo; lo cual no es de extrañarse si se toma en cuenta el individual pasado musical de los dos.

El monolito parece dividirse en pequeñas piedras, y guiadas por absint-hadas, caen en diversos planetas. Cada pequeña roca toma los elementos atmosféricos de cada uno, lo que convierte a cada pieza en un nuevo viaje por emprender. Ejemplos de ellos son las temáticas tan diferentes de “Breath of a Salesman”, “Ohmerica” y “There’s no Underwear on Space”.

A lo largo de todo el disco se sigue cayendo por la espiral, y como si se tratara de una paleta de caramelo gigante e interminable, el psicodélico paseo continua en una película animada digna de Tim Burton, donde se es el personaje principal y los secundarios parecieran cantar al oído, intentando advertir de algún mal que está por venir.

https://www.youtube.com/watch?v=nxH8Bc0cHok

El video anterior es una sátira a los escándalos de los posibles abusos infantiles que pudo cometer Michael Jackson en los noventa. Dirigido por Claypool y producido por Lennon, tiene la estética que su música quiere reflejar: interminables viajes psicodélicos donde nada parece tener sentido. Como muestra de ello, el Jackson del video, al sentirse acosado al llegar a Neverland en su bañera/nave, huye convirtiéndose en una nave que parece encaminarse a Phobos, de regreso a su monolito.

Monolith of Phobos podría ser el hermano menor de un disco de The Mars Volta como De-Loused in the Comatorium o Frances the Mute, donde lo que menos predomina es la razón o el destino del viaje; lo más importante es el recorrido. Phobos es un material sin pretensiones, una película debrayante, Pineapple Express (2008) hecha música, y lo único que pretenden sus creadores es que se deje de luchar contra la corriente del raciocinio; que se deje fluir el torbellino de absenta que inunda al cerebro.

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