Guía del conspiracionista extraordinario: Los símbolos Illuminati en el pop

Guía del conspiracionista extraordinario: Los símbolos Illuminati en el pop

¡Ah! Qué seríamos sin las teorías de conspiración. Esas hipótesis descabelladas que suspenden nuestro ocio entre la incredulidad y el asombro. Desde extensos videos de YouTube que exponen todo tipo de pruebas escondidas a simple vista, hasta blogs especializados que citan fuentes que se antojan veraces, los teóricos de la conspiración nos dan la oportunidad de reevaluar nuestra cotidianidad, a veces inocua, y divertirnos jugando un rol de detectives de lo oculto.

Según el politólogo estadounidense Michael Barkun, una teoría de conspiración engloba tres principios: nada pasa por accidente, nada es lo que parece y todo está conectado. Desde narrativas socio-políticas que sostienen que el 9/11 fue un plan sádico del gobierno de EE.UU. o que la llegada a la Luna fue un montaje fílmico dirigido por Kubrick, hasta historias más disparatadas como que la reina Isabel es en realidad un reptil de 50 metros o que la tierra es plana, todas ofrecen vistazos surrealistas a una realidad que cada vez se asemeja más a una pieza de ficción.

De entre todos los vericuetos que trazan los “conspiracionistas” de la deep web, la teoría más popular que desdibuja la línea entre lo absurdo y lo plausible es la que afirma la existencia de un Nuevo Orden Mundial dirigido por la elite de los Illuminati.

En mayo del 2013, la página Best Pyschology Degrees publicó una recopilación de las 12 teorías más extrañas en las que creen los norteamericanos y, en primer lugar, con 28% de la población, se encontró la creencia firme de que una sociedad secreta está tramando dominar el mundo. Si bien es cierto que los Illuminati sí existieron como grupo intelectual secreto durante la Ilustración, los “iluminados modernos” de la conspiración del Nuevo Orden son supuestamente una elite ocultista y sádica de tenores esotéricos que dirigen los hilos del mundo, desde el arte hasta la política, con intenciones maquiavélicas.

 Grabado de una iniciación Illuminati 

Grabado de una iniciación Illuminati 

Curiosamente, los Illuminati originales manifestaban como principal objetivo la abolición del poder supremo opresor, la superstición y el oscurantismo. Librepensadores que promovían una ideología secular, liberal y republicana. Sin embargo, para efectos conspirativos, los Illuminati son ahora una entidad mundial de poderosos y adinerados que mezcla prácticas satánicas, reglas masónicas y símbolos crípticos para erigir su dominio, mientras ejercen control mental sobre sus “títeres” y peones en la industria del entretenimiento, ofrecidos a las masas para impulsar su malévola agenda.

Así lo sostienen los teóricos que aseguran que las divas y astros del pop han sido sometidos a métodos traumáticos de disociación de personalidad (el MKUltra por ejemplo) para convertir sus versiones anodinas sin fama en célebres alter-egos dóciles, sexualizados y manipulables que, a través de sus canciones, videos y presentaciones, servirán de heraldos del mensaje Illuminati. Entre sus intenciones se encuentran, según sus detractores, la objetivación sexual, la pederastia, la destrucción de la Iglesia, el transhumanismo, la violencia y la opresión.

En Umbrella, Rihanna inicia vestida de blanco, simbólicamente representando su inocencia antes de entrar a la elite. Al final del video, después de ser "ungida" y sometida, resurge de negro como una estrella pop.

Hasta ahora, todo esto podría sonar irrisorio y delirante, pero nuestro escepticismo puede comenzar a estirarse cuando aprendemos a leer la iconografía Illuminati en la cultura pop. ¿Listo para jugar al detective?

Los símbolos

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Lo primero que tienes que hacer para reconocer a los Illuminati es descubrir la simbología que rige su cruzada. Insignias y fórmulas que se cuelan en los medios derivados de su malévola inventiva. Según la teoría, los Illuminati se infiltraron en las esferas masónicas para aprender sus símbolos y conocimientos secretos. Por supuesto, el más reconocible y popular, es el “ojo que todo lo ve”. 

Aunque sus orígenes se pueden remontar a la India y a Egipto, este símbolo es principalmente reconocido como un ícono cristiano que representa el Ojo de Dios o el Ojo de la Providencia, concebido dentro de un triángulo que encarna la Santísima Trinidad, rodeado de rayos de luz que en su conjunto significan la omnipresencia de Dios y su mirada sobre la creación.

Sin embargo, en el imaginario Illuminati, el “ojo que todo lo ve” es supuestamente herencia de la tradición masónica que en 1797 adoptó el símbolo en su iconografía. Para los conspiracionistas, el ojo representa la constante vigilancia y acecho que el Nuevo Orden ejerce sobre la humanidad, mientras que el triángulo, adoptado de la tradición ocultista y esotérica, sirve como símbolo de la entrada al plano espiritual.

En la cultura pop se manifiesta a través de la seña del “ojo único”, donde la persona oculta con su mano o algún objeto uno de sus ojos, para dejar visible simbólicamente sólo uno de ellos. Cualquier intento de enfatizar un sólo ojo en una fotografía, video o performance representa entonces un carácter simbólico Illuminati. Esto permite distinguir a quienes son miembros de la elite o bien, a quienes están bajo su control.

  Baphomet , por Eliphas Levi

Baphomet, por Eliphas Levi

Otro de los elementos iconográficos que delatan que estamos frente a propaganda Illuminati es la cabra, o para efectos alegóricos, los cuernos. Esto se deriva de la imagen de Baphomet, una figura enigmática con cabeza de cabra y cuerpo andrógino, recurrente en el ocultismo y la brujería, forjado a semejanza de dioses paganos antiguos y otras figuras míticas. Sobre la frente caprina lleva el signo del pentagrama, esotérico por excelencia, y la postura de sus brazos expresa la perfecta armonía entre misericordia y justicia, el balance entre las energías cósmicas opuestas.

Su uso como imagen ritualística puede trazarse desde los Caballeros Templarios hasta La Iglesia de Satán, que es de donde los conspiracionistas la retoman como evidencia de las adoraciones profanas que realizan los supuestos "iluminados", sirviendo a su vez como referencia de la profunda conexión que la elite tiene con el ocultismo.

Cuernos, cabras, gacelas, una cornamenta o hasta una señal con los dedos. Todos aplican como sugerencias icónicas a Baphomet y abundan en el imaginario del pop.

Las mariposas y los felinos son también elementos importantísimos en el entendimiento de la teoría de conspiración de los Illuminati. Por un lado, las mariposas simbolizan el programa de control mental Monarca (Monarch Programming) desarrollado por la CIA y que supuestamente ha sido probado tanto sobre militares como civiles de manera ilícita. El propósito principal de esta técnica brutalmente violenta es causar tal trauma en la víctima que su personalidad pueda ser disociada o fragmentada; la creación de un esclavo vulnerable capaz de ser sometido o controlado por su manipulador (handler). Entre los terribles métodos de tortura utilizados en el programa Monarca se encuentran: la utilización de drogas o sustancias para provocar alucinaciones o estados mentales confusos, participación del esclavo en rituales de sacrificio (en ocasiones, de mascotas propias de la víctima), profanación de imágenes y creencias Judeo-Cristianas para vulnerar su espíritu o amenazas violentas a seres cercanos, familia, amigos u otras personas inocentes para forzar obediencia.

 Madonna

Madonna

El término “Monarca” deriva de la mariposa del mismo nombre y representa una alegoría a la transformación que sufre un ser para convertirse en otro. Los handlers pueden hacer guiños a este siniestro método de control mental ejercido sobre sus víctimas a través de vestidos u ornamentos que emplean mariposas para sugerir la programación que los condena.

Ahora, los felinos. Dentro del Monarch Programming existen niveles de sumisión y alteración de la consciencia. Entre ellos destaca el rango BETA que designa a las víctimas, principalmente mujeres, que han sido desprovistas de toda convicción moral o inhibiciones, estimulando sus instintos primitivos para ofrecerse como esclavas sexuales. Según la teoría, este tipo de “programación” mental es visible en modelos, actrices y cantantes, quienes manifiestan su sometimiento utilizando animal prints en su ropa, disfraces o posando en actitudes felinas, sugiriendo atributos de seducción y sensualidad gatunas. Por ello, la programación también es conocida como BETA Kitten Programming. ¿Ronroneos inocentes?

Cabe mencionar que, según los conspiracionistas, la esclava BETA por excelencia fue Marilyn Monroe, quien ha servido como ícono para la elite desde su esplendor. Manipuladas por sus controladores, las esclavas de la industria son obligadas a seguir los pasos de Marilyn, atraídas por la fama y el dinero para sufrir explotación, abuso y en ocasiones, una muerte prematura como la rubia hollywoodense.

 Marilyn Monroe

Marilyn Monroe

Muchas veces las artistas de la elite son obligadas a reencarnar a Marilyn Monroe en sesiones de fotos conceptuales para ser identificadas como esclavas de la industria. ¿Siniestro plan o mera referencia icónica?

El rito de iniciación

Hasta ahora ya conoces la iconografía Illuminati más emblemática para identificar los productos derivados de su elite ominosa. La lista es larguísima. Pilares masónicos, patrones ajedrezados, orejas de Mickey Mouse… Sin embargo, es importante definir un aspecto crucial para entender cómo opera esta sociedad secreta y su influencia en la industria del espectáculo. Como ya se estableció, el propósito de disociar la personalidad de un individuo es para facilitar su manipulación.

 Florence + The Machine,  Shake It Up

Florence + The Machine, Shake It Up

Los artistas emergentes una vez dentro de la industria son sometidos a su transformación para convertirse en súper estrellas, dejando sus pasados seres en el olvido y resurgiendo en nueva forma y nombre. Una Joanne Germanotta en una Lady Gaga, una Katheryn Hudson en Katy Perry, Britney Jean Spears en Britney Spears. Para nosotros, el concepto de “nombre artístico” es natural y esperado en este contexto. Para los conspiracionistas, es evidencia del abandono mental de su antiguo ser. Para entrar en la elite, como ocurre en toda secta o sociedad secreta, se requiere de un rito de iniciación que en este caso puede resumirse a tres momentos clave: la presentación de un ser inocente y con potencial frente a la elite, su proceso traumático de programación y sometimiento y finalmente, su eclosión como astro pop.

Esto se puede rastrear en múltiples videos que, según la teoría, evidencian el acto de iniciación —o de regreso a la elite en caso de ostracismo— bajo una simbología muy clara. Generalmente el ser primigenio es representado vestido de blanco o con los ojos vendados, representando la inocencia y pulcritud que lo caracterizan, como su desconocimiento de la elite y de sus técnicas ocultas. Después, el individuo es sometido a las técnicas disociativas de su personalidad y la implantación de las reglas o condiciones del régimen. Finalmente, emerge un nuevo ser, transformado y listo para ofrecerse a las masas como una estrella pop en el culmen de su éxito y fortuna. Generalmente, este nuevo ser es representado en color rojo, el color del sacrificio y la ofrenda. En otros casos, puede ser en negro, como símbolo de sexualidad y oscurantismo.

Desde el video de Bad Romance de Lady Gaga, que muestra al inicio su ser inocente emergiendo de blanco con los ojos tapados, luego su ofrecimiento a la industria como esclava y finalmente, su lanzamiento como estrella consolidada, hasta el recorrido laberíntico por la mente de Katy Perry en Wide Awake y el enfrentamiento entre su pasado ser —representado por su versión infantil— con unas figuras cornudas que simbolizan a Baphomet en medio de lo que parece ser una clínica de intervención mental, el simbolismo del rito de iniciación es difícil de obviar una vez que reconoces los métodos Illuminati.

El siniestro ejemplo de Britney Spears

Es momento de aplicar todo lo descrito en un ejemplo flagrante de perverso control mental según los conspiracionistas: Britney Spears. Empecemos por su infame breakdown del 2007. Un circo mediático que la condenó al escarnio público y la ridiculización de su salud mental. Los medios relacionaron su conducta errática a toda clase de afecciones: problemas de drogadicción, trastorno bipolar o sencillamente, una actitud rebelde y descarada frente al asedio de la prensa. ¿Hartazgo de la fama quizás? Para los teóricos de la conspiración, la perturbación de su personalidad respondió más bien a una crisis provocada por los métodos de disociación a los que había sido sometida durante toda su carrera, detonando así un deseo incesante de escapar de la elite.

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Probablemente el momento más icónico de la era furiosa de Spears fue cuando se rapó la cabeza en un salón de tatuajes. Según una de las clientes de la tienda, Emily Wynne-Hughes, presente durante el acto de Spears, escuchó a la cantante decir que la razón de su impulsivo corte de pelo era "que estaba harta de que le enchufaran cosas a la cabeza. ¿Enchufar cosas a su cabeza?, ¿se refería quizás a los dispositivos de control mental?

Una presentación incómoda en MTV y dos discos después, Britney Spears comenzó a retomar su carrera de manera estable y definitiva. Parecía lista entonces para ser reconciliada con la elite, no necesariamente de forma voluntaria. Su permanencia en el círculo Illuminati y su inminente abuso como esclava de la industria parece atestiguarse en su video del 2011, “Hold It Against Me”.

El audiovisual dirigido por Jonas Åkerlund —identificado por los conspiracionistas como uno de los miembros de la elite que ha producido una extensa serie de videos con fuerte carga simbólica— comienza con un asteroide cayendo sobre la tierra. Un simbolismo de la caída de Lucifer o bien, una referencia a su epíteto de “portador de luz”, con la Luna como símbolo esotérico en el cielo. Spears aparece entonces preparándose frente a las cámaras y bailarines para su regreso a la escena musical, en un ambiente predominantemente blanco, haciendo como primera seña coreográfica el signo de Baphomet sobre su cabeza, sus manos como cuernos. Después aparece de blanco, vestida como novia, encerrada en una edificación cilíndrica de monitores, cables y circuitos, rodeada de pantallas que la bombardean con imágenes de la antigua Spears, inocente, dócil y amada por la industria. En este claustro mediático, se encuentra vigilada por la elite, observada por cámaras que siguen sus ademanes.

Este espacio controlado y asfixiante la aleja del mundo y representa su re-programación como esclava. Y por si quedaran dudas de las intenciones de su confinamiento, un close-up espeluznante revela a Spears conectada a múltiples tubos intravenosos que sugieren las técnicas ya citadas para generar un trauma identitario. A sus pies y entre su ropa, seres sin ojos bailan a su alrededor. ¿Son parte del ritual?, ¿son fragmentaciones de su ser? A sus espaldas, un cráneo con cuernos permanece en el encuadre, visible para el espectador, aunque semi-oculto en la saturación de elementos. Baphomet está presente.

Tomas intercaladas nos muestran, por ejemplo, un acercamiento extrañamente preciso de su anillo, conformado por triángulos alrededor de un orbe. ¿Los Illuminati buscando el dominio del mundo? ¿la sociedad secreta alrededor del planeta? Después, en una toma que dura una fracción de segundo, vemos un ojo forzado a ser abierto, revelando dos pupilas. La disociación de personalidades, la ruptura de su individualidad y el nacimiento de un alter-ego. De pronto, comienza la crisis. Como poseída o en trance, comienza a moverse, convulsa, mientras las líneas intravenosas expulsan sustancias y líquidos multicolor. A la par, vemos a Britney luchando con su alter-ego; las dos personalidades combatiendo entre sí.

 Britney Spears de vuelta a la elite

Britney Spears de vuelta a la elite

Al final, surge una nueva Spears, vestida de cuero negro, glamourosa y sensual. Ha quedado atrás la inocente Britney vestida de novia y en su lugar, frente al mundo y en un escenario oscuro, renace una estrella, esclava Illuminati. Una víctima bienvenida de vuelta al reino de ojos que todo lo ven.

Adentrarse en las teorías de conspiración, por ocio, divertimento, morbo o genuino interés; ya sea por asombro o paranoia compartida es abrir un portal de enigmas y simbolismos que es difícil de cerrar después. ¿Es todo lo citado aquí una realidad imbatible oculta a simple vista?, ¿tienen los conspiracionistas el esmero y sensibilidad suficiente para percibir el mundo tal cual es?, ¿son meros malpensados que buscan complejidades donde no las hay?, ¿es el billete de un dólar estadounidense testimonio de una sociedad secreta?, ¿por qué los Illuminati dejarían rastros tan evidentes, aunque ensombrecidos, de su doctrina?

Algo es certero. Once you see it you can’t unsee it. Una vez iniciado en las teorías de conspiración, el mundo deja de ser redondo y se vuelve triangular.

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PS: Si quieres seguir traumándote, visita vigilantcitizen.com, un sitio enteramente dedicado a descifrar el mundo Illuminati y al que le debo muchos desvelos de lectura.


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