'Humanz' de Gorillaz: más humanos que el humano mismo

'Humanz' de Gorillaz: más humanos que el humano mismo

Es cruel juzgar al quinto álbum de esta banda virtual si lo vemos desde el cristal negativo de algunas reseñas que han surgido a pocos días del lanzamiento, tales como la publicada en Spin, donde se afirma que “Humanz prueba que Gorillaz estaría mejor con Damon Albarn fuera de los reflectores”. Si bien es cierto que “la banda” está repleta de invitados, esto no es nada diferente a lo que nos tenían acostumbrados. El genio detrás de Gorillaz lo ha hecho desde el homónimo que vio nacer el proyecto en 2001, aunque en menor cantidad. ¿Qué sería de “Clint Eastwood” sin Del the Funky Homosapien en voz del fantasma rapero? ¿O Shaun Ryder sin marcar el beat en “DARE”? ¿Cómo se escucharía “Empire Ants” sin la sublime voz de Yukimi Nagano de Little Dragon?

Así como en una orquesta en la cual instrumentos de cuerda, viento y percusión se mezclan para formar una bella melodía, no sería nada sin su director, es Damon Albarn, autor intelectual de Gorillaz, quien se encarga de marcar una línea sobre el concepto de sus discos, seleccionar a su gente y hacerlos sonar como él quiere. Y es justo así como este nuevo larga duración tomó forma, siete años después. Fue a finales de 2016 que las señales de vida comenzaron a darse con la ardua actividad en el Instagram oficial de la banda, en donde se publicaron los libros que relatan los sucesos que vivieron los cuatro personajes desde el ataque de la isla del Plastic Beach, de 2010. Con ello, llegó el anuncio que el disco conformado por 20 canciones —y 6 adicionales— estaba por terminarse.

#momentz in the studio with Ben Mendelsohn and @hewll #HUMANZ

Una publicación compartida de Gorillaz (@gorillaz) el 28 de Abr de 2017 a la(s) 5:12 PDT

Se trata de una especie de aventura por el espacio que comienza en aquella casa embrujada. Desde la primera canción es capaz de llevar a quien lo escuche a un lugar distante desde donde le permita ver una foto completa de la realidad, captada también por los personajes que  transformaron su aspecto caricaturesco a uno más humano, con el cual hace más fácil referir al mundo actual (y sus habitantes). Al igual que en el solista de Damon, Everyday Robots, este nuevo trabajo habla de los sucesos consecuentes por los malos manejos de quienes tienen el poder y de la decadencia de la vida misma. Por otra parte, habla de esperanza con el mensaje claro de que hay que desconectarnos un poco del sistema desmedido para ser más humanos y encontrar paz en ese refugio esperanzador. Cuando todo está mal, hay que voltear a ver lo bueno, como en “Andromeda”, referida a un antro de soul en los ochenta... “When the passing looks to die for, take it in your heart now, lover”.

El primer corte develado fue “Hallelujah Money”, con un featuring del multiinstrumentista y ganador del Mercury Prize en 2015, el anglo-africano Benjamin Clementine. Lanzado un día antes de la toma presidencial de Trump, en un tono de protesta hacia el clima que se vivió durante las elecciones, también hace referencia a las promesas que escupió durante su campaña a sus votantes sobre su popular sueño del “renacer estadounidense”. Bajo este tinte y dada la predicción de Damon un año atrás sobre su victoria, se pensaba que el disco sería en su totalidad contra él o su gobierno. Albarn calmó las aguas y declaró a Billboard que “la banda no quería darle más protagonismo al personaje más famoso en el mundo” y retiró toda referencia hacia el actual presidente de los EEUU.

Más allá de la controversia que causó por su lanzamiento, el primer adelanto dejó la sensación de querer escuchar algo mejor, pues no encantó de buenas a primeras. Hasta que llegaron cuatro cortes más, acompañados de videos con una historia consecuente, la cual inició con el mundo inhóspito de “Saturnz Barz”. La variedad de sonidos que entregó, dio un brío esperanzador de lo que vendría más adelante.

Humanz es ecléctico de principio a fin. Por ejemplo, tiene cortes que incitan al baile y solo falta poner “Strobelite“ en cualquier guateque para prender el ambiente. Aún así, el disco también cuenta con algunos temas contemplativos e incluso hay canciones intrusivas y taladrantes como “Charger”, que pueden sacar de quicio pero por algún motivo dejar de escuchar es inevitable. Para preservar la esencia de la banda y no perder la costumbre, se recurre a diversos géneros como el dub, electro-pop, algunos destellos dance y mucho hip-hop; matices oscuros como los mismos pensamientos grotescos de Murdoc contrastan con los tintes alegres de Noodle creando atmósferas amenas. Este álbum tiene sonidos particulares que se espacian entre Plastic Beach y el subsecuente The Fall; se caracteriza por la sobriedad y la cadencia en cortes como “Momentz” o “She’s My Collar, pero sobre todo por el empoderamiento en los sintetizadores y los sonidos envolventes que emergen de risas, aullidos y otros efectos chirriantes.

Soho Square, London #humanzhouseparty

Una publicación compartida de Gorillaz (@gorillaz) el 21 de Abr de 2017 a la(s) 8:04 PDT

Sin mostrar una secuencia ordenada, Humanz ofrece interludios que seccionan al disco como si fueran los cuartos de una espeluznante casa, fungiendo como portales que introducen a diversas dimensiones, hasta llegar a la habitación más lejana y recóndita que lleva hacia un nuevo mundo con "Interlude: New World". Éste último da pie al material adicional de la versión extendida.

La canción que destaca por no tener colaboradores es “Busted and Blue”. Ahí, 2D —alter ego de Damon Albarn y que le da vida con su misma voz filtrada y ecualizada— se encuentra atrapado por una crisis existencial e indaga en temas complejos como la creación del universo. El corte acentúa la atmósfera espacial en la que Humanz se sitúa: sobre una pista contemplativa, el protagonista dice que es un satélite deambulando alrededor de la Tierra, perseguido por el dilema que lo atormenta “I am a satellite and I can’t get back without you”.

El toque particular de cada invitado está presente en sus respectivas colaboraciones, no sólo por sus voces: el secreto nace en el deseo de Albarn por darles cierto protagonismo, al pedirles que escribieran sus canciones a partir del concepto que él les planteó. La larga lista comienza con Vince Staples, D.R.A.M. y, el ya mencionado Benjamin Clementine; los consentidos y recurrentes De La Soul, la cantante de soul y R&B de raíces colombianas Kali Uchis; la afroamericana de ascendencia etíope Kelela, los raperos Danny Brown y Pusha T, entre otros.

Entre las colaboraciones que más llaman la atención está la de Noel Gallagher, el acérrimo enemigo contra el que competía Albarn por la hegemonía del Britpop en los 90. Se trata de una amistad que comenzó a florecer hace apenas unos años atrás. Mientras la espera de Humanz se hacía larga, Albarn tomó de nueva cuenta las riendas de Blur y compartió escenario con Noel. Luego llegó el momento de grabar “We Got the Power” donde también participa Jehnny Beth en las vocales. El ex-integrante de Oasis canta los coros junto a Damon“We got the power to be loving each other no matter what happens [...]”, frase simbólica y contundente que da por concluida la guerra musical que sostuvieron por casi veinte años. En una entrevista para Vulture, se deja ver que su relación va más allá de lo musical, pues además de grabar, pueden platicar de cualquier cosa.

Gorillaz, más que una banda de cuatro seres inanimados y dos personas que los traen a la vida –Jamie Hewlett, como la otra mitad quien se encarga de la parte gráfica–, se trata de una especie de colectivo curado por Damon: un ejército de músicos y amigos productores. Podría pensarse que Humanz es, más bien, un playlist creado por Albarn a partir de sus artistas favoritos. Echemos un vistazo más a fondo: la capacidad que tiene para crear un mundo conceptual, basado en los sucesos actuales y en marcar una línea creativa que no necesariamente requiere un sentido, no cualquiera la posee. Al igual que Rick Rubin, Brian Eno, George Martin y otros tantos productores, su experiencia y madurez le hace tomar el rol de "director de orquesta”, más que el de un músico más. Sus obras son ambiciosas y ponen a otros a hacer parte del trabajo para completar una gran visión.

Conocimos a Gorillaz como el capricho de Albarn por hacer música diferente, siempre rodeado de amigos... y Humanz no fue la excepción. Un quinto bien logrado en el cual muestra una versión del cuarteto virtual más "madura", en todo el sentido de la palabra. Incluso, los integrantes ahora tienen una apariencia más real y un “extraño” parecido a unos viejos conocidos (en el arte, Noodle se parece Björk, Russel a Cee-Lo Green, Murdoc se asemeja a Noel Gallagher y 2D a Jack White). Ahora se mezclan tanto con nuestro mundo hasta el punto de aparecer en entrevistas. Mientras los seres humanos comenzamos a ser cada vez más abiertos con la tecnología, cuatro “monos” virtuales se están humanizando, ¿qué nos estás queriendo decir, Damon?

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