[EXTRACTO]: 'Flower Boy', la transformación de Tyler, The Creator está completa

Las carreras, sean literales o metafóricas, se pueden pensar en términos de altibajos. Así, en un maratón se puede discutir sobre el desempeño de los participantes, en qué puntos dio su más alto rendimiento y en cuales decayó. Del mismo modo se puede hablar de una carrera pública en la esfera musical. La trayectoria de Tyler Gregory Okonma, mejor conocido como Tyler, The Creator, ha tenido sus altas y bajas, pero el público nunca ha perdido su interés. Tyler se ha consolidado como un personaje sin reservas, sin miedo a ofender; se rehúsa a bajarse del pedestal de la libertad de expresión. Por esto mismo, es sinónimo de controversia —ya sea entre la comunidad LGBT, las mujeres o la misma minoría afroamericana—. No obstante, esto mismo ha incrementado su fama y su popularidad entre el público que, justamente, admira esta rebelión contra lo políticamente correcto. Mientras que la generación actual destaca por su corrección política llevada al extremo, una voz como la de Tyler, de hecho, resulta ser una perspectiva valiosa. Recientemente Tyler ha ajustado ligeramente su discurso y lo ha llevado hacia un sujeto que declara de una forma más introspectiva. El 21 de julio del 2017 bajo el sello de Columbia Records, lanzó su cuarto álbum Flower Boy (título alternativo: Scum Fuck Flower Boy). En éste, el rapero de Los Ángeles ya no sólo es el personaje ofensivo de los 2010s por excelencia, sino que devela un matiz de su personalidad que no había sido visto antes. El disco toma como ejes principales cuatro sentimientos: la soledad, el amor idealizado (y no correspondido), la introspección y el encuentro con sí mismo. La cualidad de intimidad encontrada en las letras de Flower Boy ha llevado a los escuchas a especular sobre qué es lo que verdaderamente ha querido hacer Tyler con este disco. La interpretación más común es que es una suerte de “salida del clóset,” una revelación de una sexualidad oculta, paradójicamente, por un rapero que nunca sintió ningún remordimiento por usar palabras ofensivas contra los homosexuales. Esta lectura se puede sustentar fuertemente con una cantidad de líneas de distintas canciones del disco —en particular de “Foreword”, “Where This Flower Blooms”, “Garden Shed” y “I Ain’t Got Time!”—.

 

A pesar de esto, Tyler, The Creator logra más que una obra unilateral, con un sólo significado. Abrir el corazón al público no es el único logro del disco; éste es también su álbum mejor logrado en términos de producción y variedad en su musicalidad. Con apenas 47 minutos, Flower Boy es el disco más corto de T,TC; en este sentido, la cohesión del disco destaca como uno de sus aspectos mejor trabajados y agrega al sentimiento de madurez del personaje de Tyler Okonma que este disco, en su totalidad, sugiere. Cada pieza lírica está acompañada por una melodía que se ajusta a la respectiva temática como piezas de un rompecabezas. A las declaraciones de sentimientos de amor e idealización se les intercala con melodías de suaves guitarras y sintetizadores, a manera de un synth-rap. Canciones con letras que se asemejan más al antiguo Tyler se acompañan con ritmos más pesados, similares al sonido de Cherry Bomb (2015, Odd Future) y Wolf (2013, Odd Future), incluso hasta con un ligero matiz de trap.

https://www.youtube.com/watch?v=1gAHhLb6tjA

 

Con estas letras y melodías perfectamente unidas, el disco posee un fluir excepcional. Sin embargo, si se graficara el movimiento de la música y el sentir de las letras, éstas no mostrarían una línea recta, sino una ondulación, con altos y bajos como, por ejemplo, los que provocan la infatuación con un otro. En “Where This Flower Blooms”, el sujeto dice “I bloom, I grow.” Al ser ésta la segunda canción del disco, se establece como una declaración de antemano, que deja en claro que este disco no es como los anteriores, sino que es un florecer del sujeto —un Tyler, The Creator más maduro y reflexivo—. Esta línea se puede relacionar con el estribillo de “Garden Shed”, cantado por la inglesa, Estelle: “Fly, baby, fly/ out the cocoon.” El capullo ha sido usado como metáfora anteriormente en el aclamado disco de Kendrick Lamar To Pimp a Butterfly (2015, Top Dawg). Así como en éste, el capullo representa una prisión, un espacio sin salida, en “Garden Shed” el capullo se interpreta como el espacio donde el sujeto de Flower Boy ha resguardado su sexualidad. Más líneas en esta canción sustentan la interpretación de la revelación de una supuesta homosexualidad. De hecho, es la canción más sugestiva del disco en este sentido. En un punto, ingeniosamente canta “Thought it’d be like the phrase ‘poof,’ gone.” En “I Ain’t Got Time!”, también suelta la línea “I’ve been kissing white boys since 2004”, y en “Foreword” dice “Shout out to the girls that I lead on/ For occasional head and always keeping my bed warm/ And trying their hardest to keep my head on straight.”. Con todo esto, queda bajo criterio del escucha decidir ¿es esto verdaderamente una declaración de una sexualidad otra o simplemente es el típico Tyler provocateur?

https://www.youtube.com/watch?v=9RsIFKxP47s

 

Más allá de las líneas sugestivas antes mencionadas, otras letras del disco exploran temas de amor y soledad. La breve “Sometimes” se muestra como una llamada anónima a una estación de radio para pedir una canción. Dicha solicitud es la canción siguiente: “See You Again” (con Kali Uchis). La letra es la más abiertamente romántica del disco, con frases como “Can I get a kiss?/ And can you make it last forever?” y “You live in my dream state/ Relocate my fantasy/ I live in reality”. La canción explora temas de anhelo y amor no correspondido. El sujeto está perdidamente enamorado del otro, tanto así que este tema pretende ser una dedicatoria especial en la radio. Del mismo modo funciona la otra canción romántica del disco: “Glitter”, en la que declara “I'm losing my mind because/ I hope that we can be more than just friends”.

https://www.youtube.com/watch?v=iNP8_xtq8YU

 

En “Boredom” y “911/ Mr. Lonely” el sujeto explora su soledad ante el escucha, “I can’t even lie, I’ve been lonely as fuck.” Pero su soledad no se debe a una falta de amigos, sino a un aislamiento por el mismo anhelo mostrado en canciones como “See You Again. El problema del sujeto, entonces, no es una soledad literal. Su problema más bien es que desea curar su soledad con una persona en particular: su amor idealizado.

El título alternativo del disco sugiere el tema más general explorado en éste. Scum Fuck Flower Boy yuxtapone dos lenguajes, dos maneras de pensar, dos Tylers. Scum Fuck es aquel Tyler agresivamente incorrecto, con mucho que decir y mucho que ofender. Flower Boy es otra cara de la moneda: íntimo, reflexivo, y quizás, abierto a una nueva sexualidad. Flower Boy es el punto alto en la carrera de Tyler, The Creator; es la conciliación de la experiencia vivida a lo largo de sus diversos proyectos, pero sobre todo, es la conciliación del personaje público con el privado, paradójicamente llevado a cabo bajo el escrutinio de la esfera pública. Pero no es gratuito, nada de lo que hace Tyler es por mero azar o coincidencia. Tyler, The Creator es uno de los artistas más pensados de nuestra generación.

https://www.youtube.com/watch?v=khMb3k-Wwvg

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