El surf no muere, tampoco Dick Dale

El surf no muere, tampoco Dick Dale

Conocido como “El Rey de la guitarra del surf”, Dick Dale hizo una carrera sorprendente dentro de la música surf, un extraño y etnocentrista subgénero del rock and roll de los años 50 que se enfoca en la bonanza californiana del sol, las playas, las chicas en bikini y los chicos sobre tablas de surf.

Una subcultura que rebasó el tiempo del florecimiento de los baby boomers y los años pre guerra de Vietnam —mírese la película American Graffiti para entender esto—, para llegar a lugares insospechados donde la geografía es ajena a California, como las heladas tundras nórdicas o las asfálticas calles chilangas. Cada uno con su versión apropiada del sol y la playa y las camisas de palmera.

El “Rey de la guitarra del surf” falleció a los 81 años a causa de las enfermedades y la vejez, que afrontó tocando hasta donde le fue posible tocar en el escenario para poder pagar sus deudas mensuales a causa de los tratamientos.

Famoso entre Millennials por su aparición en el soundtrack de Pulp Fiction, película de Quentin Tarantino quien ha usado en sus bandas sonoras a otros artistas simbólicos del movimiento surf como Jack Nietzsche o The Surfaris, Dick Dale tuvo un renacimiento artístico en los noventa, década donde también renació el género sobre el que reinó. “Misirlou” versión apropiada del tema tradicional mediterráneo, es desde la aparición de Pulp Fiction un clásico del baile en los antros alternativos como el Under o el Centro de Salud en la Ciudad de México.

La importancia de la obra de Dick Dale radica en la fuerza de sus rapidísimos riffs, metálicos y filosos, que impregnaron de potencia las azules olas de la costa de Malibú. Algo poco probable de creer si lo miramos desde su origen étnico: Dick Dale tiene sus ascendencia en el frío de la Europa oriental, y sus intereses en la música árabe y bizantina.

Su influencia se percibe en la agresividad veloz de Eddie Van Halen, en las imágenes sonoras de la obra de Brian Wilson con Los Beach Boys, en los zombies cavernarios de Señor Bikini y Los Elásticos, en el Go Go de los efímeros éxitos del mediados de los 60 y hasta en la esencia hipster de MGMT. Ejemplo de trabajo y creatividad que rebasó las fronteras del tiempo, la edad y las modas, Richard Monsour es un ejemplo de que la vibra de la música no muere, solo se transforma.

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