La muerte no discrimina

La muerte no discrimina

Hablar sobre el culto a la Santa Muerte podría llevar al lugar común: el entorno del narcotráfico y la delincuencia. Pero existen otras maneras, como quedó demostrado con algunas de las historias cinematográficas proyectadas en el marco del reciente XXI Festival Internacional de Cine de Guanajuato (GIFF),  y donde se presentó, como parte de la selección oficial de cortometrajes documentales, el trabajo dirigido por Thiago Zanato (brasileño/americano) y Adriana Barbosa (mexicana/brasileña), titulado La Flaca.

Dicho cortometraje tiene por tema la celebración a la Santa Muerte llevada a cabo por una de sus figuras más visibles, Arely Vazquez, una mujer transgénero que ha hecho una promesa a la santa, una celebración, debido a que la curó de una enfermedad del páncreas que casi la lleva a la muerte. Todo se desarrolla en un entorno multicultural, debido a la migración, en Queens, Nueva York.

Lejos de un lugar común, el documental, en apenas 20 minutos, nos deja ver un entorno mucho más complejo. Familias enteras deciden ir al salón a celebrar, vestidos con sus mejores galas de todos colores, los niños revolotean entre las mesas y las sillas blancas con moños de colores, llegan los mariachis, la banda y la Santa Muerte ha sido vestida como quinceañera.

 Numerosos músicos y cantantes asisten a rendir culto a la celebración de la Santa Muerte. Imagen vía laflacamovie.com

Numerosos músicos y cantantes asisten a rendir culto a la celebración de la Santa Muerte. Imagen vía laflacamovie.com

Este día de fiesta, Arely recibe una visita muy especial, Enriqueta. Ella es líder del culto en Tultitlán, Estado de México, donde existe la Santa Muerte más grande del mundo. Puede verse como las dos mujeres se identifican inmediatamente y Enriqueta toma el rol de la cuidadora de toda la comunidad.

Decidir sobre las  historias que contamos, es un acto político y ético. Como dice el director, Thiago Zanato: 

“No es simplemente contar historias. Hay muchas personas que hacen cine para contar historias, para mí es más complejo que eso. No estamos simplemente narrando historias, estamos cuestionando las historias que deben ser contadas”.

Usar la palabra cuestionar, nos pareció sumamente importante. La historias, las experiencias están en el mundo, pero, tomar una cámara y crear una narrativa alrededor de ellas, incide directamente sobre las representaciones que nos hacemos de los fenómenos. Es decir, las imágenes que vemos nos modifican directamente cómo vemos e interpretamos lo que concebimos como realidad.

En ese sentido, está el fundamento de este cortometraje. Hay un planteamiento consciente por parte de los realizadores de mirar la historia de una mujer, no de construir desde un lugar común que se ha conformado desde el prejuicio, y el discurso institucional de una parte de la religión católica que condena el culto, cuando en realidad histórica y en forma, deviene de ella.

De los últimos años, el culto paso de la clandestinidad y el ocultamiento, a la devoción comunitaria y masiva. En la zona de Tepito, por ejemplo, Enriqueta Romero, fue la que abrió el primer santuario público. Además, es el culto que ha crecido con mayor fuerza en los últimos años. ¿Por qué? ¿A qué se debe que miles, millones de personas, decidan rendir sus rezos, veladoras y pongan sus ilusiones en la figura de una calavera con vestidos elegantes?

El documental nos deja develar una posible respuesta: “La muerte no discrimina”, dice Arely. Y no hay cosa más cierta, como seres caducables, frente a toda la desigualdad económica, política y social de la vida, la muerte nos toma por iguales. Ahí parece residir la razón, frente a una iglesia católica que aún de manera institucional y generalizada decide condenar la diversidad sexual, que aún toma la culpa como recurso persecutorio e incluso, frente a la situación de desigualdad en el mundo, nos habla de compasión desde un palacio dorado. Las personas que siguen este culto no abandonan el Cristianismo (la creencia en Jesús como hijo y Dios) sino que ponen especial atención en la figura de La Flaca, porque ahí pueden rendir su culto sin que haya un separatismo o una sistemática discriminación.

 A la izquierda está Enriqueta, líder del culto en Tultitlán, Estado de México. Visitó a Arely Vazquez en N. Y. para asistir a la celebración.

A la izquierda está Enriqueta, líder del culto en Tultitlán, Estado de México. Visitó a Arely Vazquez en N. Y. para asistir a la celebración.

Las mujeres se han vuelto una parte fundamental en el liderazgo de este culto. Teniendo como representantes a Arely en Nueva York, Enriqueta en Tepito y Enriqueta en Tultitlán, Estado de México. Frente a una iglesia católica que se resiste institucionalmente a que las mujeres puedan ser dirigentes del culto católico y se inmiscuyan en la jerarquía eclesiástica. En el culto de la flaca, son ellas, las mujeres las que se han vislumbrado con la mayor influencia en sus comunidades. ¿Acaso por qué igual que la Santa Muerte, siguen representando para su comunidad,  los entes de la sociedad que cuidan y guían?

Durante la celebración, persiste la persecución hacia quienes asisten, amenazando incluso de muerte a Arely. El acecho continúa cuando los prejuicios son los únicos lentes para observar. He ahí el valioso mensaje de sus realizadores, acércate y conoce, antes de juzgar intenta escuchar.

Con una construcción cinematográfica que vuela entre la documentalidad y la ficción, los realizadores nos dan una cátedra sobre su apuesta. Todo es cine, el purismo es obsoleto. Dado que todo frente a la cámara es una narrativa, por lo que construye una ficción que no puede separarse de su inminente realidad, y más importante, en su ejercicio de ser mostrado frente a otros, modifica esta realidad. De ahí la importancia de “cuestionar las historias que son contadas”.

 Thiago Zanato y Adriana Barbosa, directores de  La Flaca , en la alfombra roja del día de la premiación del Festival Internacional de Cine de Guanajuato (GIFF) en el Teatro Juárez.  Imagen vía GIFF 

Thiago Zanato y Adriana Barbosa, directores de La Flaca, en la alfombra roja del día de la premiación del Festival Internacional de Cine de Guanajuato (GIFF) en el Teatro Juárez.  Imagen vía GIFF 

Entre recorridos interminables y búsquedas complicadas, logramos encontrarnos con los directores de este documental. Acá la entrevista:

90.9: ¿Cómo llegó esta historia a ustedes y cómo decidieron que querían ponerla frente a la cámara?

AB (Adriana Barbosa): Hace unos años comenzamos una pesquisa sobre la muerte; su relación con el arte, en general, siempre nos llamó mucho la atención y está explícito en otros trabajos que tenemos.  Y buscando sobre el día de muertos aquí en México, Thiago una vez me acompañó a Michoacán. Un día en la CDMX, fuimos al Mercado de Sonora porque a mi me gustaba mucho ese lugar, y él se encontró con la imagen de la Santa Muerte, nos dimos cuenta que era algo de lo que no sabíamos mucho y era algo muy presente en ese mercado, en ese local. Se quedó con esa imagen fuerte en su cabeza.

Cuando regresó Thiago a Nueva York, buscó sobre la Santa Muerte en esa ciudad. Debido a la gran comunidad latina, creímos que íbamos a encontrar algo. Y lo primero que apareció fue un reportaje sobre Arely Vazquez, que es la mujer que representa el liderazgo del culto allá en Queens en N.Y.

Esta mujer empezó hace diez años una celebración a forma de promesa. Y le sorprendió que llegará tanta gente. Ahí se dio cuenta que había una alianza y una comunidad. Cada año ha ido creciendo más, llegando de 300 a 400 personas. Se mezcla un poco, la mayoría es mexicano, pero también hay dominicano, colombiano, en fin…

El interés de hacer este documental surgió porque Thiago le mandó mensaje a Arely, ella aceptó. El primer encuentro que tuvieron fueron como dos o tres horas de charla, donde sugió la idea de grabarla. Al escucharla, nos dimos cuenta que tiene una historia muy fantástica, de resistencia y de lucha.

Fue su experiencia como mexicano, al principio como hombre que cruzó la frontera y pasó muchas dificultades. Regresa a México y decide cruzar nuevamente, ejemplo de persistencia increíble. Lo que nos sorprendió fue esta persona, que tenía todo contra ella por su sexualidad, su devoción, su decisión de pertenecer a otro lugar… Fueron muchos cambios, ella los superó todos. Decidiendo cambiar toda su vida para ser la persona que es hoy, una mujer y líder de un culto como la Santa Muerte. Convirtiéndose para nosotros  en una búsqueda de entenderla y al pasarlo al documental fue la intención de dejar ver que existe esto, esta comunidad y esta relación con la muerte que nos parece muy digna.  

90.9: Una de las cosas que deja ver el documental es el contexto social. Arely que es una mujer transgénero, hace un comentario dentro del documental, y dice: “Somos una piedra incómoda para el catolicismo”. Sin embargo el culto a la Santa Muerte, no se contrapone a la idea de deidad católica.  El culto de la Santa Muerte se identifica con un sector que cree en la deidad Cristiana pero no se siente cobijada por la institucionalidad de la Iglesia…

AB: Creo que eso es algo que nos saltó cuando veíamos la forma en la que crece este culto. Hace años era algo clandestino y está creciendo cada vez más. De hecho es el culto que más crece en las Américas. Lo que es un hecho es que es una parte de la sociedad marginada que se siente discriminada. No es condenar a la iglesia católica, al contrario es la iglesia católica la que condena el culto. Las personas que siguen el culto encuentran una alternativa al seguir su devoción. Un hombre homosexual, una prostituta, un inmigrante ¿No tienen derecho a tener una devoción, a tener fe, a pedir otra cosa, a tener alguien que les escuche? En este sentido, el culto de la Santa Muerte los escucha y no discrimina. Los abraza y los acoge.

La cuestión social es muy evidente, la mayor parte de los que siguen el culto son marginados. Si es un culto que ha estado creciendo exponencialmente debemos preguntarnos, ¿Por qué...?

 Arely Vazquez frente a la Santa Muerte.

Arely Vazquez frente a la Santa Muerte.

90.9: ¿Qué comunidad es la que se agrupa en esta celebración referida en su documental?

AB: Vimos grandes familias y son gente que tienen una relación con las otras, se conocen por años. Por eso nos parecía importante mostrarlo, quitar el tabú de que es un culto de narcotraficantes. Arely lo dice también, de hecho su propósito es mostrar que es un culto de familias, la mayoría inmigrantes y niños. Ves un montón de niños que hacen parte de esta celebración y desde chicos aprenden a tener otra relación con la muerte, a no tenerle miedo.

90.9:  Además del culto y la fiesta, ¿en dónde más convive esta comunidad?

AB: Una cosa que notamos es que Arely además de ser la líder del culto y como mujer transgénero se volvió una activista de la comunidad LGBTI. Al ver que tiene una voz muy fuerte  decidió llevarlo a otras cuestiones. En el aspecto económico, son gente que se unen y aportan de una manera comunitaria también. Entonces esa celebración, es una unión de esfuerzos, algunos llevan comida, mariachi o la banda. Por lo que representa ese apoyo comunitario.

Ibero 90.9:  Enriqueta es la líder del culto en Tultitlán en el Estado de México, ella va a visitar a Arely en el documental. ¿Cómo observaron la relación de estos dos personajes?

Adriana Barbosa: Me gusta mucho el personaje de Enriqueta, toma la forma de algo muy común en latinoamérica, que es la figura de la madrina. La mujer de más edad y sabia, que la apoya en situaciones de apuros y fragilidad. Es una relación muy importante, nos dimos cuenta que este culto está liderado por mujeres. Está Enriqueta en Tepito, Enriqueta en Tultitlán y Arely en Nueva York. De manera muy fuerte, Arely reunió a las dos Enriquetas. Creo la única vez que se conocieron fue porque Arely armó ese encuentro. Hay mucho más, hay cosas que en un corto de 20 minutos, no pueden mostrarse. Mostrar esa tríada de mujeres que tienen promesas y se unen para cumplirlas.

TZ (Thiago Zanato): Estas tres mujeres son los pilares, pero también esta la historia de la Santa Muerte internacional que Enriqueta empezó. Está en Italia, en Holanda, en Europa…

 Arely frente al espejo, preparándose para la celebración. Foto tomada del sitio oficial del documental: http://www.laflacamovie.com/spanish/

Arely frente al espejo, preparándose para la celebración. Foto tomada del sitio oficial del documental: http://www.laflacamovie.com/spanish/

Ibero 90.9: El documental como género... ¿Cuál es la importancia de hacer documentales?

AB: De hecho, con un amigo llamado Armando que presentó su película Ya me voy, comentó que el cine es uno solo. El poder tener una cámara y representar algo,sea ficción o documental, viene con una responsabilidad muy grande por parte del autor. El documental es un género que hemos trabajado hace tiempo, nos identificamos porque nosotros no venimos de la academia ni de la universidad, pero siempre tuvimos relación con el cine y lo colectivo. No solamente con el cine, sino para quién, para qué y por qué cine. Entonces, creo que el documental es una respuesta a la búsqueda de entender nuestra sociedad.

El documental es una especie de reflejo, no creo que tengamos distinguir tanto entre ficción y documental, en el festival siempre tenemos esta distinción. La Flaca podría ser ficción también, todavía hay gente que nos cuestiona sobre eso, pero no importa porque tenemos el mensaje final. Aún estamos debatiendo un cine que está muy fijo en las reglas y formatos específicos, yo creo que el documental es una manera más libertadora, algo que buscamos en el cine.

 Thiago Zanato y Adriana Barbosa, directores del documental  La Flaca .  Después de la entrevista con Ibero 90.9. Foto: Ibero 90.9 

Thiago Zanato y Adriana Barbosa, directores del documental La Flaca.  Después de la entrevista con Ibero 90.9. Foto: Ibero 90.9 

90.9: Para ustedes como creadores, ¿Por qué es importante seguir narrando historias?

AB:  Bueno, en lo particular vemos el cine como una búsqueda de entender quiénes somos nosotros. Estas películas que hacemos de la muerte, tienen que ver con preguntarnos de dónde venimos. Nos cuestionamos constantemente y la manera de buscar respuestas es a partir de hacer películas y registros. Sin olvidar que tener el privilegio de tener una cámara es una responsabilidad, tenemos que saber que va a llegar a los oídos de alguien. Tenemos libertad de contar lo que queramos, sin embargo, tenemos que estar conscientes que en nuestras manos  está la elección.

El cine, ¿para qué? y ¿por quién?... Es importante el circuito de festivales, pues hay mucho intercambio de opiniones y visiones, sin embargo hay otro universo mucho mayor fuera del circuito comercial que es con las comunidades. La gente que retratas y estas historias que están contadas, vienen de un mundo real. Por lo que no creo que sea un cine, que deba estar cerrado en círculos de élite. Nos interesa mucho analizar y contrastar nuestro trabajo.

TZ: Hay muchas personas que hacen cine para contar historias, para mí es más complejo que eso. No estamos simplemente narrando historias, sino que estamos cuestionando las historias que deben ser contadas. Por ejemplo, la Santa Muerte que dicen que es un culto de narcotraficantes y criminales, entonces estamos mostrando otra historia. Eso me interesa en el cine, contar lo que no está siendo dicho. Principalmente gestionar estas historias.

Al terminar la entrevista, nos dimos cuenta que la virtud creadora va acompañada de la generosidad (al menos en Adriana y Thiago).  Vendrán nuevas propuestas y proyectos, en tanto, busquen una oportunidad para ver La Flaca y encontrar nuevas posibilidades de mirar.

 Thiago Zanato y Adriana Barbosa, al final de la entrevista. Foto: ibero 90.9 

Thiago Zanato y Adriana Barbosa, al final de la entrevista. Foto: ibero 90.9 

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