#Vintage909 ‘Reign In Blood’ – Slayer

#Vintage909 ‘Reign In Blood’ – Slayer

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1986, cinco años después de que Kerry King, Jeff Hanneman, Dave Lombardo y Tom Araya tomaran Huntington Beach por sorpresa, y poco a poco se ganaran su lugar entre los llamados “Cuatro Grandes” del thrash metal. El 7 de Octubre de ese año lanzaron el disco que definitivamente los consolidó como una de las bandas más extremas e influyentes de la escena.

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Con Reign In Blood, Slayer dejó atrás ese sonido más limpio que venía arrastrando en sus dos primeros lanzamientos, así como a Metal Blade Records. Los dos primeros álbumes – Show No Mercy y Hell Awaits, ambos de 1983, contaron con la producción conjunta de la banda y de Brian Slagel, fundador y presidente de la Metal Blade. En este se puede notar un sonido muy pulido a comparación de la temática oscura de las letras; un sonido muy similar al de sus contemporáneos como Metallica o Anthrax.

Es en este tercer disco que colaboraron por primera vez con Rick Rubin, lo que dio lugar a una relación de más de veinte años. Considerando que este era el primer acercamiento profesional de Rubin al metal, le dio una perspectiva fresca al sonido de Slayer, con un ambiente más oscuro que resaltaba la temática y brutalidad de la banda. Otro cambio importante que se presentó con Reign In Blood fue el abandonar la influencia de Mercyful Fate, que le daba un tinte más progresivo y que había dado como resultado canciones más largas en el disco anterior.

Desde que empieza el disco Slayer se destrampa con “Angel of Death”; como si la imaginaría satánica no hubiera sido lo suficientemente controversial, este tema trata sobre los experimentos que el doctor Josef Mengele realizó durante la Segunda Guerra Mundial sobre los prisioneros en Auschwitz. A pesar de ser una canción que retrata esas atrocidades, no respalda lo ocurrido; sin embargo la polémica del tema acabó retrasando el lanzamiento del disco. En “An Exclusive Oral History of Slayer”, publicada por la revista Decibel en 2006, el guitarrista Jeff Hanneman dice haber comprado dos libros sobre Mengele pensando en las cosas enfermas que Mengele había hecho, y al momento de grabar esas ideas seguían en su cabeza. De ahí la letra para “Angel of Death”.

 

El segundo corte es “Piece by Piece”, y queda claro que en este disco los golpes sónicos no pararán, ni el terror en las letras. En este caso, es evidente que la temática habla sobre un asesino en serie, con versos como “Bones and blood lie on the ground / Rotten limbs lie dead / Decapitated bodies found / On my wall, your head!”. Esta composición de Kerry King además deja abierta la idea de que el narrador también es un canibal; sólo dos minutos son necesarios para que King y Hanneman toquen perfectamente al unísono, en una clara muestra de sus habilidades como guitarristas.

El disco sigue in crescendo con “Necrophobic”, composición de ambos guitarristas, en la que, por difícil que parezca, siguen aumentando la velocidad. A pesar de ser la canción más corta del disco, con tan sólo un minuto y cuarenta segundos, incluye un solo como ya era característico en la banda, en el que alternan las labores de guitarra líder. Esta canción se puede percibir como un cuestionamiento que se hace a un asesino, después de ser condenado a la silla eléctrica. La última línea deja claro que, a pesar de sus brutales crímenes, quien temía a la muerte era este mismo personaje.

 

En “Altar of Sacrifice” Slayer regresa a temas líricos más familiares. King narra el sacrificio de una virgen en nombre de Satán, que convierte al sacrificante en un demonio que añora las glorias del cielo. A pesar de que este oscuro sacerdote pretendía obtener un poder similar al de Satán, una vez transformado parece que anhela las glorias del cielo, mientras ve a los ángeles sobrevolarlo.

El disco pasa del satanismo abierto a una crítica al cristianismo (aunque seguro se podría transportar a cualquier religión) con “Jesus Saves”. Si alguien no conociese a la banda, y se encuentra un título como este, estaría orgulloso por los buenos mensajes que seguro contendría una canción con ese nombre. Pero al escuchar la letra, toda ilusión de bondad se esfuma... con versos como “For all respect you cannot lust / In an invisible man you place your trust / Indirect dependency / Eternal attempt at amnesty”.

 

El lado B del Reign In Blood comienza con “Criminally Insane”, composición de Hanneman y King. Un retrato de la mente de otro asesino, pero a diferencia de los personajes de “Piece By Piece” y “Necrophobic”, este se encuentra encerrado en un institución mental. Esto no podría importarle menos al protagonista quien, a pesar de encontrarse sujetado y encerrado, declara que su trabajo apenas comienza: “I have yet only just begun / To take your fuckin' lives!”.

En “Reborn”, con música de Hanneman y letras de King, la historia que se cuenta es menos gráfica que las anteriores – pero no por eso menos impactante. Entre las guitarras tocando casi los mismos acordes – aunque en esta ocasión, ambos solos de guitarra líder corrieron a cargo de Hanneman – y la sección rítmica a todo lo que da, se narra la advertencia que hace una bruja a punto de ser quemada en la hoguera. A ella no le importa que la quemen, gracias al poder que ha adquirido su muerte será sólo una condición temporal, ella renacerá, mientras que aquellos que la condenaron morirán irremediablemente.

 

Para el siguiente corte, las letras de King se mueven a un terreno diferente, ya no se habla de la maldad humana o de poderes sobrenaturales: “Epidemic” habla sobre una enfermedad epidemiológica. Mientras narra cómo es que se esparce más rápido en zonas pobres, pero que resulta imparable, con un augurio nada alentador para cerrar la canción: “Years will pass before it can be cured”.

Reign in Blood cierra de una forma espectacular, con dos de los temas más representativos de Slayer. Con “Postmortem” Hanneman habla sobre un suicida, va de la narración de una tercera persona que parece le está hablando al suicida en algunos momentos, para cerrar con la propia voz del personaje principal: “What I am, what I want, I'm only after death”.

Y finalmente se llega a la culminación del que podría ser el disco más importante de Slayer. “Raining Blood”, hace un juego de palabras con el título del disco (que se traduciría como “reino en sangre”). En esta canción regresan los temas religiosos, en este caso se trata de una segunda rebelión contra el cielo por parte del infierno, con resultado favorecedor para las fuerzas infernales. Todo inicia con los sonidos de lluvia, seguidos por tres golpes a la batería de Lombardo repetidos 9 veces antes que entren las guitarras de King y Hanneman con toda la energía que tienen. La voz de Araya erupciona con una promesa de venganza, jurando muerte a las almas que traicionaron al personaje en su vida anterior. Este narrador evidentemente se regodea de bañarse en la sangre de sus enemigos caídos, que brota desde el cielo. Una lluvia de sangre, en efecto, para crear su reinado en ella.

PLAYLIST 23 DE OCTUBRE

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