Un tributo a 'Desire' el álbum catártico de Bob Dylan

Un tributo a 'Desire' el álbum catártico de Bob Dylan

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"Hay momentos para recitar poesías y hay momentos para boxear". Roberto Bolaño

La fragilidad del ser humano es su mayor desnudez, en 1975 Bob Dylan (Minnesota, 1941) dejó el alma hasta caminar con la carne a flor de piel con la aparición del desgarrador Blood On The Tracks, Robert Allen Zimmerman creó una obra catártica, desnuda, humana en toda la extensión de la palabra. Superar tal epifanía podría parecer pretencioso, no obstante, el genio de Bob es inagotable, como el manantial que emana agua pura y cristalina, es incansable e inquieto.

 

Fue así que, con mucha osadía artística, como un viejo boxeador aferrado a su leyenda, el oriundo de Minnesota regresó en 1976 con un nuevo material bajo el brazo: Desire (1976, Columbia Records).

El material se grabó en 1975, en plena gira Rolling Thunder Reveu y ocupa el decimoséptimo lugar dentro de la discografía de Dylan. Una de las peculiaridades dentro de la producción del material fue que su cocción fue producto de un enorme esfuerzo colaborativo.

Zimmerman, acostumbrado a trabajar con pleno control creativo, cedió parte de la batuta para que músicos, letristas y productores cincelaran Desire, entre el extenso equipo figuran personajes tales como: Jacques Levy (con quien co-escribió letras), la talentosa violinista Scarlet Rivera, Emmylou Harris y Ronne Blakley apoyaron con unos excelsos coros, en el bajo apareció Rob Stoner y en la batería Howard Wyeth (músicos que lo acompañaron durante la travesía musical del Rolling Thunder Reveu). Mención aparte, merece el productor que dio forma al trabajo colectivo: el productor Don DeVito.

La noche del 30 de julio de 1975, se juntaron Dylan, Wyeth y Stoner, y lo que parecía una noche cualquiera de improvisación y bohemia terminó con el saldo de siete canciones, cinco lograron colarse al corte final de Desire. La sociedad congenió a la perfección y retomaron el trabajo el 31 de julio, el resultado: tres tracks más, incluyendo la icónica "Sara", tema dedicado a la esposa de Robert: Sara Dylan, mujer que a la postre terminaría divorciándose del cantautor norteamericano.

"En ningún momento tuve tiempo para pensar, ¿Mis canciones son literatura?".

Bob Dylan, discurso de aceptación del Premio Nobel de Literatura 2016

A cuarenta años de haber visto la luz, Desire se erige como un trabajo sui generis dentro de la prolífica carrera del ahora flamante Premio Nobel de Literatura, su poder narrativo, humorístico y de denuncia se mantienen frescos, prueba contundente de ello es la pista inaugural del material: "Hurricane", oda al púgil afroamericano Rubin Carter, alias Hurricane.

"Here comes the story of the Hurricane,/ The man the authorities came to blame/ For somethin' that he never done./ Put in a prison cell, but one time he could-a been/ The champion of the world."

"Hurricane".

Como si se tratara de un juglar moderno que lanza su canto a los cuatro vientos para dar a conocer las noticias relevantes y las injusticias, Dylan dedica esta pieza de rock-folk al boxeador Carter, acusado injustamente en 1966 de cometer un triple homicidio en conjunto con su acompañante John Artis. La libertad, por ende la inocencia, llegó a Hurricane en 1985 tras darse a conocer que la policía le sembró pruebas.

"Hurricane" es una canción de protesta, de carácter narrativo que muestra en toda su podredumbre al sistema de justicia norteamericano de la década de los setenta. El racismo de una sociedad conservadora, elitista y con una profunda aversión hacia el diferente, el "otro".

'If you're black you might as well not show up on the street/ Less you wanna draw the heat'.

"Hurricane"

 

Tras la vapuleada sonora que encarna "Hurricane", Desire navega por aguas más relajadas y nos embarca hacia una juguetona melodía, con influencias rítmicas orientales: "Isis", corte que narra el desventurado matrimonio de un hombre con una mujer llamada como la deidad egipcia, tal parece que el cantautor traza un paralelismo entre su vida conyugal y esta composición, ya que su matrimonio era un tobogán de emociones. El violín a cargo de la señorita Rivera reverbera y sobresale entre los arreglos de cuerdas que cobijan la característica voz nasal de Zimmerman.

 

Después del viaje de auto-reconocimiento que realiza el personaje masculino descrito en "Isis", "Mozambique" se erige como un juego de cuerdas virtuoso con una lírica que nos remite a paisajes idílicos de la sabana africana.

La orquestación alcanza momentos sublimes, la conjunción entre las cuerdas del violín de Scarlet, el bajo de Stoner y la batería de Wyeth, arropan maravillosamente a la voz de Dylan y los coros de Harris, track que asemeja la quietud de un lago en medio de un cielo soleado mientras doncellas color caoba refrescan sus pies en el agua tibia.

And when it's time for leaving Mozambique/ To say goodbye to sand and sea/ You turn around to take a final peek/ And you see why it's so unique to be/ Among the lovely people living free/ Upon the beach of sunny Mozambique.

"Mozambique"

 

El remanso musical continúa su periplo con la flamenca y rica en virtuosismo "One More Cup Of Coffee", tema que inevitablemente nos transporta a las soleadas tierras de Andalucía, Dylan se luce con la ejecución de la guitarra, por su parte, Dom Cortese brilla en la mandolina. La habitual voz de Dylan adquiere un tono heroico, casi épico, como la de un bardo ensalzando la belleza femenina:

'Your eyes are like two jewels in the sky/ Your back is straight your hair is smooth/ On the pillow where you lie/ But I don't sense affection/ No gratitude or love/ Your loyalty is not to me/ But to the stars above.'

"One More Cup Of Coffee"

 

Después del éxtasis y virtuosismo sonoro de los dos cortes anteriores, "Oh Sister" hace acto de presencia, el inconfundible canto de Dylan es matizado por los angelicales coros de Harris y Blakley, la orquestación es sobria y contenida, no obstante, el omnipresente violín de Scarlet Rivera es el leitmotiv y eje central de la composición.

La letra es poética, de una belleza elegante pero cotidiana, un himno a la hermandad, en su sentido más tradicional y universal.

Time is an ocean but it ends at the shore/ You may not see me tomorrow.

"Oh Sister"

 

Con la interpretación de "Joey" emerge la figura más conocida de Robert: el cantautor folk, desnudo, con pocos recursos musicales, únicamente armado con su guitarra y su voz, tema demasiado sobrio que en cierta manera rompe con el hechizo preciosista de los anteriores cortes. "Romance In Durango" recrea, medianamente, el escenario indómito que se desarrolla al sur de la frontera norteamericana.

Letra que camina entre las veredas del español mal masticado y el inglés nativo del juglar estadounidense. La orquestación exaspera por su cliché  efectista y simplón, de todo el material parece ser la más desafortunada composición.

"Black Diamond Bay" es una rica mezcla entre folk, rock y una pizca de country, la segunda cara del álbum (inaugurada por ("Joey") nos aleja de los paisajes preciosistas y de las cuerdas celestiales para transitar por una zona más agreste, popular y desenfadada, cuasi locuaz. La narración es larga, confusa, casi demente, el "yo" narrativo nuevamente es presa de un sentimiento de vacío que lo hace huír de un perseguidor invisible.

 

El plato se cierra de una manera magistral e intimista, "Sara" tema donde Dylan se desnuda y se muestra tal cual: como un ser rasgado que implora a su esposa para que no se vaya y lo deje en la total orfandad, a la orilla de un mar confuso y agitado. "Sara" es una composición que busca resarcir las desavenencias entre un matrimonio fracturado. Sara Dylan estuvo presente en el estudio cuando se grabó dicho tema, la plegaria transmutada en canción no surtió efecto, el matrimonió se disolvió en 1977, afortunadamente, el dolor y el espíritu creativo de Zimmerman nos legaron un pedazo de tema que inmortalizará para siempre el amor que Robert profesó ciegamente por Sara.

Sara, Sara/ It's all so clear, I could never forget/ Sara, Sara/ Loving you is the one thing I'll never regret. [...] Sara, Sara/ Glamorous nymph with an arrow and bow/ Sara, Sara/ Don't ever leave me, don't ever go.

"Sara"

 

Disco esencial, si bien no es el mejor considerado por la crítica, si es una obra que nos regala momentos epifánicos y de sobrecogedora belleza que hacen que, a cuarenta años de salir a la luz, siga siendo parte de la sangre que se disemina por las venas de millones de melómanos. Dylan, el poeta y narrador por excelencia que tras la partida de su esposa, Sara, no tuvo más remedio que dejar momentáneamente las ensoñaciones, calzarse los guantes y comenzar a boxear, a pelear en contra de sus convicciones, tristezas y fantasmas para crear arte que trascienda el tiempo.

 

 

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