'Moon Safari' de Air. Preciosismo sonoro a prueba de tiempo

'Moon Safari' de Air. Preciosismo sonoro a prueba de tiempo

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Una obra de arte es valorada por la crítica y sociedad de su tiempo, juicios van y vienen: argumentos que alaban y ensalzan a la obra en cuestión o, por otra parte, afilados comentarios que denostan y entierran para siempre al autor y su trabajo. Sin embargo, el único juicio que subsiste con el paso de los años es el tiempo. Cronos es cruel y despiadado (no en vano el gran dios mitológico se comía a sus hijos una vez que nacían), olvida o perpetúa, no hay más.

Ya lo decía el gran Borges: “Yo no hablo de venganzas ni perdones, el olvido es la única venganza y el único perdón”. Olvidar algo o a alguien es de las peores torturas y condenas, el ser humano se caracteriza por ser memorioso, pero también es un ser cruel-indiferente que borra, mata y sepulta en las profundidades del tiempo. Afortunadamente, hay personajes y obras que trascienden eones y espacio, se convierten en acervo y memoria viva. Tal es el caso (al menos hasta ahora) de Moon Safari (1998), primer disco de larga duración de la banda francesa Air, dueto originario de Versalles, compuesto por el tándem: Jean-Benoît Dunckel y Nicolas Godin.

Como la mayoría de las grandes historias musicales, el periplo de Godin y Dunckel comenzó con una banda, en su caso la agrupación primigenia se llamó Orange. Despabilados y siempre en busca de nuevos senderos sonoros, la inquieta dupla se lanzó con el nombre de Air en 1997 con el EP Premiers Symptômes, prólogo de lo que a la postre se concretaría en su primer LP, el Safari sónico tendría un éxito inusitado y aclamación unánime por parte de la crítica.

El 16 de enero de 1998 será recordado como una de las fechas más insignes para la música electrónica global, ese día salió a la luz el Moon Safari (Virgin Records, 1998), veinte años después el plato está sorteando con eficacia el casi impasable examen del tiempo. En una reciente entrevista para un medio español, Godin comentó al respecto:

Cuando era niño soñaba con tener una banda y crear música. Después, ya con Air, buscaba hacer algo que quedara para siempre, y ahora que veo que algunos de los temas siguen siendo bastante precisos, siento que se ha cumplido un sueño.

¿Cuántos mortales son capaces de cumplir sus sueños? Afortunados ellos, afortunados nosotros que podemos degustar como un vino añejo las instrumentaciones etéreas y ensoñadoras del combo marsellés. ¿Por qué se sigue manteniendo fresco el sonido de Moon Safari?, ¿por qué lo seguimos reproduciendo una y otra vez? Cuestiones en apariencia sencillas, pero con un trasfondo denso, en primera instancia, tal vez la razón principal sea la trascendencia de la obra, su aura (“aquello que hace única a cada obra de arte”, Walter Benjamin dixit), alma o esencia se mantiene incorruptible con el paso de los años.

En la agonía de la década de los noventa, el ambiente musical contracultural o independiente lucía en pleno apogeo y ebullición. A finales de 1997, Portishead dominaba el trip-hop con su segunda y homónima producción PortisheadMassive Attack cocinaba su tercer disco, MezzanineDaft Punkse consolidaba como líder de la nueva ola de música francesa. TrickyMorcheebaThe Chemical BrothersThe Prodigy, entre otros, sonaban y constituían un bloque de resistencia en contra de los éxitos prefabricados de Ace of Base y los Vengaboys, grupos hechizos que dominaban las listas de popularidad.

Es en este sui generis caldo de cultivo fue que surgió la delicada joyería que encarna el Moon Safari, el frenético soundtrack de fin de siglo y milenio, se trastocó por la estética minimalista, dominada por texturas downtempo y teclados psicodélicos ensoñadores de Air, músicos que abrevaron de figuras tales como: Jean-Michel JarreEnnio Morricone,  Serge Gainsbourg (el dandy de la chanson francesa), VangelisPink FloydNeu!, sólo por mencionar algunas. En una entrevista para el diario británico The Guardian, Dunckel declaró:

Tocar guitarras ruidosas a través de amplificadores es muy divertido cuando tienes 15 y estás lleno de hormonas, pero los franceses somos mejores para ser cocineros o diseñadores de moda. La música rock no es realmente nuestra cultura. Pero con la música electrónica es diferente. Cuando la descubrimos, de repente tuvimos una salida.

Cuarenta y tres minutos de regodeo sonoro divididos en 10 cortes, Moon Safari es una travesía que arranca en un sótano de Marsella y, paulatinamente, despega hasta alcanzar la estratósfera y más allá. El fósforo que prendió la hoguera del éxito fue el primer sencillo de dicha producción, el mítico “Sexy Boy”. ¿Cuántos niños habrán sido concebidos con este tema de fondo? Uppercut a la mandíbula, elegante, lascivo y erótico, un himno lleno de sensualidad y lujuria digno del soft pornsonoro más vanguardista. Las vocales condimentan a la perfección esta bomba de voluptuosidad y paisajes delicados. Música sobria, intimista, a contracorriente del desenfreno de la escena electrónica y el dominio tiránico del dj. Según Godin el nacimiento de “Sexy Boy” fue curioso y se dio al conectar un Hofner 1960 en un amplificador de guitarra, el resultado fue un sonido peculiar y seco, Jean-Benoît sólo pudo exclamar: “¡Chico sexy!”. Lo demás es historia.

La odisea cósmica, inicia con “La femme d’argent”, una infusión de tropicalia, sonidos vintage y la omnipresencia de arreglos y teclados espaciales. Dunckel (versado en astrofísica, matemáticas y enamorado de la Teoría de la Relatividad de Einstein) y Nicolas, conciben atmósferas etéreas que rayan con lo celestial.

“All I Need” seduce por su delicada interpretación, sosegada en comparación al regodeo sonoro de “Sexy Boy”. Beth Hirsch dota de inocencia el corte, sus vocales son sutiles, el canto de una ninfa en eterna espera. All in all there’s something to give, / All in all there’s something to do, / All in all there’s something to live, / With you/ I will wait.

“Kelly Watch The Stars” es un tributo a la belleza de Ellen Jaclyn Smith, actriz que encarnó a Kelly en la serie Los ángeles de Charlie. Lado más popero y festivo de la dupla francesa. “Talisman” se sitúa más del lado de la introspección preciosista, llena de panoramas claroscuros, taciturnos y melancólicos. Arreglos pulcros y avasalladores.

“Remember” se sitúa en lo que podríamos denominar la segunda parte de la producción, y cuenta con la mano del mítico Jean-Jacques Perrey, es un ejercicio juguetón que desborda efectos de sonido fantasmales y vocales robóticas. Por su parte, “You Make It Easy” es una encantadora plegaria vocal, nuevamente con la dócil tesitura de Hirsch. Conjunción de recursos e instrumentos análogos y la destacada y minuciosa producción de Dunckel y Godin.

“Ce matin-là” es una oda a la belleza, es pulcra y rica en arreglos llenos de cuerdas que remiten al dreampop y  tiene una marcada influencia de The Beatles (específicamente el icónico Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band). Cabe destacar, que los arreglos de cuerdas se grabaron (comandados por el productor David Whitaker) en el mítico estudio Abbey Road, catedral de la música que fungió como trinchera del cuarteto de Liverpool.

El cierre del disco es redondo y arranca con “New Star In The Sky”, referencia a las afinidades académicas de Dunckel, el espacio sideral y la ciencia son tópicos frecuentes dentro de la carrera de Air, basta recordar el gran homenaje que le realizaron a George Melies y su gran Le Voyage dans la Lune (1920). Como si un par de cosmonautas contemplaran la magnificencia del espacio y quedaran anonadados, así suena la pista número 9. “Le voyage de Pénélope” cierra el LP y, desafortunadamente, nos regresa a la Tierra. La Penélope de la mitología esperó por años el retorno de su amado Ulises, en esta reinterpretación del mito, es la bella reina de Ítaca la que sale en un viaje cósmico, un safari lunar, seductor e hipnótico.

A veinte años de ser puesto en el salvaje mercado musical, Moon Safari continúa gozando de buena salud. Punta de lanza para que proyectos como M83PhoenixJustice, entre muchos otros, tuvieran la proyección mediática de la cual gozan actualmente. A la fecha, Air posee 9 larga duración, se embarcaron en giras por más de 15 años, trabajaron a lado de Sofia Coppola (The Virgin Suicides y Lost in Translations) y se codean con lo más selecto de la música contemporánea; posiblemente la losa que significó el Moon Safari sea muy difícil de superar, sin embargo, se mantienen positivos y serenos, tal vez lo mejor de ellos esté por venir. En palabras de Dunckel:

Es algo mágico, creo que todavía no lo entiendo del todo, todo pareció coincidir y resultamos haciendo el disco que todas las personas querían oír en ese momento. Pero así como creo que definió muchas cosas para nosotros y la escena musical, no creo que sea lo mejor que hayamos hecho. Al menos yo me quedaría con la banda sonora de Las vírgenes suicidas, llegamos a hacer algo diferente y capturar un retrato emocional de bastante profundidad.

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