La marcha del silencio a 50 años
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Se oye más el silencio”.

En el cartón del caricaturista Abel Quezada, se dicen dos palomas una a la otra, mientras observan la primera gran marcha civil en la historia de México: la Marcha del Silencio.

Convocada por el Consejo Nacional de Huelga en respuesta al desalojo violento del Zócalo en las manifestaciones del 26 de agosto de 1968, esta marcha es la primera mega concentración civil en protesta o apoyo a una causa política o social en nuestro país. Antes del Millón contra la delincuencia; antes del Planton de Reforma o los mítines de López Obrador.

El Museo Nacional de Antropología fue el punto de partida donde estudiantes de la UNAM, el IPN, la Universidad Iberoamericana, la Universidad La Salle, la Universidad de Chapingo, más grupos de la sociedad civil como obreros, padres de familia, empleados o emparedaros en pequeño qué mostraron su apoyo con la causa.

El objetivo de esta era mandar un mensaje al gobierno del presidente Gustavo Díaz Ordaz. El mensaje era claro, no caerían en provocaciones, no darían la nota peyorativa del movimiento estudiantil a los comprados medios con Televixnetro a la cabeza de ellos, pero sobre todo demostrarían al pueblo de México qué eran un movimiento legítimo con causa y organizado.

Las estimaciones de la marcha varían según la fuente, aunque los números qué maneja Enrique Krauze en su obra Los Sexenios queda estimada en 200 mil qué caminaban sin gritas consignas, ni tampoco portaban banderas de huelga, ni hubo mentadas de madre o comparaciones primates al presidente, nada más qué retratos de algunos héroes de la historia patria.

Con las bocas selladas con cintas adhesivas en forma de tache, los asistentes dieron la primera muestra de la sociedad civil organizada del pueblo de México. Por la mañana, ese día, Díaz Ordaz rindió homenaje a los Niños Héroes en Chapultepec, donde recomendó a los jóvenes inconformes qué fueran creativos y encaminarán en ello su inconformidad; después se dirigió al oriente de la Ciudad para inaugurar el Palacio de Los a Deportes.

Al arribar al Zócalo la la masa se volcó en una fiesta de las consignas, se prendieron antorchas, se cantaron himnos de protesta, se entonó el himno nacional, se evitó el problema y el disturbio con silencio. Los grupos de choque del ejército y el entonces Departamento del Distrito Federal (DDF), no tenían más remedio qué evitar la represión, el número de asistentes era demasiado grande para generar el conflicto.

Con la Marcha del Silencio inició la parte final del movimiento estudiantil de 1968, de nuestro año para la memoria histórica. Dias después la contra fue extra violenta: hubo desapariciones al azar; el ejército tomó Ciudad Universitaria y el Casco de Santo Tomás; se detuvo algunos líderes, y se llevó a un laberinto sin salida al movimiento estudiantil qué fue llevado a una trampa mortal el 2 de octubre en Tlaltelolco. A la matanza del 2 de octubre, un día que no se olvida…

Hoy, 13 de septiembre, los jóvenes volvieron a guardar silencio, como hace medio siglo.

 Imagen de la Marcha del Silencio 2018, a 50 años del Movimiento Estudiantil de 1968. Vía Publimetro.

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