Entrevista con Luis Felipe Fabre: Arte & Basura

Los alumnos de Luis Felipe Fabre refieren que es hiperactivo y que suele desesperarse para conseguir un cigarro. Dicen que en sus clases deja leer Los detectives salvajes de Roberto Bolaño y hacer un ensayo sobre el libro como trabajo final. Es posible que exista un motivo por el que al poeta le fascina la novela de Bolaño: los poetas del realismo visceral (protagonistas de Los detectives…) han interesado a Fabre desde hace años; sólo que en la vida real eran conocidos como poetas infrarrealistas. Los infrarrealistas eran famosos por su constante golpeteo con el grupo “fresa” de Octavio Paz, y de entre ellos destaca Mario Santiago Papasquiaro (transformado en Ulises Lima por Bolaño en su novela). El interés de Fabre por Papasquiaro lo ha llevado a hacer una antología de éste que ahora publica la editorial Almadía con el nombre de: Arte & Basura. El título obedece a que se trata de una recopilación de los poemas de Papasquiaro, en la que el texto importa tanto como la visualidad (a veces caótica) de los poemas, algunos están escritos sobre verdaderos trozos de basura. Sobre esta antología y otros ingredientes de la vida de Papasquiaro y los infrarrealistas nos habla Fabre en la siguiente entrevista:

¿De dónde surge la idea de hacer una recopilación de este estilo?

Hace 12 años estaba escribiendo un ensayo sobre Roberto Bolaño y me empezó a interesar Mario Santiago Papasquiaro, porque Bolaño se basó en él para crear el personaje de Ulises Lima en Los detectives salvajes. En esa época no se conseguía nada de Mario Santiago, me acuerdo que fui a todas las librerías e incluso me dijeron que no existía; cuando lo busqué en Internet me encontré con dos poemas suyos, uno de los cuales es con el que abro esta antología. La verdad es que me pareció un gran poema y fue el último que él terminó. Después, con lo que bajé de Internet y con lo que me encontré en algunas revista y en otros sitios, empecé a hacer una antología de Papasquiaro hace mucho tiempo.

En el inter de todos esos años salió una antología muy importante de Papasquiaro publicada por el Fondo de Cultura Económica de España que se llama Jeta de santo. En ella recopilan el grueso de los poemas transcritos y terminados de Mario Santiago. Pero surgió la oportunidad y me invitan a hacer esta antología y no pude decir que no; son de esas cosas que pedí hace tiempo y que me cumplieron 12 años después. Me encontré con posibilidades de abordar la obra de Mario Santiago de una manera distinta: Es una de las primeras veces que podemos hablar de él sin haberlo conocido más que como lectores. Me encontré con borradores, con cientos y cientos de papeles con frases escritas y eso me dio una idea del tipo de escritor que era Mario Santiago: un escritor vehemente, de una escritura arrebatada como una manera de estar en el mundo y con una visualidad muy interesante: hay textos ilegibles pero que son una maravilla como imagen y pensé que había que dar cuenta también de esas dimensiones de la poesía de Papasquiaro. Creo que, a diferencia de la mayoría de los poetas mexicanos, a Mario Santiago no le interesaba la perfección; le interesaba realmente el proceso de escritura como una manera de transcurrir en el tiempo, como una fusión de arte y vida muy interesante.

 

Si bien Roberto Bolaño se inventa un personaje en Los detectives salvajes (Arturo Belano), Mario Santiago Papasquiaro vivió su vida como un personaje de la literatura que quizá Bolaño hubiera escrito.

Yo creo que había un pacto secreto entre ambos donde el triunfo de Bolaño estaba relacionado con el fracaso de Mario Santiago. Creo que en Papasquiaro había esa pureza vista desde de la lógica del poeta insobornable. Ahora, yo creo que Mario Santiago es básicamente una construcción literaria, incluso fuera de la literatura, pero él encarna con todas las de la ley la figura del poeta maldito que se viene construyendo desde el romanticismo del siglo XIX; cumplía con todas las características que se necesitaban para serlo, incluida la autodestrucción.

 

Primero en general y después en el caso de Mario Santiago Papasquiaro: ¿el infrarrealismo es más una actitud que una estética?

Yo creo que incluso menos en el caso de Mario Santiago porque él por lo menos tiene poemas. Es básicamente un ejercicio de terrorismo natural que me parece está muy en la onda de los grupos pro-activos artísticos de los 70 en México. Es más que una estética en la que pudieras homologarlos a todos ellos. Tiene que ver con una posición frente al status quo literario y frente a las instituciones literarias y a los tótemes literarios del momento.

 

¿Cómo influye la percepción de un poema de Mario Santiago Papasquiaro como nos lo presentas aquí, en una imitación del contexto en el que fue escrito?

Yo soy un lector de contextos. No puedo entender una obra aislada de su contexto, que es lo que suele hacer la crítica convencional. Ve como suele editarse poesía en México: Unas portadas blancas para que nada interfiera en la lectura del poema, yo no soporto esas cosas. Pero en el caso de Mario Santiago, que viene del infrarrealismo que es casi una actitud vital, ¿cómo dejar de lado el gesto? Creo que queda muy claro cuando uno ve estas imágenes que si transcribes ese poema y lo dejas como un poema tradicional, se pierde mucho en esa conversión. Incluso hay poemas ilegibles y me gusta su ilegibilidad y eso solamente se puede hacer en caso de incluirlo como imagen.

 

¿Qué se pierde al transcribir estos poemas al formato libro?

Hay un filtro que soy yo, por supuesto. Es una lectura o una curaduría mía de Mario Santiago, en ese sentido interviene alguien que no es el autor. Yo no sé qué hubiera decidido Papasquiaro sobre sus poemas, seguramente hubiera detestado esta antología. Pero algo se perderá y algo se ganará. Incluso me di el lujo de meter cosas que, claramente, no eran poemas sino apuntes de otra cosa, hasta un número de teléfono. Él nunca hubiera metido eso en un libro suyo; pero Safo tampoco hubiera publicado sus poemas como los publicala UNAM, esos pedacitos de cosas. Ella hubiera dicho: ¡Basura!

 

¿Consideras esta manera de escribir de Papasquiaro más viva que la poesía correcta, cultísima e híper-corregida?

Yo creo que los dos son, de alguna manera, literatura. Me parece que Papasquiaro es muy literario incluso en su manera de entender la fusión arte-vida o literatura-vida. Creo que son tan literarios unos como otros. Ahora, yo me siento mucho más identificado y me parece más rico y necesario en este momento una postura como la de Papasquiaro; estoy ya harto de poemas súper pulidos: odio Muerte sin fin. Creo una estética sumamente limpia es insostenible en este momento.

 

Entonces escribir como lo hizo Papasquiaro es hasta una forma de transgresión.

Por lo menos te habla de lo que él consideraba poesía. Además eso de escribirlo y no transcribirlo te habla de una relación del poema no como un acto de permanencia, de “¡Ah qué buenos son mis poemas!, lo voy a pulir y lo voy a seguir trabajando”, te habla de una relación descuidada pero también momentánea, habla de un poema que le sirvió para pasar ese momento e irse de inmediato al siguiente.

 

Incluso tiene un poema sobre la portada de un ejemplar de la revista Vuelta.

Sí, eso me pareció un gesto muy interesante. Para lo que le servía Vuelta: para escribir sus poemas, pero es que además la tenía, además se la compraba. Creo que es uno de los textos más emblemáticos de la poética de Mario Santiago Papasquiaro.

 

Luis Felipe Fabre (editor) Arte & Basura: Una antología poética de Mario Santiago Papasquiaro Almadía México, 2012 96 pp. 

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Del 14 al 20 de Enero