Phoebe Bridgers y el canto de las sirenas
En la mitología griega, el canto de las sirenas es tan irresistible que lleva a todo aquel que lo escuche a la muerte. Existen varias interpretaciones sobre a qué suena esto, pero yo elijo quedarme con la de Christopher Nolan en su adaptación reciente de La Odisea. Según Nolan, las sirenas te seducen con lo que más deseas en la vida. Lo que más deseas, es lo que menos puedes tener, y lo que menos puedes tener es lo que ya tuviste y perdiste.
En otras palabras, este canto es el duelo, y en Lost Weekend, Phoebe se enfrenta cara a cara con él.
“I’m gonna listen to the song of the siren. No, I’m not afraid”
Voy a escuchar el canto de las sirenas. No tengo miedo.
La muerte es un tema recurrente en la música de Phoebe Bridgers. En Stranger in the Alps, su primer disco, habla sobre la experiencia de cantar en funerales y en Punisher, sobre su inminente miedo al fin del mundo. Ambos acompañados por imaginería de fantasmas y esqueletos. Pero en Lost Weekend, la muerte deja de ser una idea abstracta o un concepto creativo, para convertirse en una realidad.
El papá de Phoebe Bridgers falleció en 2023, y a través de algunas letras, nos ha dado vistazos de cómo era su relación con él. En “Kyoto”, uno de sus sencillos pasados, lo describe como un papá ausente, con problemas de alcoholismo y que olvida los cumpleaños de sus hijos. Le tomó varios años reparar la relación con él y solo post mortem pudo hacer las paces con la complejidad del vínculo y agradecerle todo lo que hizo por ella.
“I can’t imagine you dead, but you are everyday. Thank you for everything”.
No puedo imaginarte muerto, pero lo estás, todos los días. Gracias por todo.
La pérdida también se puede vivir en vida. En “The Governor’s Waltz”, describe la experiencia de vivir el duelo dentro de una relación y le ruega a su pareja que la deje, porque ella es incapaz de hacerlo. Incluso se compara con Shelly Duval escondiéndose en el baño en el El Resplandor. Prefiere que la maten con un hacha, antes que irse.
Phoebe Bridgers es Leo, uno de los cuatro signos fijos del zodiaco. Las personas con signos fijos florecen en la estabilidad y la rutina. Buscan sentar raíces sólidas, les cuesta trabajo adaptarse al cambio y son muy necias. Pero a veces, por más que uno quiera permanecer inamovible, las partidas son inevitables. Y si tú no sueltas, tarde o temprano el universo te obliga a hacerlo.
En el track 11, “Never Going Back!”, se repite a sí misma a modo de mantra que, por más que quiera, las cosas nunca van a regresar a ser como eran antes. Escuchar esto puede sentirse como la tortura del mismísimo canto de las sirenas. Pero también puede ser un recordatorio de la posibilidad de una vida nueva, de que soltar es hacer espacio para que lleguen otras cosas. El arrepentimiento, la culpa y el miedo son constantes en su música, pero de vez en cuando, aparecen sutiles destellos de esperanza, apertura al cambio y crecimiento.
“Never going back again, the way it used to be is not the way that it is”.
Nunca voy a volver. Las cosas ya no son como solían ser.
Y así es como se ve el último paso del duelo: la aceptación. En “Haunted”, compara el pasado con una casa embrujada de la que quiere escapar y, con un poco de renuencia, se sube a un avión en búsqueda de un nuevo comienzo. Esta canción es la muestra de que después de todo, sí hay una luz al final del túnel. Aunque las relaciones terminen, la gente muera o las personas se vayan, siempre puedes reconstruir una vida nueva, un pedazo a la vez.
“I’m gonna put myself together, you can go or you can stay. I’m gonna put myself together either way”.
Me voy a reconstruir. Puedes quedarte o te puedes ir, de todas formas yo me voy a reconstruir.
