Banner Ibero
Skip links
Portada del disco Help 2 de War Child Records.

Música por las infancias que viven la guerra

“La esperanza es el sueño del hombre despierto”. Esta frase suele atribuirse a Aristóteles y, aunque suene un poco pretencioso empezar una reseña así, creo que viene bastante al caso.

En tiempos como estos, tener esperanza puede parecer ingenuo, pero me gusta más pensarlo como un acto de resistencia; es lo más valiente que uno puede hacer. Es una manera de enfrentar la incertidumbre sin caer en la inacción o en la desesperación, de transformar lo aterrador del mundo en una posibilidad de persistencia, de negarse a aceptar que la única respuesta posible sea la impotencia.

En ese sentido, la música ha tenido siempre una capacidad muy peculiar: ser refugio cuando todo se siente oscuro. Puede ser una forma de protesta cuando algo necesita decirse en voz alta, pero también puede hacer algo mucho más tangible: ponerse al servicio de una causa. 

Help (2) es un proyecto impulsado por War Child, una organización internacional que desde hace décadas trabaja para proteger y apoyar a niños que viven en zonas afectadas por conflictos armados. Su trabajo incluye educación, acceso a atención médica, apoyo psicológico y la defensa de los derechos humanos de las infancias en países como Afganistán, Siria, Ucrania, Palestina o Sudán del Sur.

En 1995, en plena guerra de Bosnia, War Child reunió a una serie de músicos británicos, entre ellos Radiohead, Blur, Oasis y Massive Attack, para grabar The Help Album en un solo día. El resultado fue un disco que logró recaudar más de un millón de libras para ayuda humanitaria.

Treinta años después, el mundo sigue siendo, lamentablemente, un lugar donde este tipo de iniciativas siguen siendo necesarias. Así que War Child decidió retomar el concepto y convocar a un nuevo número de artistas para crear HELP (2).

La producción del álbum estuvo a cargo de James Ford, uno de los productores más influyentes del indie británico contemporáneo, conocido por su trabajo con Arctic Monkeys, Fontaines D.C. y Depeche Mode. Durante una semana de grabaciones en Abbey Road Studios, un grupo enorme de músicos pasó por el estudio para grabar canciones nuevas, colaboraciones inesperadas y algunos covers.

Son 23 canciones, interpretadas por artistas y bandas que forman una alineación que parece una pequeña radiografía del panorama de la música más valiosa actualmente: Arctic Monkeys, Damon Albarn, Depeche Mode, Arlo Parks, Beck, Beth Gibbons, Big Thief, Cameron Winter, Pulp, Wet Leg, Sampha, Ezra Collective, Olivia Rodrigo, y muchos otros.

Algo particularmente bien logrado es que el proyecto se siente muy aterrizado. Cuando un álbum tiene una causa humanitaria detrás, es común que caiga en un sentimentalismo exagerado que intenta conmover a toda costa. Ese tipo de enfoque que quiere que llores desde la primera escucha. 

Pero HELP (2) evita bastante bien ese lugar. No es un disco que intente manipular emocionalmente al oyente ni convertir el sufrimiento en un espectáculo sonoro. Más bien se siente sobrio, directo e incluso un poco cotidiano. Los artistas parecen entender que apoyar una causa no tiene que implicar hacer algo melodramático o cursi. Y justo eso hace que se sienta tan auténtico.

El proyecto también incluye un documental dirigido por Jonathan Glazer, quien entregó cámaras a niñxs presentes durante las sesiones de grabación y también a jóvenes en zonas de conflicto como Ucrania, Gaza, Yemen o Sudán. La idea era que fueran ellxs quienes registraran el proceso desde su propia perspectiva.

Más allá de la música, HELP (2) funciona como un recordatorio de algo bastante simple: en medio de conflictos y guerras, mantenerse con esperanza es una decisión consciente y deliberada de seguir imaginando y luchando por un mundo distinto. La música puede reunir a artistas y oyentes alrededor de una causa, generar atención y convertir algo tan cotidiano como escuchar un disco en un acto de solidaridad.

Ningún niñx debería ser parte de la guerra. Nunca.