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Extracto Play Me de Kim Gordon.

Kim Gordon regresa con Play Me

Mantenerse vigente a sus 72 años, después de haber sido una de las figuras más icónicas e importantes de los 90, quizá es un trabajo difícil, pero para Kim Gordon no lo es. En los 90 supo hacerlo increíble, en los 2000 igual, y ahora en 2026 nos demostró que sigue siendo igual de relevante que hace veinte años.

Play Me es su nuevo álbum, pero para entenderlo hay que ver cómo llegamos aquí. En 2024 sacó The Collective, un disco que fácilmente podría haber firmado Playboi Carti. De hecho, así es como nace la relación con Justin Raisen, productor que trabaja con artistas como Yves Tumor y Charli XCX.

Justin estaba en el estudio armando unos beats para Carti, pero al terminarlos sintieron que eran demasiado densos para él, así que pensaron que serían ideales para Kim y así nació BYE BYE. Esto no es raro porque ella viene del noise o No Wave, como prefiere decir, ese término que antes era puramente descriptivo porque esas bandas hacían puro ruido y que hoy encaja perfecto con estos sonidos más pesados.

Para entender a Kim Gordon hay que verla desde un acercamiento más desde el arte. Ella siempre ha dicho que de música no sabe nada pero que de arte sabe mucho. Estudió artes en Los Ángeles y después se mudó a Nueva York para perseguir su sueño, vinculandose con personas como Larry Gagosian. Es ahí como de pura casualidad llega a la música y esa formación se nota en todo, desde su manera de escribir hasta sus portadas y sus conciertos. Al final esa mirada de artista es lo que termina unificando todo.

A diferencia de su disco anterior, en el que los experimentos se sentían más aislados, este álbum se percibe mucho mejor construido. Creo que Justin y ella supieron encontrar la pieza que le faltaba al rompecabezas para que el sonido no fuera solo una intención.

En este nuevo material entendieron muy bien cómo mezclar ese engrudo de todo lo que es Kim Gordon, logrando que el trap, el noise y el rock convivan de forma orgánica. Es justo esa cohesión la que define su sonido actual y lo lleva un paso más allá de lo que escuchamos en el pasado.

Todo abre con “Play Me“, que tiene un ritmo que te hará mover la cabeza como si estuvieras en Los Ángeles en los 90 bajo el sol y las palmeras, con ese ritmo hip hopero del West Coast. Pero en la letra está esa comedia escondida que a veces tiene Kim: es una burla directa a las listas de Spotify que te recomiendan canciones para escuchar mientras tomas una copa de vino tinto y te tiras en el sillón. Se ríe de cómo ya no tiene control de lo que sucede con sus canciones y que pueden acabar en una de estas listas. “Girl with a Look” es la segunda canción, es una de las más rockeras y es el que notas que el equipo con Justin ya terminó de encajar.

Por otro lado, “Not Today” es de las favoritas que podría escuchar tu mamá o tu tía y sonar en la radio. Tiene un sonido repetitivo que recuerda a un tren en constante movimiento o ese toque nostálgico de las rolas que pones en un roadtrip.

Conforme vamos avanzando regresan los sonidos trap de The Collective, pero ahora se van amarrando con cosas como la batería de Dave Grohl en Busy Bee, donde también samplea una entrevista de su banda Free Kitten hablando de destruir a una banda de hombres. Son esas cosas que parecen simples pero que hacen que el disco tenga su esencia y se sienta muy ella.

En Sundance de este año se estrenó The Best Summer, el documental de Tamra Davis sobre todas estas bandas noventeras como The Amps, Foo Fighters, Pavement y obviamente Sonic Youth. En una entrevista con Zane Lowe hablaron del documental y Kim dijo algo muy fuerte: esa fue la última vez que nos vimos reales en un video, sin ningún retoque.

Esto es real y es un tema constante en el álbum: nuestra relación con la tecnología y cómo ha tomado el control de nosotros. Así llegamos a “Post Empire“, una analogía de la caída del sueño americano. Vivimos en un mundo que poco a poco se está destruyendo y eso nos deja con la ansiedad a tope, justo como suena Nail Biter.

Para cerrar suena “BYEBYE25!“, la rola que habla de todas las palabras prohibidas por Trump en las páginas web como transgénero, clima o diversidad. Con ese cierre es como Kim nos deja después de escuchar el Play Me.

Lo que me queda es ver cómo alguien se puede adaptar a cualquier época sin perder su identidad, siendo fiel a su formación artística hasta el final. A sus 72 años, Kim Gordon es definitivamente la persona que quiero ser.