La música como una emoción refrescante: así es It Goes On de Westside Cowboy
Tenían razón. Todos. Los Beatles, mis compañerxs de clase, mi tia en navidad, la propaganda sentimental de las películas: todo lo que necesitas es amor. Tal cual como el grinch haciendo una mueca, o un zombie reactivando su gélido corazón con un bello rostro, la vida deja de verse tan gris bajo los efectos adictivos del romance y el amor correspondido. Como cuando puedes disertar y argumentar todas las pestes del capitalismo salvaje, como sus garras afiladas rasgan lentamente nuestros estómagos, drenándonos de vísceras y demás cosas rojas viscosas, pero que en realidad la carencia de un buen emparedado caliente es la causa eficiente de todo.
Las palpitaciones en la sien, la jaqueca y la resequedad de la garganta se desvanecen con un vaso de agua tal como la vida recupera su color cuando ves a alguien que amas y que (sorprendentemente) te ama de vuelta. Hasta el insoportable de Hamlet dejó de pensar boludeces sobre cráneos y dagas en cuanto vio a Ofelia por ahí.
Fuera de que todas aquellas muestras fisiológicas de la infatuacion pueden ser comparables a tener una embolia, paro cardiaco o cualquier fallo crítico importante de tu -para nada atlético y convencional- cuerpo mortal, estar enamorado avienta un cóctel molotov de neurotransmisores que incendian de colores bonitos tu cerebro si lo vieras en una resonancia magnética. No tienes que tener un doctorado en neurología para entender que llana y sencillamente se siente de puta madre.
La comida sabe mejor, los pájaros cantan, la gente que camina lento frente a ti puede recibir un poco de gracia o empatía y principalmente la música suena increible. Escuchamos lo que sentimos, estoy casi cien por ciento seguro que la incidencia de reproducción de la discografía de Nick Cave baja drásticamente cuando la gente está muy enamorada, a reserva de Into my arms claro está, así como sube en caso de muerte cercana o divorcio.
Hasta Slowdive se aventó himnos de amor porque sí está muy cabrón que entre tanta gente en playeras negras, no encuentres a alguien que te soporte. Sin embargo, esta clara deficiencia de objetividad con energía positiva nublando tu juicio, pueden llevar a escuchar música feliz de manera permanente. Y eso es una tragedia. Si desayunas temprano un delicioso jugo de naranja, la vida puede sonar a “Buenos días Señor Sol” de Juan Gabriel, “Walking on Sunshine”, o a la única canción que alguien recuerda de los New Radicals. No toda la vida puede sonar a panqueques con tocino y huevos sonrientes.
¿Dónde está el balance?
El Extracto de Ibero 90.9 ofrece una vez más el servicio que responde a esa duda. Convenientemente, el debut de Westside Cowboy se erige como una razonable sugerencia. No creo que la banda haya emitido algún tipo de declaración o pista que indique que puede ser etiquetado de esa manera, pero la verdad nunca les preguntamos, y siendo británicos es evidente que no leerán una reseña en español. Su nacionalidad denota la primera e irrelevante inconsistencia, reflejo del balance perfecto que buscamos en este ejercicio para salvar nuestras mentes de la idiotez romántica; su acento britanico no se escucha al cantar. (BC,NR?)
Pero para ejemplificar mejor el punto, el potente y duro inicio del álbum rasca una comezón específica, una cuerda rasgada en un patrón familiar, constante a lo largo del primer track del álbum. Recuerda a Yeah Yeah Yeahs y a una versión acústica de LCD Soundsystem, influencia admitida por la banda. Y es ahí donde la línea empieza a balancearse.
De todos los proyectos millennial que pueden influenciar a la gen Z, el de James Murphy parece ser el más templado y sostenible, de entre tanto optimismo Obama core y celebración folk, los de Brooklyn destacaron por hablar de la fiesta y hacer que todo mundo bailara sin dejar de plantear crisis existenciales y emociones complejas. En el caso de Westside Cowboy, el optimismo existe, aparece la música del final de una rom cuyo protagonista estará bien, pero sin parecer ingenuos.
Las siguientes rolas mantienen el ánimo, recordando a proyectos próximos como el de Horsegirl con su didáctico Phonetics On and On, y a las referencias de cajón en cuanto a la música de guitarras, con la repetición de Velvet Underground, con su imborrable platanito grabado en el subconsciente de las bandas, imposible de no incurrir, bailar y aplaudir.
Una especie de nube empieza a cubrir sutilmente el cielo del disco hacia la mitad, sin saber si se trata de una posible lluvia torrencial o sólo del cielo nocturno esperando empezar su relevo. “Worried Age” repite la fórmula de “Kick Stones (The Boys)” del inicio, LCD asoma su puño neoyorquino en medio de la marea inglesa. Pero si me apuran, casi en esta ocasión como interpolación, una versión alterna de “Dance Yrself Clean”, con un grito colectivo hacia el final de la rola y casi el mismo sintetizador rasposo y oscilante. Una versión actualizada en la letra de “All Your Friends”, como si esta generación buscara canciones que le hagan sentir lo mismo que sintieron cuando de más jóvenes descubrieron a James Murphy y compañía, dando el mejor concierto jamás en Glastonbury.
Este parteaguas en el álbum conlleva al resto de canciones que ya con cierta nostalgia, recuerdan que después de la euforia absoluta, cualquier emoción será en definitiva más triste en comparación. “Pin Up Boys”, “Coyote”, “Patchwork” y “Take My Leaving As I Love You” golpean fuerte cons sus letras, con arreglos y guitarras de acento vaquero, con sutiles referencias al Midwest emo y vocales que alternan en tono, ritmo y ejecución. Si ponen atención a las letras, encontrarás que las conversaciones con un cánido y las reflexiones del deseo y la despedida, te pueden conmover irremediablemente.
Al inicio del texto, hablamos de escuchar conforme a tu estado general en la vida y como suele haber una correspondencia. Como ejercicio buscar disonancia es, en lo mínimo, interesante, pero con álbumes como It Goes On resulta sencillo; entender y empatizar con las emociones humanas fuera de la vivencia propia es refrescante. Y si es con un sonido que en medio de sobreproducción, IA y gobiernos colapsantes, decide tomar los instrumentos elementales del rock y combinarlos en sus dos grandes progenitores de diferentes continentes, qué mejor.
Es una exageración decir que tu personalidad se achata si eres feliz y escuchas música feliz. Pero sí debe de haber una verdad escondida en entender que hay miles de emociones, y agradecer que dentro de todas ellas sientes las mejores, ya sea que se trate de una canción en un prometedor álbum debut, o por el amor de tu vida.
