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Portada del disco It's The Hope That Kills You de The Itch.

Perdón por todo

Ya no se puede pertenecer a un grupo minoritario sin ser un mal representante del mismo. Es más fácil ser un mal gay, un mal ciclista, una mala feminista, y un mal vegetariano que alinearse a las posturas correctas de cada minoría desplazada, que ahora son escudriñadas con microscopio y denunciadas con megáfono.

Con “mal representante” me refiero a traer el uniforme y hacer algo ofensivo o molesto para el resto de la gente, mientras haces evidente que perteneces a una minoría vulnerable. Hoy fui mala representante cuando tomé una calle en sentido contrario en la bici. Luego fui una mala aliade cuando le dije a una pareja de lesbianas afuera del kinder de su hija que hay chicas demasiado guapas para ser lesbianas. En ninguna de las dos ocasiones quise dañar la imagen de los ciclistas ni de les aliades, pero fue exactamente lo que hice en las dos.

Lo que quiero decir con todo esto, es que es más fácil caer en un hoyo de vergüenza y autodesprecio en una fracción de segundos que en una vida entera de practicar la seguridad de existir sin tener que pedir perdón. Esta selección de discos no pide una sola disculpa y los textos que la describen, tampoco

Raquel

 



Ö – Fcukers
Luisa 

 

Portada del disco Ö de Fcukers.

 

Desde hace siglos, la humanidad ha fantaseado con la posibilidad de hacer realidad la teletransportación. Lo hemos visto en películas y se han inventado medios de transporte con velocidades impactantes, pero nadie lo había logrado hasta ahora que salió el disco debut del dúo de música electrónica Fcukers.

Ö es una vía instantánea que te deja directamente en el destino más yummy: un rave en las calles secretas de Londres donde la música se convierte en un escape divertido en el descontrol, el sudor y el baile. Con solo 11 canciones, este rave no pierde tiempo en excesos innecesarios, al contrario, su brevedad te hace querer regresar la noche siguiente. 

Ö es una especie de manifiesto: después de una serie de sencillos y EPs que ya insinuaban su identidad sonora, este primer álbum se siente como una consolidación necesaria. El sonido se construye sobre una estética de descontrol cuidadosamente diseñada. Hay sudor, cuerpos en movimiento y una sensación constante de euforia que recuerda a una “sweaty club night”, pero sin sacrificar claridad ni detalle en la producción.

Todo suena limpio, pulido, como si cada beat estuviera estratégicamente colocado para maximizar el impacto en la pista de baile. A nivel sensorial, el disco es profundamente físico: puedes imaginar las luces parpadeantes, el calor acumulado y la cercanía entre desconocidos. Al mismo tiempo, hay una cualidad sexy que atraviesa cada track, aportando una dimensión casi hipnótica. Esa sensualidad no es explícita, sino atmosférica, construida por los ritmos y las texturas. El resultado es un balance entre caos y control.

Ö destaca por la mezcla de lo moderno con una nostalgia dosmilera muy marcada. Hay ecos de raves clandestinos y escenas electrónicas pasadas, pero reinterpretadas desde una sensibilidad actual. Esa dualidad entre lo viejo y lo nuevo le da profundidad al proyecto, evitando que se quede en un simple ejercicio de estilo. En lugar de eso, Fcukers logra construir su propio lugar, que es coherente y envolvente. Así, su debut no solo cumple expectativas, sino que deja claro que tienen una propuesta sólida y nos permite teletransportarnos de vez en cuando.

 

 

It’s The Hope That Kills You – The Itch
Bibi

Portada del disco It's The Hope That Kills You de The Itch.

 

Estás en el trabajo. Abres un Excel, luego un documento, entras a una junta de una hora que pudo ser un mail, y en lo único que puedes pensar es en cómo salir de ahí. Detrás del Excel hay una pestaña con un plan de escape a cualquier lugar donde no tengas que pensar en nada. Ni en la política, ni en el mundo, ni en si adjuntaste el archivo en el mail que decía “adjunto archivo” (no lo hiciste). Pasas el día haciendo cuentas, viendo cuánto necesitas para irte (jefe, si estás leyendo esto, te juro que sí estoy trabajando).

It’s the Hope That Kills You vive exactamente en ese momento. Es caótico, pero con caos del bueno. Simon Tyrie y Georgia Hardy agarraron el desencanto de la vida adulta, lo metieron a una pista de baile y dijeron: si ya todo está mal, mínimo vamos a divertirnos un rato. Está lleno de sintetizadores que me recuerdan a Depeche Mode, con guiños al electroclash, indie, europop, y una ironía constante que evita que el disco se hunda en su propio cinismo.

Aquí todo es un poco horrible… pero también emocionante. Como reírte de la tragedia de alguien más, aunque tú la estés pasando peor. Escucharlo no arregla nada. Pero por 48 minutos, pareciera que sí.

 


 

The Nightlife – Honey Dijon
Anto


Portada del disco The Nightlife de Honey Dijon.

 

Ser gay en un pueblo chico es difícil. Te sientes juzgado, te da miedo expresarte libremente y nunca te sientes completo, pero una vez que llegas a la gran ciudad, tu espíritu se libera y te vuelves una diosa de la noche.

Honey Dijon es una artista trans que creció en Chicago y vivió en Nueva York, dos ciudades donde la música y la vida nocturna forman parte de su identidad. Esa influencia se refleja claramente en The Nightlife, un disco que funciona como una celebración de la fiesta y la cultura del club.

Cada canción parece representar una etapa distinta de la noche. El álbum inicia con “The Nightlife“, ese momento en el que llegas y observas todo a tu alrededor, mientras poco a poco la energía crece. Más adelante, temas como “Rush Me u Okay Daddy” transmiten el punto máximo de euforia, cuando ya no quieres salir de la pista.

El disco está lleno de colaboraciones que crean una atmósfera profunda. Las luces te pegan en la cara, la música retumba en tus oídos y tu cuerpo empieza a moverse hasta volverse uno mismo con la fiesta, puedes ser tú mismx.

Al final, llegar a la ciudad no solo significa cambiar de lugar, sino encontrar un espacio donde la libertad, la música y la noche te permiten encontrar una gran versión de ti mismx.

 



Ambiguous Desire – Arlo Parks
Valentina

 

Portada del disco Ambiguous Desire de Arlo Parks.

 

Hace un par de días me hicieron un comentario que no pude dejar de pensar mientras escuchaba este disco. Mis amixes comentaban que hay gente que es sensible de fiesta y una de ellas me señaló y dijo “Vale llora”. Y sí (ups, a veces pasa) pero es que creo que para mí no hay nada más catártico que llorar bailando, y sé que hay más gente que piensa lo mismo. Por lo menos sé que Arlo Parks, sí. 

Al final del día, bailar es una forma de desahogo, de hacerte consciente del movimiento de tu cuerpo y de disfrutar. Llorar es una reacción a una emoción; es expulsar un sentimiento de tu cuerpo a través de lágrimas. Ambiguous Desire es un disco que abraza esa dualidad, y como lo dice su nombre, refleja múltiples sentimientos o interpretaciones simultáneamente. Es no estar completamente segurx de lo que quieres o por qué crees que lo quieres. 

Parks ha comentado que en trabajos previos no había tenido tiempo para simplemente ser, entre el trabajo, las giras y la explosión de eventos alrededor de su vida, pero con este proyecto fue diferente y creo que se nota. Refleja una etapa en la que se encontraba por Nueva York, navegando entre la vida nocturna que esta ciudad tenía para ofrecer entre el respiro que se tomaba del caos. 

Hay algunas rolas en las que incluso se siente que estás invadiendo un poco de su privacidad, pero creo que es parte de lo mágico del disco, y un lugar común en la discografía de Parks. Es parte de su proceso de autodescubrimiento en el que se dejó ser, encontrarse y experimentar, y nos invita a ser parte de ello.

 



Distracted – Thundercat
Sofía


Portada del disco Distracted de Thundercat.

 

Comencé a escuchar con prejuicios, pero cuando terminé comprendí a Thundercat a un nivel emocional que para nada esperaba.

¿Con qué me refiero a prejuicios? En cuanto comenzó la primera canción pensé: “Este es un proyecto más en donde el artista experimenta con el sintetizador, habla sobre una persona a la que no le puede decir cómo se siente y no puede procesar sus emociones”. Lo seguí escuchando y aprecié demasiado las colaboraciones: desde Tame Impala y Mac Miller hasta WILLOW y Channel Tres. Entendí cómo se mezclan las personalidades de cada artista con la suya pero nunca pierde su esencia, demuestra su tono y su sello. Llegué a la última canción y sentí que algo no me cuadraba, entonces decidí comenzar de nuevo. Volví a escuchar y por fin entendí el propósito de esta catarsis en formato sonoro. 

Empieza con “Candlelight”, una canción en la que habla de un amigo como si fuera una luz de vela, y que poco a poco ve cómo se consume hasta desaparecer, pero lo describe como algo bello. Encapsula la canción en la frase “Lucky me you were my friend”. En esta segunda vuelta del álbum, me di cuenta que era más que el uso del sintetizador, era un prólogo de una obra narrativa que nos lleva a sentir lo que él siente con la pérdida de un amigo.

En canciones como “No More Lies”, “This Thing We Call Love” y “She Knows Too Much” no noté la tristeza de la pérdida, sentí a una persona divirtiéndose con sus amigos hablando del amor y la vida, esas son las personas que lo rescatan de ese estado de oscuridad. Pero, cuando está solo como en “Anakin Learns His Fate” y “I Wish I Didn’t Waste Your Time” se nota esa profunda pesadez que trae un proceso de pérdida, cómo impacta en sus relaciones y el cambio que genera en su vida.

Como toda narrativa, termina con un epílogo. Comprende que la vida más allá de blancos y negros, son combinaciones de tonos grises, unos más lindos que otros. Acepta todo el conjunto de emociones que una pérdida trae. Hay momentos felices, rodeados de la gente que queremos, como en sus canciones colaborativas, y luego hay momentos tristes y de soledad, como en sus canciones individuales. Entiende que todo llega y todo pasa, y lo encapsula tan bien con sus frase “Just breathe, it’s okay, guess its always meant to feel some type of way”. Solo respira, está bien, siempre habrá que sentirse de alguna forma.

 

 

My New Band Believe – My New Band Believe
Malau

 

Portada del disco My New Band Believe de My New Band Believe.

 

La difunta banda, black midi, es el grupo favorito del wey mansplainer que la neta sí tiene buen gusto musical, pero es insoportable y demasiado cachondo. Además de ser eso, black midi fue un grupo conformado por cuatro jóvenes adultos ingleses con mentes tan brillantes, que su álbum debut sacudió las tierras musicales permanentemente.

No es que estuvieran haciendo algo nunca antes escuchado, sino que lo hacían con tal grado de autenticidad que no podías no caer en el encanto. Bueno, sí podrías si fueras mi tía que sólo escucha a Ed Sheeran.

El grupo se separó hace un par de años, pues los integrantes querían explorar diferentes caminos y sentían que la estética tan definida de la banda los estaba limitando. Uno de ellos lamentablemente murió en enero de este año. Otro sacó un álbum este mes y ahora hablaremos de eso.

Cameron Picton dibuja con obsesión cada detalle de este disco. No hay ni un silencio, ni una palabra, ni un instrumento de más. Todo está colocado con precisión milimétrica, y aún así el sentimiento de caos que tanto caracterizaba a su banda anterior, sigue presente. ¿Ubicas cómo hay rolas que son súper predecibles? Siguen el clásico – verso, precoro, coro, verso precoro, coro, puente, coro -. Si no sabes de lo que estoy hablando escucha cualquier canción pop de esta (o cualquier) década.

Mi punto es, hagas pop o no, esta es la estructura que muchos siguen, y no define si una rola es buena o mala, eso lo decides tú. Solo pienso que se vuelve super aburrido cuando todo lo que escuchas está construido de la misma manera, y valoro enormemente cuando alguien se atreve a hacer las cosas diferente. No por el simple hecho de querer ser diferente y todo el hype que la época actual ha creado alrededor de eso, sino por lo especial que se vuelve lo que haces cuando viene desde un lugar innegablemente auténtico. 

Con un gesto notoriamente teatral, Picton rebana un cacho de su cerebro y nos lo da de comer. Es delicioso.

 



Hannah Lew – Hannah Lew
Lía

 

Portada del disco Hannah Lew de Hannah Lew.

 

Este es el soundtrack de la vida de un adolescente. Como en ese tipo de películas coming of age en las que al momento que aparecen los créditos sueltas un suspiro que no te habías dado cuenta que tenías atorado y dices: “wow, creo que voy a estar bien”. Por más cliché que suene, seamos honestos, todos lo necesitamos de vez en cuando. 

Hannah Lew (self titled), es la introducción de una chica popera con alma punketa a la escena musical como solista, después de estar en algunas girl bands como Grass Widow y Cold Beat. En la portada del álbum se refleja esta nueva identidad con una foto de ella impresa, rota y regada, como si necesitara reconstrucción después de haber sido destruida. 

El sentimiento que da este álbum es uno que sí o sí altera tu día. 

Caminar al beat de “Move in silence” con los audífonos puestos mientras ves los árboles, las jacarandas y el sol brilla en tu cara, da esperanza y hasta me atrevo a decir que plenitud. Se te abren los ojos a apreciar todo lo que tienes a tu alrededor y en tu interior, a que a lo mejor la vida no es horrible y que este semestre no nos lleva a la fregada. 

Hannah Lew te acompaña en tu crisis existencial, si estás triste o atorado, lo único que tienes que hacer es dejar que rolen los créditos y rodar esa lágrima final antes de apagar la pantalla.

 




Something is a shell. – SOFIA ISELLA
Callejas


Portada del disco Something is a shell de SOFIA ISELLA.

 

Sedosa es la voz de Sofía susurrando suavemente sus canciones al oído de quienes escuchan Something is a shell. Ella lleva componiendo desde los ocho y toca el violín desde los tres. Me hace pensar qué he hecho yo con mi vida porque a sus veintiún años ya tiene tres Eps y actualmente está de gira promocionando su lanzamiento más reciente.

Oscuro y sobrio, Sofia construye su propio sonido e identidad, aunque lxs fans de Kim Gordon y PJ Harvey se van a sentir como en casa con el spoken word semi cantado de “Star V” y la guitarra distorsionada en “The chicken is naked and afraid”.

Su habilidad lírica derrama versos sobre la trivialización de la intimidad, denuncia crímenes sexuales y dobles morales de forma cruda. Sus palabras son transportadas por instrumentales cargadas de guitarras, piano, líneas de bajo, samples, drum machines y sintetizadores que se juntan en una orquesta oscura.

El disco culmina con “Evergreen soldier” que se despoja de la orquesta sombría dejando a Sofía con una guitarra acústica arpegiada. Aquí se hace evidente que no solo hace música sino que también es poeta cerrando el Ep en una nota nostálgica y desgarradora, triste pero bella.

 


 

Seismo – upsammy, Valentina Magaletti
Regina

 

Portada del disco Seismo de upsammy y Valentina Magaletti.

 

Upsammy es una DJ y productora de Ámsterdam y Valentina Magaletti es una percusionista italiana que vive en Londres y ha colaborado con artistas como Nicolas Jaar, Thurston Moore de Sonic Youth y miembros de Radiohead. Juntas crearon su primer disco llamado Seismo, que es una mezcla de voces y ritmos extraños.

Todo empezó cuando el Rijksmuseum de Ámsterdam les pidió música para una exposición. Para hacerlo, las dos se pusieron a caminar por las salas del museo grabando sonidos improvisados, usando el eco y el ambiente de los cuartos para crear ritmos que terminaron siendo la base del álbum.

Uno de sus objetivos era que no pudieras distinguir quién está tocando qué, logrando que el sonido digital de la computadora y el sonido natural de los instrumentos físicos se vuelvan uno.

En mi cabeza, este disco suena como colores pastel entrelazados con arte, muy parecido a las pinturas de la artista sueca Hilma af Klint. Ella fue pionera del arte abstracto y su trabajo tiene todo el sentido aquí, porque en el disco el arte y la música se mezclan de una forma muy libre. A veces aparecen destellos de la electrónica de los años 2000 con sintetizadores brillantes, y aunque por momentos la música se siente un poco agitada, siempre mantiene una coherencia. Es como las historias que ves en los cuadros de Hilma: al final, logran que lo humano y lo natural se unan con el arte.