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Portada del disco Singin_ to an Empty Chair de Ratboys.

Lo mejor de febrero y más

Una de las pocas reflexiones que hice en fin de año fue que no quiero escuchar tanta música nueva. Si uno se da a la tarea de escuchar todo lo que sale todos los días, aunque sea bueno, se olvida apenas pasan unos días. 

No puedo acordarme de mis discos favoritos del año pasado, porque fueron tantos, que ya no importa. 

Con la intención de buscar menos música nueva, para escuchar con más profundidad, decidimos que a partir de ahora no haremos reseñas semanales, sino que elegiremos los mejores discos del mes

Por fin vamos a poder decir cuáles fueron los mejores seis discos de febrero y no intentar nombrar setenta y ocho que podrían ser sobresalientes, pero no logran ser tan relevantes. 

Raquel

 

Secret Love – Dry Cleaning
Tania

 


Portada del disco Secret Love de Dry Cleaning.

 

Chismear es un arte. No son los rumores de pasillo o las primeras planas de tabloide que supuestamente cambian la trayectoria del día. Es el chisme pequeño e innecesario, ese que hace reír por absurdo y se vuelve un dato curioso para usar en otro momento. 

Secret Love funciona así. El tercer disco de Dry Cleaning y su primero bajo la producción de Cate Le Bon, está sumergido en detalles que podrían parecer obsoletos. Sus letras no tienen mucho sentido y parece que no dicen nada, pero hacen sentir algo, en parte por la intención en el spoken word característico de Florence Shaw

Son las guitarras, las texturas escondidas, los silencios y el tono algo monótono de Shaw, que en vez de excluir en la escucha por su resultado extraño, absorbe desde el misterio y obliga a querer saber más, como quien acerca la oreja con interés para escuchar un secreto. Solo así es evidente que nada fue casualidad. Si habla de comida quemada es porque hace referencia a su infancia y cómo le cocinaba su papá, o si tiene una canción sobre un trabajo poco común, es porque se había cuestionado acerca de la vida de un Cruise Ship Designer”. 

No hay confesiones catárticas ni descubrimientos profundos. Hay ironía, historias y detalles innecesarios que, como un buen chisme, aligeran el día y lo hacen un placer oculto.


 

Don’t Be Dumb – A$AP Rocky
Valentina

 

Portada de Don't Be Dumb - A$AP Rocky de Valentina.

He escuchado opiniones encontradas respecto a este disco, finalmente publicado después de ocho años de titubeos, leaks y falsos comienzos. La realidad es que muchas veces pecamos de creer que ya todo está hecho y que no podemos crear nada realmente nuevo, como si la música y la creatividad tuvieran un límite que ya fue alcanzado.

Para mí, el valor está en cómo es que un artista tiene la capacidad de absorber esto que ya existe y lograr plasmar su esencia en eso que está compartiendo. En este caso, es la mezcla de la calidad sonora con la reafirmación de identidad y confianza en sí mismo que carga consigo A$AP Rocky en este lanzamiento. 

Me parece una locura de mundo creativo, y me sorprendió saber que su mano derecha para crearlo fue Tim Burton, quien diseñó seis personajes representativos del universo de Rocky y los trajo a la realidad de forma gráfica en 20 portadas distintas para el disco. Burton dirigió el video de “Punk Rocky” donde aparecen los seis personajes juntos en una fiesta casera que termina en la cárcel, con Winona Ryder en el papel de la vecina buenaonda y Danny Elfman como baterista de una banda de garaje.

Este es el mundo de alguien que ha cambiado mucho en los últimos años, ahora siendo padre y esposo, pero que, a mi parecer, no ha perdido su esencia ni su sonido, y que tiene muchísimas cosas que decir. Es un rompecabezas compuesto de piezas inesperadas y variadas, con colaboraciones desde Frank Ocean, Tyler The Creator, Gorillaz y Doechii, hasta Hanz Zimmer y Danny Elfman, y creo que eso es parte de lo que lo hace tan cautivador. Un gran abanico de sonidos y visiones que terminan entrelazándose en el cuarto disco de este rapero de Nueva York.

Este es otro de los discos que rompe con la idea del género y amplifica las opciones de distintos sonidos para construir su propuesta dentro del hip hop. Si Bad Bunny trajo plena, bomba, salsa y bolero en DtMF, Rocky acercó el dembow en “FLACKITO JODYE” con Tokischa, el trap en “STOLE YA FLOW”, el rnb y el funk en “STAY HERE 4 LIFE”, el punk rock en “PUNK ROCKY”, el metal y el EDM en “STFU” y así una infinidad de ramas de sonido de música que se conecta de formas distintas con el rap.

En fin, creo que es un disco que nos reafirma que está bien mantenernos fieles a nuestros principios, a lo que queremos transmitir, y que arriesgar nos puede llevar lejos. Le guste a quien le guste y le estorbe a quien le estorbe.

 



Croak Dream – Puma Blue
Regina

 

Portada del disco Croak Dream de Puma Blue.

 

Si Jeff Buckley y D’Angelo tuvieran un hijo, y en el camino le metieran un poco de Massive Attack, Radiohead y King Krule, el resultado sería Puma Blue.

Escuchar este álbum por primera vez se siente como ese momento exacto en el que estás a punto de dormirte: estás dormitando, a dos de conciliar el sueño, con la ventana abierta y los sonidos lejanos de la calle colándose en la habitación. Muy al fondo, suena Croak Dream y te transporta directo a un sueño.

Esa atmósfera no es casualidad. Jacob Allen, este músico británico carga desde sus inicios en 2017 con una tristeza profunda que se escucha en su voz (quizá lo que más recuerda a Buckley) pero que aquí se mezcla con pequeños glimpses de lo hot de D’Angelo. Es un balance extraño y cautivador; a ratos, esa melancolía se transforma en algo sensual donde aparecen destellos del Dummy de Portishead, como se nota en “Hold You“. Originalmente, Jacob pensó este álbum como un diario personal que no planeaba sacar a la luz. Ahora que lo publicó, se siente como su trabajo más profundo y, por supuesto, personal.

Es un disco que no tiene tiempo: podría pertenecer a los 90s, a los 2000s o a la época actual. 

Como él mismo dice: Half the songs on this record allude to how you might decide to live, act, if you somehow knew your awaiting fate. Al final, el álbum explora la dualidad del ser humano, la conciencia y las decisiones que tomamos en nuestras relaciones. Quizá es a través de los sueños donde estas respuestas se nos dan; al menos, así es como se siente la experiencia de escuchar Croak Dream.

 

 

To Whom This May Concern – Jill Scott
Dani R


Portada del disco To Whom This May Concern de Jill Scott.

 

Nunca me quejo de retomar los clásicos para explicarme las nuevas propuestas musicales como esta, que viene de una de las arquitectas del neo soul de finales de los 90. Scott suena fresca y vigente, pero es de la misma camada que D’Angelo, Erykah Badu, The Roots y toda la base de músicos que formaron a artistas tan grandes como Frank Ocean, Blood Orange, James Blake, Solange y SZA.

En una década pasan muchas cosas: desde rupturas amorosas hasta carreras universitarias y nuevos trabajos. Si eres la cantautora, modelo, actriz y poeta Jill Scott, es el periodo de tiempo perfecto para descansar de tu labor musical. 

Ahora regresa con To Whom This May Concern un disco impregnado de su espíritu divertido que volvió amena la escucha. ¿Por qué no jugar con todos los elementos auditivos? Estamos muy acostumbrados a los instrumentos, la voz entonada, pero ¿qué tal un disclaimer? Scott reconoce que puede ser vulgar a veces. Como remedio, le dedica treinta segundos del álbum a decir “puedes cantar lo siguiente bajo tu propio riesgo. Ya si te metes en problemas no es mi asunto”. 

Mantiene ese mismo tono de sátira sin dejar de hablar de temas que le interesan: luchar y reinventar el algoritmo musical, madurez emocional y regresar al sentido comunitario. Si necesitan una dosis de empoderamiento personal, por favor póngale play a “Right Here Right Now”.  

Muy a mi juicio personal, encuentro la vibra de Khruangbin en “BPOTY” y el estilo suave de Diana Krall en “A Universe”, aunque las influencias oficiales de Jill Scott son Nina Simone y Billie Holiday. Ella misma es un referente para los mejores cantantes de nuestra generación; y, sin embargo, dio lugar en su disco a artistas más jóvenes como Tierra Whack, Ab-Soul y Trombone Shorty.


 

Instant Comfort – Lucid Express
Tello

 

Portada del disco Instant Comfort de Lucid Express.

 

☑Portada de fotografía experimental

☑ instrumentos luchando por escapar un profundo y oscuro túnel

☑ distorsión

☑ ecos

☑ vocales que requieren un poco más de atención para descifrar lo que mencionan

☑ nostalgia

☑ tristeza

☑ anhelo

Todos los elementos presentes para que una banda se la pase mirando al piso durante los shows. No solo por introvertidxs o tristes, hay que operar un mar de cables, lucecitas, perillas y botones para que suene el chistecito. Lucid Express lanza su segundo albúm, Instant Comfort, “debería ser el soundtrack de una película de Wong Kar Wai”, sugieren en reddit, ya sea por ser shoegaze nebuloso y borroso de libro o porque vienen de Hong Kong

¡Pero alto! No son los noventa, el mundo no está en “crisis”, al borde de perder la inocencia y frágilmente expuesto a las afrentas monstruosas del capitalismo (cof cof) ¿Por qué hablamos de películas extranjeras y shoegaze en 2026? Slowdive regresó, Drop Nineteens lanzó un disco perdido, My Bloody Valentine hizo un muro de amplificadores para sus más recientes shows que ni Scott Pilgrim pudo imaginar. ¿Todo es culpa de Torrent y Mubi por presentarle Fallen Angels y Twin Peaks a la siguiente generación? Tik Tok debe tener un poco la culpa, ahora cualquier changuito abandonado, helado en el piso, o rebanada de pan en la lluvia pueden ser musicalizados por lo que la gente joven considera la música más triste de la existencia; adolescentes flacuchos haciendo ruido en su sótano. 

Es lo mismo pero más barato, y no porque suene mal. Pero entre Big Muffs, RATs, Chorus, Delay y otros pedales DIY, uno tenía que podar muchos céspedes en los 90, leer muchas revistas de electrónica. Hoy basta con piratearse un plugin y dos tutos en youtube; ¡tenemos a los Cocteau Twins en casa! ¿Eso significa que ahora las bandas podrán desarrollar nuevos sonidos a partir de las reflexiones de la depresión manifestadas y exploradas por las bandas anteriores :D? No exactamente (:/), vamos a sonar igual, pero ahora si le vas a entender a la letra. 

Y esa es la cuestión, el futuro no avanza, el progreso no existe. Vamos a recurrir al cajón viejo del ático de la humanidad para encontrar lo que sea que nos quede y haga sentir que aquel ser que lo haya olvidado se sintió igual que nosotros. Como tocar una palma de la mano pintada en una cueva de Altamira, descubrir que tu abuelo fue arrestado por punk, soplar el polvo de la cubierta pirata de Chunking Express, o escuchar Instant Comfort, un álbum que te hace sentir la chica misteriosa con mejor gusto musical al principio y se va pudriendo en distorsión y oscuridad hacia el final; una hoja de árbol que se carboniza en el transcurso de 42 minutos o un señor barbón con ojeras que no para de recomendarte que escuches a Loveliescrushing.  

 

Ultra Villain – Maara
Malau

Portada del disco Ultra Villain de Maara.

 

¿Quién dice que la electrónica no puede ser sexi? Este disco me transporta a una cueva acogedora pero oscura. Tapetes persas, cojines y velas en el piso, lámparas cálidas colgando de la piedra marrón claro, hay más personas que no conozco pero no me siento amenazada.

El bajo y las voces rebotan por las paredes. La cueva tiene pasillos que llevan a otras cuevas, algunas dejan entrar luz solar, vegetación y aire fresco, en otras solo hay personas besuqueándose bajo una luz roja. Ultra Villain es un álbum lesbiano, cachondo, íntimo, divertido y como todo lo de Maara, muy bailable. 

Ella es una dj y productora de Montreal que lleva casi una década sacando música. Por varios años se dedicó a hacer hip-hop bajo el seudónimo Massie Dome, que a pesar de su éxito nulo, merece el tiempo de ser escuchado. Antes de la pandemia se mudó a la electrónica y desde entonces su proyecto actual florece varias veces al año. Este 2026 hizo un ramo de mis géneros favoritos: trip-hop, ambient y dub techno.

“Las personas solo pueden conocerte hasta donde se conocen a sí mismas” es la reflexión que la acompañó durante la creación de este lanzamiento, el cual por cierto, casi no ve la luz del día. Antes de ser disco, las canciones eran experimentos donde plasmaba el drama de su vida, ahora de una forma muy vocal.

En este diario sonoro habla de sus ganas de buscar a esa persona que le hizo daño, su lucha interna por ser una mejor versión de sí misma, aceptar que jamás podrá cumplir con las expectativas de los demás y más eternos conflictos existenciales. Este es un álbum para chicxs sexis, sentimentales que van a terapia y de vez en cuando le escriben a su ex.


 

Singin’ to an Empty Chair – Ratboys
Anto

 

Portada del disco Singin_ to an Empty Chair de Ratboys.

 

La última vez que aventé una moneda a un lago tenía 15 años. El agua de las cascadas del Centro Ceremonial Otomí se desbordaba y en el fondo estaba la piedra de los deseos.

Recuerdo perfectamente cuál fue mi deseo, y hasta hoy, no se ha cumplido. También recuerdo la primera vez que escuché en la radio “Penny in the Lake” de los Ratboys y ambos recuerdos me persiguen. La canción no es mala, pero sí pegajosa, como todas las otras canciones country que tiene este álbum. Singin’ To An Empty Chair es el sexto de los Ratboys, que describe cómo después de una relación fallida, pasar por la terapia se sentía más como “cantarle a una silla vacía”.

El disco se mueve como esa moneda cayendo en el agua, un pequeño objeto que no causa estruendo, apenas un pequeño sonido seguido de ondas que se expanden lentamente. Las canciones parecen surgir desde ese mismo lugar íntimo donde uno ya no está intentando salvar nada, sino simplemente entender qué quedó después. Los Ratboys abordan la ruptura sin hablar del gran evento emocional, sino de los días posteriores: cuando todo sigue funcionando, pero ya no se siente igual. Escucharlo completo se siente como quedarse junto al lago tras lanzar la moneda: nada parece ocurrir, pero algo sigue agitándose bajo la superficie, ese deseo olvidado en el lago.

Hoy, no hay agua en el Centro Ceremonial Otomí, y si esa piedra de los deseos sigue ahí, probablemente esa moneda también, y en esa moneda mi deseo, que quizá inspiró a los Ratboys para escribir esa canción que me persigue.

 

 

Butterfly – Daphni
Lia

 

Portada del disco Butterfly de Daphni.




Imagínate que estás en una fiesta: la pista de baile frente a ti y la música tan alta que no puedes escuchar a tus amigos hablar. Son solamente tú y esa sensación de querer bailar… pero, ¿por qué no te puedes parar de la silla? 

Daphni es la versión más energética de Caribou, el proyecto secundario de Dan Snaith, quien para este alias quiso enfocarse en estar detrás del booth, rodeado de luces y tener personas bailando frente a él. Pero yo personalmente no estaría ahí, o al menos no por más de diez minutos. Hay algo apagado de Butterfly, no te prende o te inspira un 100% a moverte por horas y quedarte ahí bailando. Es un intermedio donde no sabes si dar tu todo en la pista de baile o simplemente quedarte sentado y mover tus pies al beat de la música. 

Con una mezcla de house, techno y música de dancefloor que para mí no se intensifican en su totalidad, puede ser que el verdadero destino de este álbum sea en la esquina de un restaurante absurdamente caro con luces sutiles y un menú en inglés.