The Joshua Tree: la consagración de U2

The Joshua Tree: la consagración de U2

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“The ‘Boy’ of their debut has now surely emerged from the shadows as a man”-Adrian Thrills, NME

Al final del día, para trascender, uno debe de madurar, debe dejarse de tonterías y afrontar las cosas con responsabilidad. De no ser así, difícilmente se pasará de un éxito espontáneo que, a la larga, se volverá intrascendente. Una situación similar envolvía a U2 a mediados de la década de los ochenta. Tras el éxito que War (1983, Island Records) y The Unforgettable Fire (1984, Island Records) habían cosechado para la banda –además de su poderío en vivo que alcanzó su punto más álgido en una memorable presentación en el Live Aid 1985– el cuarteto de irlandeses ya eran considerados una de las más grandes bandas de rock en aquel entonces, más su consolidación en el estrellato aún era un faltante en su aparentemente incipiente C.V.

Fue en los meses posteriores al Unforgettable Fire Tour cuando se dio una revolución en los integrantes de la banda, principalmente en Paul Hewson “Bono”. Después de su presentación en el Wembley Stadium como parte de Live Aid, Bono reforzó su relación con Amnistía Internacional, siendo uno de los artistas que decidió comprometerse en carne propia con los trabajos que la ONG realizaba. De esta manera viajó a Etiopía y El Salvador, donde se haría consciente de las condiciones en las que ahí se vivía. Además, por aquellos años conocieron, tras un concierto en Slane Castle, a Bob Dylan. Como había ocurrido con John Lennon, hace más de 20 años, fue el mismo Dylan quien amplió la perspectiva de Bono, mientras lo hacía voltear a ver sus raíces musicales irlandesas, así como a las norteamericanas.

Con todos estos antecedentes, Paul se volvió un ávido lector de Flannery O’Connor y transformaría su manera de escribir canciones, volviéndolas menos vagas por medio de expresiones narrativas que reconciliaban las diferencias entre lo secular y lo espiritual de su alma. Más no todo el cambio recaería en Bono, sino también en un Dave “The Edge” Evans que en su tiempo fuera de los escenarios se adentró en la obra de Jimi Hendrix y redefinió su manera de tocar la guitarra hacía algo menos acartonado y más vivaz.

Con la dupla conformada por Daniel Lanois y Brian Eno, de nuevo tras la consola de producción de Island Records, las grabaciones se hicieron en improvisados estudios en casa de Adam Clayton, bajista de la banda, o de The Edge. En palabras de Bono, “ahí disfrutaban de la libertad creativa que el estudio les arrebataba”. Esto, además, le fortaleció como vocalista, ya que fundió en uno mismo al Bono que tomaba por asalto los escenarios junto con el que interpretaba los temas en las versiones de estudio, mismos que ya pasaban de ensoñaciones y fantasías para abrazar la cruda y cotidiana realidad que se vivía a mediados de los ochentas.

El simbolismo del quinto álbum de U2 es notorio desde la portada del álbum. A partir de una sesión de fotos con su amigo Anton Corbijn en el desierto de Mojave, en California, éste le sugirió a la banda utilizar árboles de Josué. Este árbol obtiene su nombre, según una antigua tradición mormona, en honor del profeta Josué, ya que la forma de sus ramas les recordaba a éste alzando sus manos al cielo en oración. En cuanto Bono supo de esta leyenda decidió que justo ese sería el nombre del álbum, The Joshua Tree, que además apoyaba la cuestión lírica del álbum, al simbolizar el hecho de que exista vida aún en medio de la sequía más cruel.

 

El orden de las canciones se volvió vital para el éxito del álbum. Inicia con el triplete de sencillos “Where the Streets Have No Name”, magna obra de intensidad progresiva que le guiñaba el ojo a lo previamente realizado por la banda; “I Still Haven’t Found What I'm Looking For", entrañable himno de corte religioso con clara influencia gospel; y “With or Without You, primera balada de carácter adulto en la historia de la banda. Así fue como la banda garantizó un éxito sin precedentes entre sus escuchas. A esta trifecta de sencillos se le agrega “Bullet the Blue Sky” –considerada por Paul McGuinness, manager de la banda, como “la mejor canción en la historia de U2”–, que retrata la hostil situación que los habitantes de El Salvador bajo un régimen militar, y  “Running to Stand Still”, balada lastimera sobre un mujer adicta a la heroína. The Joshua Tree cuenta con la mejor “Cara A” en la historia de la banda, misma que les abrió las puertas a la inmortalidad.

Ligeramente opacado por semejante compilado de éxitos, pero no por eso menos potente, el Lado B contaba con temas como: “One Tree Hill”, dedicada a Greg Carroll, roadie de la banda y asistente personal de Bono, quien falleció durante las grabaciones del álbum; “Exit”, punto de inflexión para la banda que le abriría las puertas a "The Fly"; y “Mothers of the Disappeared", dedicada a las Madres de la Plaza de Mayo, la asociación de madres argentinas que buscan dar a conocer los atropellos que sus hijos sufrieron durante la dictadura de Videla.   

 

En cuanto el álbum salió a la venta, el 9 de marzo de 1987, fue un auténtico éxito, disparándose directamente al número uno de ventas tanto en Estados Unidos como en Inglaterra, además de lanzar al top 40 de ventas sus cinco entregas previas, algo que no se veía desde la época de los Beatles. En poco menos de un año habían vendido casi 18 millones de copias del álbum, superando ampliamente lo obtenido por The Unforgettable Fire tres años antes. Con semejante dominio sobre el mercado, en Abril de 1987 se convirtieron en la tercera banda de la historia (después de los Beatles y the Who) en ser portada de la revista Time con el título “U2: Rock’s Hottest Ticket”.

Con el rotundo éxito cosechado The Joshua Tree Tour fue inevitable, y se volvió un fenómeno. Entre abril y diciembre de 1987 dieron 110 conciertos entre Europa y Estados Unidos, complaciendo a 3 millones de espectadores y obteniendo más de 35 millones de dólares en ganancia; como dato curioso, la única canción que no fue interpretada durante la gira fue “Red Hill Mining Town”. De las experiencias vividas en esa gira se desprendió el siguiente trabajo de la banda, Rattle and Hum (1988, Island Records), así como la película del mismo nombre.

A 30 años de distancia no queda más que señalar lo obvio: The Joshua Tree representó la consolidación de U2 como la banda más atractiva del planeta en la segunda mitad de los ochenta, y sirvió como trampolín para que, a principios de los noventa, se convirtieran en los herederos del rock de estadio, dada su capacidad de tener algo qué decir y saber transmitirlo a sus millones de fanáticos. Los niños se habían convertido en hombres y no se detendrían ante nada hasta que su mensaje lo escucharán en el último rincón de la tierra.

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