Esto es México

Esto es México

 Foto vía: Google

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Hay quienes dicen, sociólogos entre ellos, que las selecciones de futbol tienden a ser un reflejo de su respectiva sociedad.

La fiesta de los brasileños en la Verde-Amarela, el orden y trabajo duro en la Mannschaft, la elegancia francesa con Les Bleus, la garra charrúa en Uruguay, así le podemos seguir… Por su parte, la selección mexicana, al igual que su sociedad, carecía de una identidad definida.

Víctima de la conquista y el mestizaje, la sociedad mexicana —según algunos expertos— nunca encontró su lugar entre adaptarse a la cultura europea de su conquistador o mantener la propia que le heredaron sus ricas culturas prehispánicas. Un limbo eterno.

En esa búsqueda por encontrar una representación, como aferrándose a una palmera para evitar salir volando en el huracán, el mexicano buscó símbolos que le permitieran sentir que entendía de qué va esto, cuál es su lugar en el mapa social.

Pero México no es el que juega como nunca y pierde como siempre. Tampoco es el perro Chihuahua de los memes; ni siquiera en sus versiones ganadoras que surgieron después de vencer a Alemania con el gol de Lozano, la atajada de Memo, el esfuerzo de Chicharito, el partidazo del criticado Gallardo y el señalado e “infiel” Herrera. Es el de la esperanza.

No es casualidad que, en tiempos de campañas políticas, la esperanza sea un común denominador. Alguna vez lo dijo Barack Obama“la esperanza no es optimismo ciego, ni ignorar la enormidad de la tarea por delante. Es esa parte dentro de nosotros que insiste en que, a pesar de toda la evidencia en contra, algo mejor viene por delante, si tenemos el coraje de ir por ello.”

Por eso, también es normal que hoy, horas después de vencer al campeón del mundo, muchos rehagan sus dibujos de este mundial: “Perdemos con Alemania, le ganamos a Corea y empatamos con Suecia. A ver si nos alcanza la diferencia de goles y luego a ver cómo nos va contra Brasil…”.

Ese era el presupuesto original que ahora empieza a mutar“Ganamos con Corea, empatamos con Suecia pero pasamos líderes. Le ganamos a Suiza, y ojo, que en cuartos el cruce seguro es contra Colombia o Inglaterra y les podemos ganar”. No los culpo.

Hoy la selección mexicana encontró finalmente su identidad. No es la del buen trato de balón. Tampoco la de la velocidad. Mucho menos la del orden y ya ni se diga la del talento innato. La identidad del Tri es la esperanza. Este es México.

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