'A Moon Shaped Pool' - Radiohead

Somos muy afortunados de vivir en los tiempos de Radiohead: somos contemporáneos a una de las bandas más importantes y relevantes de la música de los últimos 25 años, tiempo en el cual el grupo ha marcado tendencia y creado algunos de los álbumes más importantes de todos los tiempos. Tras el lanzamiento de The King Of Limbs (2011, Ticker Tape / XL Recordings), su octava producción, los miembros de la banda se enfocaron más en sus proyectos alternos o personales, por lo que el ansiado “LP9” no se veía próximo. Pero, tras una sorprendente y súbita serie de acciones en sus redes sociales y su página web, el anhelado noveno álbum de la banda A Moon Shaped Pool (2016, XL Recordings) arribó el domingo 8 de mayo de 2016.

Aquí algunas de las primeras impresiones de los colaboradores de Ibero 90.9 sobre tan esperado material: A Moon Shaped Pool.

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La telaraña tejida pacientemente por Radiohead durante estos años mantiene entre sus nodos reminiscencias de un pasado que dista de ser remoto u obsoleto.

“Burn the Witch” y “Daydreaming” abrieron las puertas de la mente de Thom Yorke y “Decks Dark” terminó por quitar el último velo para entrar de lleno a un idílico viaje donde el ayer y el ahora se confunden.

El álbum es dominado por un deja-vú sonoro revestido de cuerdas que Jonny Greenwood sella con su gran solo en “Identikit”. La acústica de Yorke logra lo mismo en “Present Tense”: ambas finalmente grabadas en el estudio.

A Moon Shaped Pool es la fotografía de nuestro mundo heterogéneo, dolido y mágico. Aún así, también es un conjunto de memorias perdidas en un delete de timeline, justo como el que hiciera el quinteto de Oxford en sus redes sociales días previos a su estreno.

Por: Fernando Nava

https://www.youtube.com/watch?v=yI2oS2hoL0k

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“Sooner or later, and before your very eyes”

Esta línea cantada por Thom Yorke para Atoms For Peace podría describir A Moon Shaped Pool, ya que el reencuentro de Radiohead con sus devotos escuchas se hizo de una manera poco convencional: con “viejas nuevas” canciones.

Si bien los 11 temas que componen el noveno disco de los ingleses son nuevas versiones, no todas son nuevas composiciones. De hecho, sólo cuatro son originales: “Decks Dark”, “Glass Eyes”, “Daydreaming” y el track de extrañísimo nombre “Tinker Tailor Soldier Sailor Rich Man Poor Man Beggar Thief”. Los demás databan desde las grabaciones de The Bends [1995] (“True Love Waits”), hasta los conciertos de Yorke como solista [2009] (“Present Tense”), sin dejar de lado algunos borradores del Hail to the Thief [2003] (“Burn the Witch”).

A Moon Shaped Pool es una prueba de que el ingenio de Radiohead trasciende lo evidente.

Por: Isaí Alvarado “Zhiamako”

https://www.youtube.com/watch?v=TTAU7lLDZYU

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La espera ha terminado.

A pesar de que siete de los once tracks pueden remontarse a años y discos pasados como “True Love Waits” (1994), A Moon Shaped Pool tiene un cohesión oscura. Se retomaron canciones que se encontraban en el baúl de Radiohead para tomar un hilo que sería el esqueleto de la historia. “Burn The Witch” se encuentra distante al resto del disco. De “Daydream” en adelante se puede escuchar un viaje sonoro que transporta a un lugar bajo el agua donde hay significativas capas y cuerdas extrañas –y hasta agresivas en ocasiones– entre otras casi imperceptibles.

El nuevo material lleva la clara marca épica y cinematográfica de Jonny Greenwood, encargado recientemente de musicalizar The Master del director Paul Thomas Anderson, quien dirigió “Daydreaming”. AMSP nos sumerge en aquellos fondos resonantes y misteriosos que causan una armonía de cuerdas y teclas. A Moon Shaped Pool es un viaje sonoro y subacuático.

Por: Tskuanda SP

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Según Thom Yorke, "lo más importante de la música es la sensación de escapar". A Radiohead le gusta escapar a la Luna. Parece que la travesía al espacio que el quinteto imaginaba en 2003 con "Sail to the Moon" ha culminado en A Moon Shaped Pool.

El noveno álbum de la banda tiene una cualidad cinematográfica; sus canciones bien podrían acompañar escenas de Interstellar, Enter the Void o Eternal Sunshine of the Spotless Mind. Esto no es de extrañar: Jonny Greenwood está detrás del soundtrack de tres filmes de Paul Thomas Anderson, director del video de "Daydreaming". Radiohead vuelve a las guitarras y se aleja del sonido fuertemente electrónico. La batería de The King of Limbs también se escucha en AMSP, pero combinada con una melodiosa guitarra acústica. El piano y las cuerdas crean un sentimiento de vulnerabilidad enternecedora.

A Moon Shaped Pool tiene un sonido sensato y expansivo al estilo de "Nude" o "Reckoner" de In Rainbows, "Truth Ray" del Tomorrow's Modern Boxes de Yorke, o "Teardrop" de Massive Attack. AMSP es el disco más limpio, ligero y frágil de Radiohead.

Por: Aurora Villafuerte

https://www.youtube.com/watch?v=_uofQD-N6UI

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Radiohead es la banda seria menos formal del mundo. En una fiesta serían ese tipo raro que usa un atuendo perfectamente fuera de tono, cuidadosamente desaliñado y lleno de hoyos hechos con precisión milimétrica. Con todo esto, Radiohead nunca ha metido la pata y jamás ha sacado un disco malo.

A Moon Shaped Pool parece estar grabado en una catedral gótica llena de bellísimo eco, la melancolía reverbera e invade al escucha con naturalidad. Como siempre, el grupo hace canciones que van de lo devastadoramente íntimo (“Decks Dark”) a lo cabalmente furioso (“Ful Stop”). Ya sea en la progresión al coro de “Burn the Witch” o los versos obsesivos de “Identikit”, Radiohead ha entregado un disco paradójico: el más triste de su carrera que también gusta de jugar con destellos agridulces y abrumadores.

Nuevamente, el quinteto de Oxford triunfa en hacer que la angustia social encuentre su eco en el individuo. No nos equivoquemos, Radiohead siempre hace música ultra personal y A Moon Shaped Pool es el disco más íntimo del grupo.

Por: Ricardo Marín

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Una orquesta con A Moon Shaped Pool

Radiohead siempre se ha caracterizado por ser ese quinteto de tumultos sonoros atrapados en el trago melancólico. Cada una de las pistas que hasta ahora conforman nueve materiales discográficos en el trayecto de los británicos resaltan al noveno dulce que lleva el nombre de A Moon Shaped Pool. Bajo la producción de Nigel Godrich y con una ejecución estratégica en su publicidad, la repetición de un ingrediente anteriormente escuchado en I Might Be Wrong de 2001 se hace presente. “True Love Waits” ahora lleva un piano que distingue la composición de un tema particular de los nostálgicos de Inglaterra.

El disco está surtido por once tracks y en el sonido existe una ejecución preciosa con resonancias similares a “Entertainment” de Phoenix. “Burn the Witch” fue sólo el inicio; ahora falta clavarse en el resto del álbum, pues en las trazos se perciben violines y guitarras acústicas que dan la impresión de una orquesta, delineando la voz de Thom Yorke.

Por: Luisa Suárez

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